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viernes, 10 de diciembre de 2010

EL PADRINO 5 ¿POR QUÉ LA MORENA QUERÍA QUE LE MINTIERAN, QUE LE MINTIERAN MUCHO?




El viejo le había hablado de ella como de una mujer. En ese momento se sintió hermano del Viejo, hijo del Viejo, se sintió dentro del Viejo. Entonces supo que aquella mañana tenía una luz que recordaría toda la vida. Le habló de ella como de una mujer y de noche, conduciendo y recordando a borbotones sus palabras encendidas , entre el dolor y la lucidez que da saber mirar de frente el último momento, con la vista perdida en la raya blanca de la cuneta comprendió y entonces la vio contornearse, seducirle al dejar que la abarcase con su parabrisas.




“... la carretera te seduce... es como una mujer...te deja recorrerla y entonces sabes que es como si la acariciaras... se mueve y cada curva sabe coquetear contigo... Es una serpiente que cada día se alimenta con la sangre de una docena de imbéciles que la trataron sin respeto, queriendo ir mas allá de lo que ella te deja.... Y créeme , no perdona a los que juegan con ella. Por eso respétala siempre, quiérela y recuerda que esa dulce seducción que te propone, cuando te susurra que aprietes un poco mas el acelerador, es su cara mas tétrica, su puta manía de coquetear con la muerte. Es morbosa. Viciosa. Cuando te deslizas a ciento y pico, por la noche en una autopista de esas de Alemania o Francia y sientes que llevas detrás de ti unas cuantas toneladas, te das cuenta que es morbosa y, a veces necesita que te jueges la vida por ella...

...Y cada fin de semana se alimenta de la sangre de una docena de humanos que dejan su zapatos desabrochados y un trozo de camiseta rompiendo el verde de una encina en la cuneta ...“







Driver, después de aquel viaje a la muerte y al mar, había aprendido a llevar el volante como lo hace un profesional, como lo hacía el Viejo en su trailer escuchando a Dylan o a Elvis que cantaban para él mientras trazaba una línea infinita sobre los campos amarillos de Valdepeñas, o sobre las praderas verdes de Holanda, al atardecer o al amanecer,, que había veces que daba lo mismo: solo existía la hora en la que tenía que llegar.

Driver miraba el volante y sus manos y detrás la carretera . Sentía que había perdido aquel trabajo, pero sabía cual sería su profesión. Solo se imaginaba en el futuro encima de cabina de una camión, cuanto mas grande mejor.



Maria dormitaba a su lado, mecida con el ruido del gasoil de la ambulancia y la cinta de Direstreet que eligió cuando Driver le dijo pon la que quieras. Estaba realmente cansada, pero la sangría y los recuerdos no la dejaban dormir. Sentía agujetas en los dedos y en los brazos pues hacía tiempo que no había tocado tanto tiempo el piano. Había sufrido tocando porque solo el sonido del contrabajo era capaz de tranquilizarla cuando sentía dentro un dolor. Hace un par de años, cuando encontró a Juanma, su primer amor, tendido en los servicios de un garito donde tocaba algunas noches, con la jeringuilla en el brazo, noto que se rompió por dentro una fibra que sólo el sonido profundo y sincero del contrabajo le supo restañar. Aquélla noche cuando todos se fueron agarró con rabia el contrabajo y lloró sin consuelo mientras tocaba sin saber exáctamente de donde procedían las instrucciones que seguían sus dedos . Se detuvo y llegó el silencio, como un amigo cuando una gota de sangre salpicó el suelo en la enésima escala infinita con la que aquella noche quería morirse.

