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domingo, 19 de diciembre de 2010

EL PADRINO 8 ¿De qué hablan dos camioneros entre Oslo y Fuenterrabía?


-Oye gordo, ¿tú sabes cómo nace una nación?


-Si sigues con el mariconeo, te bajas,hago turno doble y mendoso tus taleguillos.

-No en serio, ¿tú lo sabes?

-Pues claro que lo se, todo el mundo lo sabe; ves, ése del mercedes lo sabe, el del peaje lo sabe, el alcalde de mi pueblo ha escrito una enciclopedia sobre el nacimiento de una, no, de treinta naciones.

-Pues dímelo .

-Es muy fácil, verás: al principio es un caos, luego surge el heroe de los huevos y trata de poner orden, luego vienen los tiros y la traca , a continuación la rubia se pira con el vecino de arriba que es contable de la Mahou, viene el cura y se prepara unos huevos revueltos con chorizo y.. yastá, nace una negra, atardece y aparece el the end.
Tó muy bonito. La gente llora salen del cine y a casa a cenar que son las diez.







Para desplazarse desde Suecia hasta Dinamarca había que cruzarlo. Un largo puente de dieciocho kilómetros de longitud, que atravesaba el mar, apoyado en islotes artificiales, desafiando los límites.

Fue construído en los últimos meses de un milenio que concluía. Lo fabricaron en Cádiz, en hormigón aligerado, y fue transportado en barco, pieza a pieza. Lo montaron españoles descendientes de aquellos fulanos, que en la época del Emperador Carlos V, se habían paseado por aquellas mismas tierras, sembrándolas con los higadillos de los enemigos del Imperio.
Aquellos enemigos del Imperio, cuyos descendientes se tostaban ahora en alguna playa de la España de las Autonomías.





La cuestión era la siguiente: si cruzas el Mar del Norte, lo más probable es que sople un viento de narices; si sopla un viento de narices, lo más probable es que conducir sea difícil ; si a eso le añadimos que el trazado del puente es sinuoso - los islotes de apoyo estaban situados donde se pudo encontrar sustrato firme-, y le sumamos que el tablero se encontraba a más de veinte metros de altura - los barcos tenían que poder pasar por debajo- , el atravesarlo se convertía en una cuestión delicada.



- Oye Driver, vas a conducir tú. Ahora viene el puente, y quiero saber de qué pasta estás hecho.

- ¿Todavía no lo sabes?.

- Pues no capullín. Una cosa es jugar con una ambulancia y otra cosa es correr mundo conmigo.





El Gordo se sentó donde el copiloto. Se puso el cinturón de seguridad y le dijo al Driver.



- Ahora crúzalo. Traza las curvas con precaución, como si fuesen de una buena hembra, con enérgica suavidad. Cuidado con el viento, que te va a dar por todos lados. No la cagues, que si frenas bruscamente y el camión nos hace la tijera, nos vamos abajo como que existe un Dios.





- No sabía que fueses creyente Gordo.

- Creyente o no da igual. Los que hicieron el puente están ahora en Cádiz, inflándose a fino, que son los Carnavales.
Y yo estoy aquí en la puta cabina.





Aquel dieciséis toneladas embocó el puente. Driver aferró el volante con suavidad enérgica. El viento venía del norte, es decir de culo. La primera curva era a derechas, amplia. Así que el empuje del viento fue pasando de atrás al costado derecho, suavecito, suavecito.


Las gomas se aferraban al hormigón ruletado del firme. El eje trasero empezó a vibrar. Driver se concentraba en conducir con suavidad.

Veintidós metros por debajo un carguero llevaba chatarra desde Finlandia a Portugal.

Aquel mar era frío. Su azul oscuro delataba profundidad. Profundidad fría. Abismal. Fría profundidad abismal, en una palabra.





