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sábado, 22 de enero de 2011

ESCUCHAR








Esta tarde observé a un abuelo escuchando a su nieto.
El enano narraba cómo había marcado un gol.
Lo hizo dicisiete veces seguidas.
El rapaz empleó básicamente las mismas palabras.

El gordó centró, paré la pelota con el pecho, regateé a Juanito y se la colé al portero por la derecha.
A pesar de repetir las palabras, cada narración difería de la anterior.
Nada que ver.
La primera como una noticia.
La segunda como la Ilíada griega.
La tercera, un estallido de alegría.
La cuarta como si tal y cual.
La quinta, una casualidad cósmica.
Así hasta diecisiete veces.

Pero lo que más me ha llamado la atención ha sido la forma de escuchar del abuelo.
Lo hizo de diecisiete formas diferentes.
Sin usar ni una sola palabra.

Todo un artista.
Me recordó al JEFE.

6 comentarios:

  1. ... quién hubiera escuchado la conversación. A poder ser con una capacidad para escuchar como la tuya.

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  2. La paciencia es una virtud, pero si hay cariño verdadero es algo más.

    Que Dios nos ilumine para saber escuchar!.

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  3. Qué bien me ha venido este post, Driver. Ahí...Que a la tercera vez que cuentan algo repetido los ciudadanos salto..."Ya me lo has dicho..." Poca paciencia. Con la paciencia que tiene el Jefe cuando le cuento casi lo mismo todos los días...y mis amigos no te digo...

    Gracias colega

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  4. Lo que dice Sunsi, ¿dónde lo firmo?

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  5. Je, je, je ... que bonito, Mc.-D.

    ¿Sabes qué es lo más difícil? Escuchar cuando no te lo cuentan con palabras y oir entre silencios y entre conversaciones en apariencia, normales.

    Y estar atento, muy, muy atento.

    De lo contrario se corre el riesgo que nos caiga un alud, por sordos.

    Con Dios.

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  6. **Ana: Suelo escuchar mirando a los ojos y las manos. Me dan más información que las palabras.
    Gracias por pasarte.

    **Modestino: creo que Dios nos ilumina a base de entrenamiento duro. Nos enseña a escuchar a base de contestarnos con metáforas. Y no es fácil entenderlas. Eso sí, si entiendes alguna metáfora, la entiendes para siempre.
    Con Dios, jurisconsulto.

    **Sunsi: escuchar a los hijos es un arte mayor.
    Me doy con un canto en los dientes si logro acercarme a sus ideas.
    ¡Mira que corren rápido!

    **Lolo: tú firma donde quieras, que este espacio es en parte tuyo.

    **Sarracena infiel: cuando te escucho nunca me fijo en tus palabras, me fijo en lo que estás haciendo. Por eso me gusta ir a verte.
    Para enterarme de lo que dices, de cómo lo dices, y de dónde tienes tus manos y tus ojos.
    Y sobre todo, de lo que acabas de hacer y de lo que estás a punto de comenzar.

    Entonces me entero un poquito de lo que quieres decir y, sinceramente, me gusta ese juego.

    Es completamente limpio y libre.
    Entonces me siento muy agusto.

    Es lo que me pasa con vosotros.
    Que me gusta veros.

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