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viernes, 14 de enero de 2011

NAPOLI


Una vez estuve en Nápoles.
Y me perdí entre sus calles.
...
De lo cual me alegro, pues arribé a una librería con más de cien años de antigüedad.
Libreri Scientifice e Artistique, o algo así.
Varios empleados y una signora, la viuda que regentaba el establecimiento.

Los empleados te atendían. La signora no.
Ella llenaba el vacío de la vida de forma solemne, sentada en una silleta de madera.
Pino mediterráneo.
Callada, sola y digna.

Tras media hora de deliberaciones internas, adquirí "Elementi di Teoria delle Sructture", de Liguori Editore.
Más por incontrolada pulsación que por pausada reflexión.

Y luego lo hice.
Le presenté mis respetos a la signora.

Ella me habló en un italiano denso y musical de la pasión de su familia por los libros, de la Opera Italiana y de un viaje de novios a Madrid.
Donde su marido la besó ante las Meninas de Velázquez.

Me despedí y efectué una leve inclinación ante la signora.
Y ella me dijo: "Buona matina, signore".
...
Cuando me siento tostado, cansado y torpe, me acuerdo de aquel "signore".
Y busco un libro para acariciarlo.
...
Una vez estuve en Nápoles.
Me perdí entre sus calles.
Buscando un trozo de mármol travertino que me devolviera una brisa de vida.

Entre las faldas del Vesubio.




4 comentarios:

  1. Desde que escribes en corto te leo más, Driver. Bueno, leo menos pero te leo más. Yo me entiendo.

    Ese beso ante las Meninas debió ser épico contado por la signora.

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  2. ...me alegro que te decidieras a comprar ese libro hermano, te queda muy bien en esa estantería junto a la play stationne...

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  3. ¡Anda ya, Lolo!
    Que con la inundación de casa se te ha metido agua en los ojos.
    ...
    Para la próxima fiestecita contamos contigo.
    Te la vas pensando sin prisa ¿vale?

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