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viernes, 18 de febrero de 2011

EL PADRINO 13 + 1: ESENCIA DE MUJER










...
Entre el cielo y la tierra, entre tus brazos y los míos, sólo quedará el polvo.
Mas será polvo enamorado.

...
María, su amiga Sonsoles, Driver y el Gordo se encajaron en el Ford Fiesta de Sonsoles y se dirigieron a la Plaza de Felipe II.
Madrid era un torbellino de viernes noche, donde cuatro millones de ciudanos buscaban un lugar donde cenar.
Las avenidas eran más anchas los viernes, los baretos estaban mejor iluminados y las caras dibujaban rasgos relajados.
El fin de semana empezaba.
...
Entre las olas del mar, entre las entrañas de las cuevas más profundas, sobre el tapete del verde, bajo la umbría de tu luna.
Polvo enamorado.

...
Vas buscando el sitio ideal, el amigo ideal, la mujer ideal, el hijo ideal, el trabajo ideal.
Y al final acabas en el Bar Manolo.

Cenaron los cuatro de bocatas en el Bar Manolo. De pié, en la barra. Codeándose con lo mejor del barrio.
Al Driver le hubiese gustado decirle a María que quería tener un hijo con ella, pero no se atrevió.
A María le hubiese gustado decirle al Driver que se iría con él en la puta cabina a Italia.
La Sonsoles, cansada de estudiantes, divorciados y malos rollos, estaba dispuesta a explicarles que hombres como ellos ya no existían.
Los tres tenían una carga teórica que impedía una comunicación fluída.
El Gordo no, el Gordo no era el caso.
...
Así y todo te miré como el que mira un cuadro.
Y viéndote salir de la bruma
Te leí como el que se empapa un buen libro
Y me recreé con tu figura y tu sonrisa
Y pensé que aquellos veranos eran tiempos de fertilidad
Y sobre la tierra mojada tus pasos dejaron la huella marcada
Viví entonces la recreación del Génesis
Sentí el reto de la Odisea
Oí el sonido de tu silencio profundo.

...
Después de la segunda caña, el Gordo se fué a mear. Al doblar la esquina de la barra, se tropezó con un llamativo cartel.

Palacio de los Deportes : viernes 21. MARTA SANCHEZ.

El Gordo meó rápidamente, con la prisa que se mea cuando tienes que hacer algo importante.
Volvió a la barra, pagó las consumiciones.
“ Nos vamos. Nos vamos ahora. Nos vamos ya”

Tal vez, si la velada hubiese sido larga y tranquila, se hubiesen dicho más cosas entre ellos.
Pero no.
Los ciento veinte kilos del Gordo habían tomado una decisión irrevocable. Y tomando al Driver del brazo le arrastró con energía a través de la Plaza de FelipeII. El Driver a su vez agarró como pudo a María y ésta sujetó a su vez a Sonsoles.
Parecían un tren de mercancías con una potente locomotora al frente.
Una locomotora de Corral de Almaguer.



El Gordo compró cuatro entradas. El Gordo atravesó el vestíbulo del Palacio de los Deportes de Madrid con la misma energía con la que su Volvo subía las rampas de los puertos. El Gordo analizó rápidamente cual era el mejor sitio para ver el concierto. El Gordo era el puto amo.

El Driver, la Maria y la Sonsoles se limitaron a observar.

A observar que el Gordo ni les oía ni les sentía. Que el Gordo estaba abstraído, con una concentración plena e intensa.
...

Y en el teatro griego
Los músicos y los cómicos empezaron su actuación
Y los Dioses se sentaron en las primeras filas
Y vieron que la vida se representaba ante ellos
La vida que ellos mismos habían creado
Entre polvo eterno
Entre polvo enamorado.
...

Al principio silencio y oscuridad.
A la hora en punto los músicos empezaron a ganarse su pan.
Un compás. Luego otro compás.
Se arma poco a poco la música.
Se construye y se eleva como una catedral gótica.
Sobre las cabezas de los infieles.
Sobre la vida que se representa a ella misma.


Y tras unas girnaldas musicales, se encienden los focos rojos y sale la chica del barrio de Lucero.

Tal vez el representante de Marta Sánchez leyera el espectáculo de forma diferente, así como los de la prensa rosa pudieran interpretar una vida como un espectáculo. Tal vez.

Pero el Gordo del Corral de Almaguer estaba allí. Estaba vivo. Estaba convencido que la del barrio del Lucero cantaba para él. Fundamentalmente para él.

Se concentró en paladear cada una de sus frases.
Sintió como la música entraba en su cerebro como un latido límpio.
Dejó penetrar las vibraciones, que atravesaron todos y cada uno de sus órganos vitales.


Y allí estaba ella. Aquella mañana había discutido con su noviete de turno. Tenía problemas con su representante por unos temas de derechos de autor. La prensa rosa le perseguía cada dos por tres. Y cada vez que salía a la calle se tenía que poner las gafas oscuras para intentar pasar desapercibida.