No era ni mucho menos la adrenalina de la lucha contra el cronómetro de la ambulancia. Era diferente. Como si llevaras un enorme elefante a través de un sendero, y alguien te empujara, un rato de lado, otro por atrás, otro por delante. Como si tuvieras que dirigir a un grupo de escolares a través de una feria, y en cualquier momento se te pudieran escapar uno, o dos, o todo el grupo. Como aquel día que la Ortuño salió del mar y se sentó a tocar el piano en un taburete, y las patas de pino del taburete se hundían bajo el peso de la Ortuño y ella se puso a aporrear fuerte, y cuanto más fuerte lo hacía más se hundían las patas, y el taburete se inclinaba cada vez más, y su cadera se inclinaba al lado contrario para equilibrarse sobre la marcha, y así no dejar de tocar.



Driver le cogió el truco al puente.



Allí, en el punto más alto del mismo, en un indeterminado lugar entre Suecia y Dinamarca, azotado por el viento del norte que ahora venía de frente, viendo las praderas azules desde la altura de un séptimo piso, galopando la máqina del Gordo. Allí , justo allí arriba , se acordó de todas las Ortuños del mundo.





- La próxima vez nos pillamos el Ferry. Se me han puesto en el galillo, Driver.

- Calla Gordo, calla Gordo, no me jodas el momento.



………………………………………………………………….



Decisiete horas después de cruzar aquel puente, el Gordo y Driver llegaron a Fuenterrabía.

La nacional cruzaba la ría a través de un viejo puente de hierro y roblones.

Era el mismo día para todos. Un día que empezaba con un tímido sol entre los viejos montes de una tierra brava.

A la entrada , una caravana. Todos parados.

Los jóvenes de aquella tierra protestaban porque no estaban conformes con su presente, desconfiaban del pasado y pretendían meter caña al futuro.

La policía vasca intentaba poner algo de orden entre las barricadas y un autobús urbano ardiendo en el infierno.

Los comerciantes habían echado los cierres.

La calle ardía de odio.

Aquella atmósfera era inquietante; el humo del conflicto se mezclaba con la bruma de la mañana.

Se veían grupos corriendo, caras serias, miradas tensas. De los cuatro jinetes del Apocalipsis, dos se estaban tomando unos chupitos y dos estaban liados a hostia limpia.





Driver y el Gordo pararon en la gasolinera en cuanto que vieron el tomate. A verlas venir.



El odio, esa sensación fría y contagiosa, flotaba en el ambiente y se colaba por los poros de la piel. A cada cual lo suyo. Un odio libre y salvaje, como la muerte. Un odio tenaz y persistente, como la historia. Un odio absurdo y vital, como la guerra.

A cada hijo de vecino le daba por algo. A unos por el orden constitucional, a otros por la patria y a unos pocos por la goma dos.

Cada uno con su puta bandera de mierda. Creyendo ser mejor que los demás. Y en su justo derecho de decirlo a los cuatro vientos.





Así estaba la cosa cuando llegó una ambulancia a la gasolinera. Salió un pardillo y fué a preguntarle al encargado que qué pasaba. Que había jornada de lucha, que la policía estaba dando tralla, que la nacional estaba cortada. El pardillo dijo que llevaba a una parturienta con tres centímetros de dilatación. Que tenía que pasar el puente para llegar al hospital. Que la cosa estaba complicada. Que tú mismo.





Que llegó un cuatro por cuatro con dos niñas pijas. Que el Driver miró al Gordo muy serio. Que el Gordo miró al suelo y dijo : “No me jodas Driver”.

Que por los ojos del Driver pasaron en un minuto todas las banderas del mundo, las rojas de las películas de la Revolución rusa, las de barras y estrellas de las americanadas del cine del barrio, la nacional del día de la jura en la mili, el anagrama de la empresa de ambulancias, las ikurrriñas de los jóvenes de aquella tierra ; todo el mundo tenía su bandera. Seguro que San Dios estaba en el cielo con su bandera también.

“No me jodas Driver, no me jodas “





La cuestión era que para cuando el Driver pudo empezar a pensar, ya habían pasado demasiadas cosas.