Aquella tarde en el chiringuito de la playa había echado mucho de menos su contrabajo y el piano no le sacó la pena de pensar que no volvería a ver los ojos chiquitillos y sonrientes del Viejo, cuando sonaba el timbre del apartamento los domingos y al abrir lo encontraba con una bolsa de churros calentitos. No volvería a ver esos ojillos y cada vez que lo pensaba por dentro sangraba la herida vieja de la muerte, que tantas veces en su vida se había abierto y se había cerrado, con el paso de los días, el tiempo y sobre todo el terciopelo hondo del sonido de su contrabajo, que era lo único que llegaba hasta allí dentro, donde se escondía el dolor fijo y redondo de la pena . El piano sonaba distinto y a pesar de romperse las manos desacostumbradas al frío de las teclas, no le dio la paz, que había buscado en el baño, cuando el sol moría en el agua salada y caliente de la última hora del día . Por eso necesitaba escuchar cosas que Driver solo podría decirle mintiendo, por eso no podía conciliar el sueño y en la oscuridad de la ambulancia, a la altura de Corral de Almaguer , buscó con su mano la mano de Driver y , cuando la mano se fue a la palanca de cambios, ella buscó otra palanca que , unos minutos después , entre los pinos de un camino al lado de la cuneta consiguió finalmente darle la tranquilidad que necesitaba. Driver nunca había probado el sabor de la piel salada y caliente, al tiempo que Mark Knoffler se lucía con su forma desgarrada y perfecta de puntear la guitarra. Algunos meses después, cuando ella le dijo en su apartamento que pusiera el CD que mas le gustara, Driver hizo sonar Sultans Of Swing: se miraron y se descojonaron de risa (“Driver, eres un cachondo”), sin que los demás de la reunión supieran exactamente qué pasaba. Cuando llegó el punteo María miró a Driver que preparaba los gintonic de espaldas y lo deseo de una forma casi descontrolada.

- Driver

- Qué... ya están

- Nada





Maria perdió al Viejo, pero mirando de reojo a Driver conducir, supo que un poco del Viejo se había quedado allí en esas manos fuertes que agarraban el volante y en aquel chaval que se había hecho camionero en la tarde anterior y que entre los pinos supo callarse cuando cualquier estúpido hubiera hecho mil preguntas o hubiera estropeado el momento con algún gesto. María aprendió con él que las palabras confunden más que explican, que lo difícil la mayor parte de las veces lo ponemos nosotro, que la vida es mas intensa si se mira de frente y no se piensa tanto.





Cuando despierta la gran ciudad, suena el clarinete indeciso y perezoso de Rapsody in Blue, aunque solo pueden escucharlo unos cuantos privilegiados que conocen la melodía y saben sortear los embates de la madrugada hasta llegar suficientemente lúcidos al instante preciso en que deja de ser madrugada y comienza un nuevo día. Alguien debe dirigir este caos de carteles a medio pegar, edificios de cristal y acero y letreros luminosos que a esa hora nadie mira. Alguien puso al Viejo en el camino de Driver y puso en la emisora perdida que el conectó en la radio de la ambulancia cuando dejó a Maria en su apartamento el clarinete perezoso e indeciso que suena siempre cuando despierta la gran ciudad. Después de tres horas las calles se llenaron como la orquesta ya le había anunciado a Driver en los compases que se suceden como una aglomeración después del clarinete. Cuando aparcó la ambulancia delante de la puerta de la empresa SAYTSA ( Servicios de Ambulancias y Transportes S.A.), en un Polígono Industrial a las afueras de la ciudad Driver , confundido por el cansancio del viaje cuando sacó la llave del contacto y antes de bajar pudo ver nítidamente el gesto de Gregorio, su jefe, y casi acierta también en las palabras. Lo imagino quitándose las gafas, dejándolas encima de un montón de facturas desordenadas y diciéndole “ a la puta calle”. Cuando pasó a su despachito, detrás del mostrador, se sentó frente a él en la mesa y Gregorio, quitándose las gafas que posó encima de un montón de facturas le dijo :

“como comprenderás estás en la puta calle “.




Driver no había tenido tiempo de preparar algunas frases adecuadas para el momento, dame otra oportunidad, un fallo lo tiene cualquiera o la mas cinematográfica de puedo explicarlo todo. Era la segunda vez que había visto algo que, antes de que ocurriera lo había tenido claramente dibujado en su mente. Se sentía superior a él mismo y las palabras estaban ordenadas perfectamente en su cerebro:

- Si me pagas lo que me debes ya, aquí tienes las llaves y que te den por culo..