El precio de la fama. El puñetero precio de su propia cabina. Como cada cual.

Y por la noche el miedo. La gente que se agolpa en el concierto. Los músicos. La sala. Los imprevistos.
Así que se concentró. Se concentró profundamente. Pensó que en aquel Palacio había gente que trabajaba duro, que había pagado por verla cantar.
Se concentró, se sintió guapa por ellos, se sintió hembra salvaje y apasionada.
Y se dijo:¡ a por ellos!
...

Y en el Olimpo
las musas se recreaban en componer odas al amor
y se pasaban las noches pensando en nuevas letras
para cantar las historias de sus abuelos
para contar los cuentos de sus hijos .

...

El Driver observó al Gordo y a María.
Había algo en común en ellos esa noche.
El Gordo había subido al cielo, y entre las letras de Marta Sanchez y el efecto alucinógeno de la música, se encontraba lejos, muy lejos.

María estaba allí.
Tatareaba alguna canción.
Llenando el espacio.
Llenando el espacio con su esencia.

Así que el Driver supo en ese momento que algo tendría que hacer al respecto.

Marta Sáncuez interrumpió sus pensamientos:
...
“ En la carretera te encontré
y seguir tu estela fué mi perdición
no creas que podrás comerte mi amor
no creas que podrás alcanzar mi corazón” .

...

Hubo un momento en el que Driver no supo distinguir entre sus pensamientos y lo que decía la Martita.
Lo olía claramente. Era el perfume que habia envelesado a los hombres durante siglos.
...
Era la llamada de la tierra.

Esencia de mujer.









...






12 comentarios:

  1. Máaaaas cuéntanos más... quiero saber cómo acabó!!! jejjeje..
    Nunca pensé que un concierto de Marta Sánchez pudiese dar para tanto...

    ¿Cómo lográsteis sacar al Gordo del Palacio de los Deportes???

    Bicos

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  2. Dolores tocapelotas18 de febrero de 2011, 15:10

    Por cierto, ufff, con tanto número de ayer hoy te colaste uno.
    Querido Driver, hoy toca EL PADRINO 14.

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  3. Dolores Ceballos, la historia de Driver y María acaba de empezar. Todavía han de ir a Italia, asistir a una boda en Strómboli, al pie de un volcán y...; bueno, no quiero desvelar el final, cerca del Círculo Polar Artico..., donde se acaban los mapas.

    Dolores tocapelotas, veo que estás atenta a la numeración de los capítulos.
    Espero que este verano estés tan atenta cuando intentemos batir el record Llines de botellines consumidos en Lleida, hermano.
    Por si acaso, repásate la tabla del siete.
    Siete por mil, siete mil botellines.

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  4. Me quedé en el Palacio de los Deportes bailando, después del concierto, exactamente trece mil cuatrocientos ventisiete minutos.

    Los trece mil cuatrocientos veintisiete minutos mejores de mi vida.
    ...
    Y ya que os veo con curiosidad, os diré que al final Marta se picó, se puso una peluca morena, se tiznó la cara y cantó SOLO PARA MÍ, esta canción:

    http://www.youtube.com/watch?v=6PHOeXIPNZE

    SOLO PARA MÍ.

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  5. María de la Carretera18 de febrero de 2011, 15:57

    Lo cierto es que Driver y el Gordo están más para allá que para acá.
    Nunca sabes si hablan es serio o en broma.
    Están siempre con una idea para mañana mismo.
    ...
    La cuestión es que con el trabajo que tienen, cada día están en un sitio.
    Así que me estoy planteando irme con ellos el lunes, y quemar gasolina una semana al menos por alguna autopista europea.

    Con el gordo aprendes un montón de cosas.
    Tomarte con él un simple bocata, es una auténtica fiesta.
    Es más transparente que los vidrios de mis ventanas.
    Y el Driver me tiene picada. Se pasa el tiempo escrutando las nubes; mirando el horizonte; como si tuviera un gran secreto que ni él mismo conoce.
    O tal vez sí. Lo conoce y no se atreve a compartirlo.

    Pero cuando me lo paso mejor es cuando se olvidan que estoy a su lado, y hablan sin cortarse.
    Al principio me partía de risa con sus conversaciones enmedio de las carreteras.
    Y luego, poco a poco, me dí cuenta que en el fondo, hablan en serio.
    ...
    He tenido un par de novios, y una vez apuntito estuve de irme a vivir con uno de ellos.

    Pero cada día que paso con este par, es como un año en mi antigua vida.

    Y lo más extraño es..., que yo también estoy empezando a hacerme preguntas imposibles.