El Driver, deseoso de una bandera que echarse al hombro, había cogido una de la gasolinera, con su gordo michelín y todo, y la había atado a la antena del cuatro por cuatro de las pijas.

“ Señora, nos vamos” , le dijo el Gordo a la parturienta mientras le ayudaba a salir de la ambulancia, ante la atónita mirada del pardillo.

“No me jodas Driver, no me jodas”- mascullaba entre dientes el Gordo-.

El Driver sacó a las pijinas del cuatro por cuatro, ayudó al Gordo a meter a la parturienta , se encaró con un policía que se acercó con el ánimo de salvaguardar la propiedad privada de las pijas y acabó en el asiento de atrás del cuatro por cuatro con un gotero en la mano y diciéndole a la señora que no se preocupara, que él representaba a la autoridad.

El Driver se acercó al Gordo, le dió las llaves del cuatro por cuatro y le dijo: “Toma, conduce tú ,que ahora soy yo el que quiere saber de qué pasta estás hecho”.

“ Ahora atraviesas el puto puente y no te paras hasta llegar al hospital”.

El Gordo engranó primera, levantó el pié del embrague y arrancó.

La bandera de Michelín era grande, fondo azul con gordo michelin de color blanco. Driver lo vió claro desde el asiento del copiloto. El flamear de la bandera. La cara de confusión de la gente ante aquel extraño vehículo que avanzaba en mitad del caos. El hostión que el Gordo le pegó a una barricada para poder pasar al puente. La pedrada que alcanzó el parabrisas, y los doscientos cincuenta mil trocitos a los que quedó reducido. El hostión que el Gordo le dió al parabrisas para que se rompiera del todo. El frío de pelotas que hacía al atravesar el puente sin parabrisas.





Nueva barricada al final del puente. Señora agarrese bien que le dijo el Gordo a la señora que se agarrase bien. El policía que se cagaba por la patilla.



El Driver que le dijo al Gordo que los tenía en el galillo.



- Calla, calla Driver, no me jodas el momento.

……………………………………………………………..
Era el mismo día para todos. Un día que empezaba con un tímido sol entre los viejos montes de una tierra brava.

16 comentarios:

  1. joé hermano! tengo visita al medico, el colesterol ese otra vez ¡los huevos! no se si podré montar esa patria chica que tenemos a medias...

    ...y para las curvas, ¿hablaste con tu cuñada?
    a más ver...

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  2. No sólo hablé con cuñada, sino que colaboró en el post con la foto de las curvas.
    Pero resulta que está malita y no hay fiesta de Nochevieja. Lástima de curvas.

    Afortunadamente, mujer ha hecho la pregunta más inteligente del 2.010:
    "¿Hay aeropuerto en Lleida?"
    Y he respondido sin consultar: Si.

    ¿Habrá aeropuerto, no?
    En caso negativo, lo construimos.

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  3. Genial la foto de Michelín!!

    Una patera en el estrecho hizo de portal de Belén el pasado 12-12-2010. La historia parecía escrita por tí..también un Happiness End.

    Feliz Navidad y lo mejor para el 2011, para Driver & family & friends!

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  4. No sé cómo decitelo
    pero me caes fetén.
    Te desea todo bien
    desde su pueblo este abuelo.
    .

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  5. Elena: ¡lo bien que me lo pasé escribiendo la escena de las banderas!
    Todo el mundo con sus banderas: las nacionales y las nacionalistas, las regionales y las regionalistas, las autonómicas y las autonomistas, las locales y las localistas.
    Y nuestros amigos los camioneros, enarbolando la del gordo Michelín para llevar a una negra a parir.
    Por encima de las banderas, los seres humanos.
    Estos dos chicos son brutos, medio analfabetos, bebedores y malhablados.
    Pero muchas de las cosas que dicen o hacen, las tenemos incrustadas en el alma.
    Cada día aprendo de ellos.

