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martes, 4 de enero de 2011

CON UN PAR

DESDE LA TRINCHERA, CON UN PAR.

A veces te equivocas, otras aprendes, la mayoría de las veces haces lo que puedes.
...
De entre todas las batallas que la guerra de la vida nos ofrece, las mejores son las que se ganan.
Y las peores, aquellas en las que acabas descerrajado, con un tiro en la sien.


No hay ninguna opción más.
...

Aquella mañana de enero, el destino nos deparó estar en la batalla del río Rus, al nordeste de Alabama.
Los sureños del capitán Keys estaban apostados en el margen derecho del río.
Luego se extendía un brazo de tierra de nadie, con algunos caballos muertos.
Los norteños, con el capitán Mark a la cabeza, a continuación.



Les pasaba como a nosotros.
Estaban cansados, tenían miedo, no querían morir, pero vivían en guerra.

Los oficiales no querían mandar a la tropa al tostadero. En campo descubierto somos blancos fáciles.
Y la tropa, no disparaba a los oficiales y se iba a casa, más que nada porque los Consejos de Guerra son rápidos.
Así que la opción menos mala era disparar al enemigo.
...

Estás ahí. Te despiertas, pones el primer pie en el suelo y ya se oyen las balas silbar.
Desamor, corrupción, interés, política, injusticia.
El día a día es una auténtica batalla en un guerra que se llama vida.
Y tú, con un tirachinas, te enfrentas al enemigo armado con los Kalasnikov AK-47-
1.500 disparos por minuto.
Eres carne de cañón.
...

El capitán sureño Keys, lo tenía claro. Mejor esperar refuerzos y atacar con ventaja numérica.
Va a salir a campo abierto su puta madre.

El capitán norteño Mark, tenía la picha hecha un lío.
Según los manuales, su posición elevada le daba ventaja.
Si no atacaba su reputación se iría al carajo.
Pero si atacaba y moría, los que se iban al infierno eran su mujer y sus tres hijos.
Cagadito estaba.



...

Esto funciona así.
Te crees que viéndolas venir, las cosas acabarán por solucionarse solas.
Ni de coña.

Al final si quiere peces te tienes que mojar los pies.
Los pies, el culo, la barriga, el pecho, el cuello, la cabeza...
Pero sobre todo el alma. Te tienes que mojar el alma, hermano.
...

Contaré lo que pasó a continuación.
En el bando norteño estaba la primera teniente mujer de la historia de los EE.UU.
Se llamaba Lola y montaba un caballo blanco alazán ( gentileza del Sr. Moisés).
La teniente era rubia y guapa hasta decir basta (esto lo digo yo, aquí y en Alabama).


Aquella mañana de enero, al ver la situación, se dejó llevar por el viento de la pradera.

Montó, susurró algo a su caballo en el oído.
Lo que fuera, entre ellos quedó.

Y picó espuelas.

Saltó sobre sus propias líneas y se adentró en tierra de nadie.

Trazó una curva, elevó su mirada a los cielos y se puso a cabalgar a toda mecha en paralelo a la línea enemiga.

-"¡Un suicida!"-gritó alguien-
-"¡Unos cojones!"- pensó ella-

En la primera pasada ya le dispararon. Tuvo suerte, y su caballo que corría que se las pelaba, atravesó la barrera del sonido.

En la seguna pasada, fueron a por ella, a mala hostia. Las tropas, enardecidas por el gesto de la teniente, dispararon a matar.

Y entonces fue cuando lo hizo.





Cabalgó con los brazos abiertos, de la misma forma en la que mi JEFE fue crucificado. Desde la trinchera, con un par.





Y entonces, sólo entonces, las cosas empezaron a cambiar.
...
A veces te equivocas, otras aprendes, la mayoría de las veces haces lo que puedes.
Y otras..., bastante más de lo que puedes.

Ésas son las buenas.

Atentamente: Driver.

Inspirada en: http://www.youtube.com/watch?v=IjcYHzA74IQ
...

Dedicatoria:
Para Lola, la novia de mi amigo enfermo, a la que ví este año luchar en la batalla de la vida con un par.
Os prometo un reportaje fotográfico para el día de vuestra boda.
Y ese día... bailaré, cantaré y me pillaré un buen pedo. Seguro.

Y os besaré a ambos.
Probablemente en los labios y muchas veces.

Avisados estais. Tortolitos.



3 comentarios:

  1. ¡Con un par, Driver! ¡Sí señor!

    (Aunque el caballo que montaba Lola no era blanco: era alazán).

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  2. Tienes razón, amigo Moisés.
    El color del caballo no lo apunté bien en mi memoria.
    Pero tengo escusa.
    Yo era el abanderado, y con la emoción del momento, el flamear de la bandera, la impresión de ver a una teniente guapa cabalgar, regatear las balas del enemigo e intentar que el palo de la bandera no me diese en sálvase qué partes..., realmente estaba ocupado.

    Pero lo que sí me acuerdo es que la teniente era rubia.

    Y guapa hasta decir basta.

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  3. Ufff y ahora que digo yo....
    Me has sonrojado con tanto piropo.

    Sabes? En ocasiones las balas del enemigo se hacen invisibles cuando la fuerza del corazón impulsa a salir a campo a traves.

    Eres genial Driver y no tengo palabras de agradecimiento.

    Un beso muy fuerte y ten la cámara bien abrillantada y lista.

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