Primero sorpresa ante la concreción y claridad.

Segundo un puntito de aturdimiento.

Tercero una búsqueda precipitada de una frase de respuesta.

Cuarto impotencia porque no sale.

Quinto un movimiento corporal como de levantarse y hablar con las manos lo que buscaba decir con las palabras.

Sexto una mirada a los brazos de Driver.

Séptimo otro puntito de aturdimiento

Octavo, Gregorio tuerce la boca y se pone las gafas.

Noveno, mira por la ventana y no ve nada porque las gafas son de cerca

Décimo y último, Gregorio se quita las gafas, saca una caja fuerte color verde oliva y dice cuánto era.



Driver eso si lo tenía claro: “sin contar los tres dias de éste mes y el último servicio , 630 pavos. El último no pienso cobrarlo, chico.”

Gregorio se puso las gafas para contar los billetes.

Antes de cerrar la puerta, Driver se volvió para despedirse y vio que todavía tenia las gafas y el puntito de aturdimiento puestos.

Y que te den por culo. Y cerró.

Con aquella puerta cerraba muchas cosas. En aquel despacho dejó el miedo a molestar, la angustia sin explicación que el Viejo le sacó de la garganta y el cuadrado pequeño y perfecto en el que, si no hubiera conocido al Viejo hubiera dibujado su vida.

Gregorio se quedó con todo allí dentro y conjuró una insoportable oleada sentimiento de inferioridad con una palabra de muy buenos resultados para curar esa sensación: cabrón. Y lo vio meterse en su Ford Fiesta, con alerones blancos.

Hortera de la muerte.

Dentro de su coche, Driver volvió a sentir que había encogido. Le pasaba siempre que pasaba varios días en la ambulancia. En una ocasión empalmó cinco días de servicios ininterrumpidos sin descansar. Gregorio le dijo será porque quieres joder, que ahora siempre os estáis quejando y aquel día el se cayó y se sintió un mierda. Hoy hubiera tenido una respuesta o quizás , el Viejo le había enseñado a mirar de una forma que no hubiera hecho falta respuesta porque Gregorio no habría dicho aquella frase.

Su madre le dijo que tenía cara de estar cansado, recogiendo los billetes.

El Curro le dijo que tenía cara de estar empajillao golpeando la barra con la botella de anis, como siempre hacía antes de servirle una copita.

Y Pelanas, su colega del barrio de toda la vida, casi su hermano, cuando terminó de contarle la situación, le dijo que con dos cojones, el Segunda Mano y monedas para la cabina . Y que le den por culo. Después de la segunda copa le contó el viaje a Denia empezando por la parada en los pinos de Corral de Almaguer y se descojonaron. Y terminando con la mirada del Viejo y, al final lloraron.

- Driver eres la polla tío. Me has hecho llorar y no lo hacía desde la jura de bandera.

En un banco del parquecillo enfrente de su casa, Driver arrugó el paquete de Fortuna después de sacar los dos últimos cigarros, combados y medio aplastados.

- El último Pelanas que estoy matao y mañana me tengo que comer el Segundamano.

Lo que no le contó es que solo se imaginaba , a partir de ahora subido en un camión, haciendo kilómetros y viendo pasar por fuera la lluvia, el mar, la noche...Aquella idea le había cambiado entero por dentro, aunque solo se notaba a veces en su forma de mirar y en su cadencia caminando,. Aquella idea era la primera página de una historia en la que seguramente no iban a estar ya ni Gregorio , ni su madre, ni Curro, ni el Pelanas. En la cama,, antes de quedarse dormido se despidió de ellos con un puntito de pena . Con la seguridad y la fuerza que sentía dentro se consoló pensando que vendría de vez en cuando a verlos y les traería algo para que supieran que, a pesar de todo siempre se sentiría del barrio.

10 comentarios:

  1. ¡Cuánto escribes, Driver, cuánto! Y tú eras el que decías hace dos días que para esto de los blogs eras indisciplinado. Estoy estupefacta.