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  6. Moisés, te lo diré yo, pues veo que nadie te lo dice.
    Sólo me llevo bien con los menores de 10 y con los mayores de 65.
    En la zona intermedia se oyen muchas mentiras.
    Y los enanos y los viejos, sois los únicos que no mentís. No os hace falta.
    ...
    Sigue escribiendo Moisés.
    Auque algunos de la zona intermedia se metan contigo (y vive Dios que los mandaré al carajo las veces que sea necesario), somos muchos los que necesitamos esas palabras de viejo.
    Sencillamnete porque vivimos lejos de nuestros padres, o ya murieron.
    Y tus palabras, el punto de vista del hombre mayor que no pasó por la universidad, la del hombre de pueblo, es lo más parecido a la verdad que vamos a escuchar en nuestra vida.
    Te pido que no sueltes la toalla.
    Di lo que quieras como un hombre libre.
    Los pardillos de 49 te lo agradecemos.
    Y sabes que lo digo de verdad.

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  7. Vamos a ver, que menudo peligro tenéis Moisés y Driver juntos..Que ya sabemos que os fijáis en los detalles, y decís siempre la verdad..
    Todavía me acuerdo de mi ex-avatar, aquella escena romática y bucólica..con tanto zoom y tanta sinceridad, entre los dos me lo dejasteis hecho unos zorros..angelitos..

    Pero para espectáculo erótico-festivo la última foto de Moisés en su blog..A ese figurín sí que le brillan las partes pudendas..

    http://elfotero-foticos.blogspot.com/

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  8. Elena Nito: ¿quién es tu ex-avatar?
    ¿cuando te lo dejamos hechos unos zorros?
    Con tantos kilómetros en el cuerpo, ahora mismo no caigo.
    ¿Será por las 14 horas de curro de hoy?
    ...
    En cuanto a las fotos de Moisés, me parecen reles y sinceras.
    Con una mirada tranquila a la realidad.
    Y eso se agradece.
    ...
    ¿Por cierto?, ¿no te cansas de estar tumbada con esas preciosas gafas de sol?
    Da tranquilidad mirarte.
    Diría que estas en la Ribiera francesa, concretamente en Niza, en el Paseo de los Ingleses, en primavera, disfrutando de un tímido y reconfortante sol matutino.

    ¡Menuda foto!

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  9. Driver, aquí te dejo el link:

    http://susomendive.blogspot.com/2010/01/doce-consejos-para-dejar-de-ser-un.html

    Cometí el error de mentar a los "Pechos Boys"..y aquello fue el acabose. Menos mal que Íñigo Montoya, que es todo un caballero y nunca olvida una afrenta, acudió en ayuda de una dama en apuros.

    Amor, Salud y Dinero. Sin querer así han brotado los Avatares. El primero, eterno, me lo desmitifican de un plumazo, por interesado; el segundo, bello pero transitorio, nos recuerda que el hundimiento será cierto y universal, y el último, de momento, me da una vida cómoda y tranquilidad. Nadie se mete con él ni conmigo. No le pido más.

    Y si quiero dar un paseo voy en Taxi..

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  10. ..o en Góndola por el Gran Canal para contemplar la Basílica della Salute..antes de que se hunda.

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  11. Bien, como premio a la memoria que tienes para recordar ese buen rato:

    Un cuento de paseos para Elena Nito.
    Aunque a mí, lo que me gustaría, es que me encargaras uno.

    HISTORIA DE VERANO



    Si eres mujer, tienes 43 años, una hija de 22 y un cuñado italiano; es posible que te pase esto.

    Aquella mañana la mujer se levantó acalorada, su hija la llamó para decirle que tenía problemas en el curro, Hacienda le mandó un requerimiento para revisar sus últimas declaraciones y para rematar la faena la tierra ardía como en el desierto, y el aire caliente provocaba extraños comportamientos del cerebro, el cerebelo, el bulbo raquídeo y el hipotálamo. Todo un poema.



