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martes, 8 de febrero de 2011

BANDERAS AL VIENTO


En las playas de la costa ondean.
Color rojo, verde o amarillo.
Señalan el estado de la mar.
Banderas al viento.
...
El servicio de socorristas de la Cruz Roja es el encargado de su cambio, custodia y reposición.
Las cambian, pues el viento las azota sin piedad.
Las custodian, para usarlas mañana.
Las reponen cuando son ancianas, y las heridas de sus guerras con el viento han desgarrado sus almas.
...
Los niños siempre se fijan en ellas.
Cuando despiertan, preguntan por las abuelas. Saben de su importancia geoestratégica.
Si la bandera es verde, te acercas a la orilla y puedes bailar con las olas.
Si amarilla, mejor pasear con prudencia por la playa, de la mano de la madre de tu madre.
Si roja, mejor dejarla tranquila, hasta que se calme el viento.
Van a por un libro de cuentos y se sientan junto a la vieja mecedora.
Junto al trono de la Reina de Saba.
Aquella que sabe más por anciana que por Reina.
...
Los niños son tipos listos.
Aprenden pronto el código de los colores de la vida.
...
Los mayores jugamos con un espectómetro de masas, valoramos los colores del arco iris, investigamos en un laboratorio el comportamiento del espectro visible.
Los niños no.
Simplifican la ecuación de la vida.
Agarran el teléfono.
Marcan su número favorito.
Y dicen justo la frase esperada desde el otro lado del prisma:
"¡Hola abuela, cómo estás?"
...
En las playas de la costa ondean.
Rojo, verde o amarillo.
Señalan el estado de la mar.
Banderas al viento.
...
Vagabundas y orgullosas.

4 comentarios:

  1. Ya. ¿Y si te cuesta obedecerla qué, Driver?, ¿qué?. Me refiero a la simple ecuación.

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  2. ¡Rebeldestás Lolo!
    Veamos unos ejemplos de ecuaciones simples, su modo de simplificarlas, su puesta en práctica, su incomprensión (o cuesta arriba en el proceso comprensivo) y su resolución.
    ¡Ahora me tengo que mojar con el ejemplo!,¿quién me manda a mí meterme en líos?.
    ¡Buf!. habrá que emplear un ejemplo real.
    ...
    Veamos.
    Ecuación simple: A quiere a B, B quiere a C; luego A quiere a C (ya me estoy metiendo en un charco).
    Modo de simplificarla: o A quiere a C, o A no quiere a C ( evidente, no sé dónde voy).
    Puesta en práctica: juntamos a A y a C, les invitamos a un cafelito y sacamos un agradable tema de conversación: el amor como forma de expresión vital.
    Fase de incomprensión: A y C acaban tirándose los trastos, vuelan por encima de la mesa, el café, las tacitas, el azucarero y los galletas Prícipe. Un desastre.
    Resolución: tras darte cuenta que A y C son eternamente incompatibles, pagas la cuenta y sales del local a toda velocidad.

    Y tú sigues amando a A y a C.
    Eso sí, a cada uno por su lado.
    ...
    No sé si te he alumbrado con la luz de la mañana, o el ejemplo te ha sumido en una sima oscura.
    ...
    De todas formas, no comprender las ecuaciones de la vida, no es tan raro.
    Te diré que ultimamente sólo comprendo a los menores de 10 y a los mayores de 60.
    En la zona intermedia tengo serias dificultades.
    Mienten mucho.
    ...
    ¡hala!

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  3. Eso te pasa por ser tan B.
    Entre 10 y 60 vivo yo, ay.

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  4. Más que B, soy D.
    De Driver

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