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  2. La serie ésta del "Padrino" la tenía escrita con un amigo desde hace años.
    Me apetece mucho compartirla con vosotros, pues es como una especie de carta de presentación general.
    Igual es mucho una entrada por día, para seguirla con comodidad.
    Voy a probar con una entrada cada dos días, a ver qué tal. Vosotros me diréis.
    Luego tengo idea de publicar otras series: cuentos de aves, regalos a personas concretas, historias divinas...
    Y cuando consuma lo que tengo escrito, improvisaré nuevos cuentos.
    También tengo idea de iniciar un sistema de cuentos por encargo, pero todavía no sé cómo organizarlo.
    Sólo pretendo que éste sea un lugar donde todos puedan contar historias, que intenten transmitir algo.
    Se admiten sugerencias, información o ideas imposibles.
    Sobre todo ideas imposibles.
    Me da que son las mejores.

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  3. Ummmm, muy apetecible el super menú que presentas, Driver.

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  4. Je, je, je ... Mc.- D ¿por qué me suena?

    Con Dios

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  5. A mi me gustaría una entrada sobre el cuento de La La Garrrta, aquella reptil indomable que, escamea por el desierto, silbando un inconfundible gemido.

    Reptila toda ella, que bombonea desde su corazón, la sangre más fría que puede adormecer a cualquier mamífero viviente...

    Ya sabes, Driver, ese personaje, tiene una historia, que sólo tu conoces, que bien no iría saber como te transformó y como endureció tu piel, al intetar domesticarla...¿lo conseguiste?

    Te esperamos Driver, pero por favor poco a poco, el impacto de ese ser reptil puede ser demasiado para mucho de nosotros... mejor que sea con suavidad...

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  6. A mí me gustaría un final feliz para una historia de una escritora que no logra publicar, pese a sus reiterados intentos. Es la historia reciente de mi vida.

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  7. Bien, esto me gusta, haceis propuestas imposibles.
    Por un lado mi hermano Tomae. Te comunico que la Sra. Lagarta tiene un cuento llamado "Roma", publicado en el blog de Sunsi, donde se da fe del impacto que me produjo el conocimiento de su persona. Será publicado aquí, en tiempo y forma, una vez finalice con la serie "El Padrino" y comience la sección "regalos a personas concretas". A su tiempo, que si empiezo a mezclar me conozco y me sale un cocido.

    Una vez establecida esta rígida y pétrea regla de seguir un orden lógico, me lo salto.
    Y mañana publicaré un cuento con final feliz para Zambu.
    Título: "Pese a sus reiterados intentos", que me ha gustado como frase.

    Esta es una feceta de un blog que no conocía y que me va a gustar.
    Haz unas reglas y sáltatelas.
    ...
    Se admiten más ideas imposibles.

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  8. Si te suena, Sarracena, es por un motivo sencillo y simple.
    Y si me preguntas el porqué, te lo diré con mucho gusto, con gran placer y satisfacción, amén de sinceridad y un profundo estertor.

    Te suena, corazón, porque lleva música dentro.
    A tus pies, señora.

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  9. Y a Sandra creo que le haré un cuento sobre alguien que cuida a su padre.
    Título: "Boomerang".
    Así no se me olvida.
    Si tengo un título, tengo un cuento.
    Sin título, no soy nada.
    Monada.

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  10. ¿Qué tal, como título, "Relajado en el sofá con un turbante"? La primera tontería que me ha venido a la cabeza. Pero primero el mío, el de la escritora, que tras luchar denodadamente contra el mundo editorial y sus secuaces, consigue publicar. Por cierto, el 3 de enero tengo que abandonar el que es ahora mi hogar y ni sé dónde voy a parar, ¿en un refugio para los sin techo? Es mi vida real que es muy artística y novelesca. Sólo me falta una temporada en la cárcel. Todo se andará.Búscame un apartamento en New York ( me gusta el Village o sino Park Slope en Brooklyn) o una casa en los Hamptons o en Connecticut; soy chica de Costa Este. No le hago ascos tampoco a un apartamento en Roma, París o quizá a una casa en la Provenza. Tienes material de sobra.

    Cuando uno no duerme, escribe muchas sandeces, ¿no?

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