    El cuñado italiano de esta mujer, trabajaba en el concesionario de Málaga de Lamborgini. Se llevaba bien con ella. No eran muy amigos pero se llevaban bien.

    Entró en el concesionario con la idea de invitarle a un café. Charlaron un rato. Paolo, el cuñado, era una persona cabal. Lo curioso del caso es que había heredado de sus ancestros el don de la oportunidad. Sabía leer entre líneas.



    Ella le contó que la hija tenía un problema en el curro. Paolo miró su agenda, vio que se avecinaban tres días de puente. Miró a su cuñada, introdujo su mano en el bolsillo del pantalón y sacó unas llaves. Se las dio y le dijo: “ Si me lo abollas, me cortan las pelotas; ten cuidado”.



    Tres de la tarde de un día de verano antes de un puente. Los 240 caballos del Lamborgini rugían saliendo de Málaga. El sonido acompasado y potente de aquella máquina italiana, se asemejaban al rugido de un león.



    Seis de la tarde del mismo día en Despeñaperros. Nuestra mujer paró a repostar y llamó a su hija.”Que te eches algo de ropa, que paso a recogerte”.



    Aquella máquina producía a partir de las 4.500 vueltas un ritmo étnico y africano. Por lo menos a ella se lo parecía.



    Nueve de la noche en el aparcamiento del AVE en la estación de Atocha en Madrid. Una chica de 22 años se apoya en una columna. Para un deportivo italiano, sale una mujer que besa profundamente a la chica; a la chica se le ilumina la cara. La mujer le dice. “Nos vamos cariño”.



    Una de la mañana en el límite de la provincia de Burgos con Santander; la chica duerme el sueño de los Justos, y la mujer conduce el sonido de la noche. No sabe exactamente dónde va. Lo que no le impide sonreir de vez en cuando.



    Su cerebro está lo suficientemente relajado. Estar allí en una autovía con su hija le relaja enormemente. Sin perder de vista la carretera, su mente es invadida por parejas de sustantivos y adjetivos que bailan juntos; bosque lluvioso, noches a la luz de las velas, músicas salvajes y étnicas.

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  12. En el Concejo de Llanes, en el Principado de Asturias, hay una playa salvaje y bellísima, que se llama Torimbia. Nuestra mujer no conocía esta playa, pero el Lamborgini sí; así que por un cúmulo de casualidades, el deportivo empezó a pensar por él mismo, en contra de toda lógica. Y a las cinco de la mañana, vehículo, madre e hija, se encontraban mirando al mar Cantábrico, aparcados en Torimbia.



    A la mujer le hubiera gustado transmitirle a su hija todo lo bueno que sabía. Pero manejar las palabras entre seres humanos, no siempre es tarea fácil.

    La chica dormía profundamente, y la mujer se puso a escribir lo que quería hablar con su hija. Escribió una lista de palabras: Amor, confianza, sacrificio, fe, esperanza, felicidad……; cuando llegó a la palabra número treinta, se dio cuenta que la tarea era titánica y se quedo un poco desanimada.



    De pronto ocurrió lo que tenía que ocurrir. Se produjo el milagro de todos los días.



    Una enorme bola amarilla empezó a asomar tímidamente por el Este. La madre y la hija se sentaron en la arena. Los rojos y los amarillos plateados se escurrían entre las olas mañaneras.



    Aquella chica necesitaba un mensaje; y la mensajera llevaba 850 kilómetros en el cuerpo y un papelillo con treinta palabras en el bolsillo.



    Asi que ocurrió lo que a continuación les relataré. A esas horas de la mañana, los únicos bañistas que había en la playa eran las gaviotas. A la mujer le apeteció bañarse. Se quitó toda la ropa, se sintió cómoda, se quedó mirando a su hija y le dijo: “Cariño, nunca, nunca dejes que el miedo entre en ti”.

    La mujer caminó hacia la orilla del Cantábrico, dejó que las olas le acariciaran y se zambulló en el azul eterno.



