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martes, 7 de diciembre de 2010

EL PADRINO 1 ¿PARA QUÉ SIRVE UN PADRINO?

Hijo : no olvides que la vida es puro avatar contradictorio."
...
El día veitintrés de julio del año de nuestro Señor, dos mil veinticuatro, me encontraba en la Universidad de Barcelona.
Los cursos de verano eran la mejor excusa para ver a Monse. Ella fue la principal causa de aquel año. “Causa justa”, le llamaba yo cariñosamente.
Mi padrino me había enseñado algunas cosa importantes en la vida: el respeto, el diálogo y la comprensión como guías invisibles de mi vida, tanto en lo particular, como en lo profesional.
Todo un tipo.
Aquel verano coincidimos unos días en la Ciudad Condal. Los ratos que tenía entre los cursos de derecho internacional y el apartamento de Monse, se los dedicaba a mi padrino. Nos gustaba comer en los barecillos del puerto, a base de sardinas y vino.
Un sábado nos acercamos a San Pol de Mar e hicimos una excursión por los pueblecillos de la costa.
Él aprovechaba aquellos encuentros para transmitirme sus conocimientos. Era lo que se dice un hombre equilibrado.
Tras una agradable jornada turístico-gastronómica, nos volvimos a Barcelona.
Al pasar por San Cugat del Vallés, paramos en un establecimiento para degustar algunos productos de la tierra: embutidos y vinos espumosos.
Aquella tabernilla estaba decorada en plan rústico. La mujer del tabernero vendía el embutido en un pequeño mostrador de madera. Los parroquianos y algún turista despistado daban buena cuenta de los caldos espumosos acodados en la barra.
Al rato de estar allí, el tabernero empezó a meterse con su mujer. Al principio empleaba un tono irónico, un tanto desagradable. Mas tarde elevó el tono, y la situación se tornó especialmente molesta.
Mi padrino empezó a mosquearse. Aquel fiscal jubilado, que se encontraba contándome historias de su época de fiscal en Sevilla, comenzó a curvar sus frondosas cejas de una forma inquietante.
Se dirigió educadamente el tabernero y le amonestó con toda la parafernalia diplomática de la que fue capaz.
El tabernero, un joven armario de uno noventa, no admitió la amonestación y manifestó airadamente su derecho a expresarse de forma libre.
Mi padrino le manifestó su discrepancia respecto al sentido que aquel joven armario daba a la libertad de expresión.
El tabernero se reafirmó en lo dicho y argumentó razones de índole histórico, locales y personales para apoyar su tesis.
Mi padrino reiteró su argumentación, aunque esta vez sus capacidades diplomáticas se tiñeron de ironía manifiesta.
La oposición exigió el pago de nuestras consumiciones y nuestro desalojo de aquel local de libre concurrencia, en el corto plazo de un minuto.
Mi padrino intentó establecer un principio de acuerdo que incluía una retractación pública.
La negativa del tabernero al principio de acuerdo se sumó a una reducción en el plazo indicado para el desalojo del local.
El tabernero, que por aquel entonces lucía un más que sonrosado tono facial, sugirió la posibilidad de que si no cumplíamos el plazo establecido pasaría a emplear métodos expeditivos con el fin de ayudarnos a abandonar el local.
Llegados a este punto de la tertulia, mi padrino, aquel respetable funcionario jubilado que me había enseñado la tolerancia y el diálogo, se acercó al mostrador de los embutidos, y tras un breve análisis, esgrimió un salchichón haciendo una breve analogía entre su tamaño y la posibilidad de usar aquel improvisado útil como elemento disuasorio.
El tabernero estableció una aproximación física con mi padrino como medio para subrayar su argumentación.
Mi padrino se dirigió a mí, inquiriéndome sobre la ubicación de nuestro vehículo, la posibilidad operativa de una maniobra rápida de alejamiento y otras cuestiones sobre aceleraciones y prestaciones técnicas del mismo.
El tabernero estableció una acción catalogada en el “código general de la taberna“,como disuasoria, legal y de índole expeditiva, señalando el cartel de “RESERVADO EL DERECHO DE ADMISIÓN”, de forma ostensible.
Mi padrino argumentó con un movimiento parábolico, estableciendo una trayectoria de segundo grado con su muñeca y el salchichón. Dicha trayectoria se resolvía de la siguiente forma: una zona de ganancia de energía cinética en los primeros 2 segundos que se desarrollaba entre un punto de energía cero (el salchichón sobre la barra) y un punto de máxima energía cinética situado dos cuartas por encima de su cabeza; una zona de transformación de energía cinética en energía potencial que se desarrollaba entre el punto anteriormente epigrafiado y una zona próxima a la cabeza del tabernero; y finalmente una ecuación de transferencia aplicada sobre la estructura ósea ( concretamente occipital superior) de aquel más que digno adversario.
Trás aquella acción definitiva, y no sin antes despedirse amablemente de la señora del otro, mi padrino y yo desarrollamos una acción de desplazamiento rápido, aprovechando las capacidades técnicas de mi vehículo automóvil.


No tengo las respuestas a todas las preguntas. Eso es evidente.
Pero aquel día con mi padrino resolví definitivamente una cuestión compleja.
A la pregunta ¿por qué?, en general, mi padrino me había respondido:

n “Hijo : no olvides que la vida es puro avatar contradictorio”-

Máxima que siempre tengo presente.
Sobre todo... cuando las cosas se ponen difíciles.

5 comentarios:

  1. Vi esa película Driver, la vi la I la II...
    Vi a esa Avatar...

    No me hagas esa pregunta si la 1 ó la 2...
    No te creía capaz, alguien me dijo algo y no lo podía creer. Ahora he visto la luz.

    Recuerdos a Jessica.
    (novalti)

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  2. Jessica es un animal interpretativo.
    No se lee los guiones; se los come de una dentellada.
    ¡Qué mujer, broder!

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  3. Oye, Driver...¿De dónde sacaste este padrino tan lúcido, tenaz, incombustible, bravo, tolerante...Yo también lo quiero, que me he quedado sin por defunción.

    ¿Tas contento de tener blossssssssssssss?

    Camarada, apreciado colega... Un honor poder estar en el otro lado. Anda que tienes un broder... que ha conseguido lo que en años no hemos podido las hedbanas. Bien, Tomae. Quien no arriesga...

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  4. Sunsi:
    El padrino existe realmente; es mi amigo Jose María, del cual guardo entrañables recuerdos, algunos de ellos escritos en nuestras cartillas militares, concretamente en la sección de incidencias disciplinarias.. Gente brava.

    En cuanto a Tomae, tranquila. Ayer le dije que tarde o temprano lo mataría, al obligarme a hacer JUSTO, lo que no quería hacer.
    La venganza es un plato que se sirve frío. ;))

    Espero que disfrutes con mis preguntas/entradas y que hagas de vez en cuanto alguna pregunta.
    Sé que tus preguntas me motivarán.

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  5. Driver...que acabo de echar un vistazo al blossss y has arrancado como un ferrari. Me voy a tener que poner una hora fija al día para no perderme. Ahora tengo que currar. Mañana estaré todo el día con chavalinas de 2º de Batch. explicando truquillos para presentar un trabajo en público. No las tengo todas... Cuando acabe te leo toooodo lo que has escrito que no es poco. Driver "el breve".

    Abraçades, camarada.

    Te coloco en la parte derecha de mi blossss. Te podré seguir mejor.

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