    Por alguna razón, el mensaje fue bien recibido por la hija, y debido a la persona y al lugar donde le fue transmitido, aquel mensaje fue guardado para siempre en su corazón.



    Mientras que la mujer salía del mar para sentarse de nuevo junto a su hija, el deportivo arrancó sólo, se puso a 3500 vueltas, y sorprendió a las gaviotas con un sonido étnico y ancestral.



    El sonido de la libertad.



    ATENTAMENTE: DRIVER.

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  13. ¡Muchas gracias Driver! Es un cuento precioso, me encantó cuando lo leí hace tiempo, creo que fue en el Barullo.

    La memoria, siempre la memoria, y la libertad. Como Jano, el Dios romano bifronte que dio nombre al mes de Enero (Ianuarius). Un rostro viejo, que mira al pasado y otro joven que quiere adivinar el futuro. Presente en estos días de balances y predicciones.

    La verdad es que sí me reí con vosotros un rato..¡vaya par de dos! Por motivos evidentes considero hermanado aquel avatar con la estatua plateada fotografiada por Moisés.

    No te quiero hacer trabajar. Cuando me merezca un cuento original tuyo de los de encargo te lo diré. Mientras tanto en el Taxi me lo paso pipa.

    Feliz 2011.

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  14. Bonito comentario.
    Te veo puesta en el tema mitológico.

    ¿Me recomiendas algún libro sobre Mitología?
    Igual me lo echo para Reyes, pues soy adicto a la Espasa Calpe de la c/ Maestro Victoria, donde con el carnet de aparejador me hacen un 10 o un 15% de descuento.

    Como mi alma es de albañil/camionero, te deseo un feliz enero del 2.011, pues en este oficio y en este momento, no vemos más allá de un mes vista.

    Feliz enero del 2.001.

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  15. Ni puesta ni ná (muy a pesar de mi profe de latín que bien me intentó ganar para su causa, las letras puras). Lo de Jano lo he leido hoy en un diario gratuito mientras iba en metro. Poco glamour así contado pero da el pego ¿eh?
    Seguro que en la Casa del Libro te orientan mejor sobre Mitología.

    Hablando de memoria, dos sugerencias:

    Hace poco estuve en la presentación de un libro "El último Trastámara. Fernando el Católico", compartiendo evento con José Luis Garci y Eduardo Torres Dulce, que hablaron de él maravillas, pero todavía no le he hincado el diente.

    Otro que cayó en mis manos fué "Requetés", de Pablo Larraz. 4´5 Kg y mil páginas de libro, pero con unas fotos que ponen la carne de gallina (hay una de dos hermanos abrazados que yo la hubiera puesto de portada). La intrahistoria de la intraguerra civil.
    Y el autor es un sol.

    http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/574/mil-dias-de-fuego-y-olvido/

    Y ya puestos "Riña de Gatos", me lo acabo de terminar. Si te gusta Mendoza, a por él (el libro, me refiero..). Retornas a 1936 y te lo pasas bastante bien.

    Feliz Enero 2011.

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  16. El sábado estuve en Murcia viendo a mis padres, e intenté comprar Requetés. Imposible, agotado.
    Me hizo gracia que en todas las librerías me decían lo mismo: está fatalmente encuadernado, se deshace con la mirada.

    Me gusta mucho un milanés Alexandro Barico, el de "Seda". En Anagrama tienen todo de él.
    Un italiano muy bueno.

    Siempre aconsejo "La sonrisa etrusca" de Jose Luis San Pedro. Alucina, vecina.

    Y como curiosidad para leer en el metro, "Un manual de vida", de Epicteto. De bosillo y manejable, se hace un compañero eficiente.

    Y como no, el mejor libro de todos, el que no se ha escrito y tú podrías imaginártelo.
    Ése es el que siempre estoy buscando.

    Y mientras lo busco, me divierto.

    Feliz primera semana de enero del 2.011 (cada vez acorto más el plazo, me estoy volviendo realista).

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