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  6. Ehhhhhhhhhhhhh, Maria d ela carretera, para el carro corazon......... antes has de pasar la prueba del nueve, que aquí estamos las arpías para proteger a NUESTROS broders

    Así que ojito, bonita

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  7. Os confieso que esto del chou bisness es un poco coñazo.
    Que si derechos de autor, que si promociones, galas, comisiones, periodistas, paparachis, limitan mi vida.
    Yo, realmente soy una chica del barrio del Lucero, en Madrid.
    De pequeña aprendí a tocar el piano, y me divertía con mis amigas, cantando en grupo.
    ...
    El otro día toqué en el Palacio de los Depotes.
    Había un grupito entre el público, que me llamó la atención.
    Dos chicos y dos chicas.
    Los chicos tenían pinta de descargadores de puerto. Fuetres como un par de toros.
    Las chicas eran muy monas; pero tenían la típica cara de las chcas que están cansadas que las vacilen mal.
    ...
    Uno de los chicos era girdíiiiiisimo.
    Pero se movía muy bien; se pasó todo el concierto bailando como un loco.

    Fue tal el ritmo que cogió, que cuando se acabó el concierto siguió bailando durante un buen rato.

    Los músicos siguieron tocando, pues se habían picado con el Gordo. Parecía que iban a ver quién era el primero que se rajaba, el Gordo bailarín a los chicos de la banda.

    Al final tuve que intervenir, y me acordé de cuando era pequeña y tocaba el piano con mis amigas del barrio.
    Así que me puse a los teclados y le toqué a ese Gordo incansable una melodía suave para que se relajara.

    Nunca he visto en mi vida a una persona tan feliz.

    Se sentó, apoyó su enorme cabezón entre las palmas de las manos, y se concentró en el ritmo de la balada.

    No había mucha luz; pero yo vi cómo le brillaban los ojos.

    Conseguí que le Gordo parara de bailar, y que le brillaran los ojos.

    Y me acordé, de que yo soy una chica de barrio.

    Del barrio del Lucero.
    En Madrid.

    Allá donde se cruzan los caminos.

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  8. Manolo, el del bar Manolo18 de febrero de 2011, 16:42

    Me llamo Manolo y soy pianista.
    Del montón.
    ...
    Me gano la vida en mi bar.
    Sí, lo habéis adivinado, mi bar es "Bar Manolo".
    Llevo una vida rutinaria, entre bocatas de panceta, cañas, borrachines y gente que se pira sin pagar.
    Y encima, ahora con la prohibición de fumar y la crisis, la gente está más nerviosa que nunca.
    ...
    El otro día fui al concierto de Marta Sánchez, y me quedé hasta el final.
    Se quedaron unos cuantos músicos alrededor de un grupo de espectadores, a los que nadie lograba sacar ni con la Guardia Civil.
    ...
    Luego, al rato, cuando las señoras de la limpieza empezaron su faena, salío una chica que se parecía a Alicia Keys, pero que estaba claro que llevaba un peluca.

    Empezó a acariciar el piano, con tanta precisión y arte, que me empezaron a entrar sudores.
    ...
    Cuando nos echaron a todos del Palacio de Deportes, volví a mi bar.
    Mi hermano ya había echado el cierre.
    Y yo tenía los dedos muy inquietos, bailarines.
    ...
    Encendí un fluorescente y monté mi viejo teclado Llamaja.
    Miré las teclas y me acordé de algo muy importante.
    ...

    Me llamo Manolo y soy pianista.
    Del montón.

    ...

    Pero mi montón es el mejor montón de todos cuantos conozco.

    ...
    Y me puse a tocar para mí.

    Mientras los barrenderos exparcían chorros de agua fresca en la Plaza de Felipe II.

    Como si fueran ballenas, jugando en la mar océana.
    Allá donde los mapas se acaban.

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  9. Sonsoles, la compi de María18 de febrero de 2011, 16:55

    Mi nombre es Sonsoles.
    No se me da muy bien escribir, así que iré al grano.
    Comparto piso con una chica que se llama María.
    El viernes fuimos de bocatas con unos muertos de hambre, que nos invitaron a un concierto de la Marta Sánchez.
    Los tíos estaban cachas, así que pensé que al final de la noche se vendrían a dormir con nosotras al piso.
    ...
    Primero, el más gordo armó un numerito con los músicos, al final del concierto.
    Y luego, como no tenían un duro, se vinieron al piso a dormir.

    Pero no durmieron nada.
    Se pasaron toda la noche hablando con María de tonterías.

    Y también hicieron una tortilla de patatas.
    ...
    El caso es que no hubo sexo.

    Y el caso es que cuando me despertaron para invitarme a un trozo de tortilla de patatas y a ver amanecer, me gustó.

    Me gustó, porque hacía mucho tiempo que no me trataban como a una persona.
    Y la verdad, es que se agradece.

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  10. Leles desbarrando...18 de febrero de 2011, 17:09

    Y yo porqué habré preguntado??
    Gordo, está claro que el bocadillo de panceta con queso (doble de queso y panceta) del bar del Manolo estaba en dudosas condiciones sanitarias, ya que trecemil cuatrocientos veintisiete minutos fueron los que tardaron, los locales, en sacarte del concierto.
    Driver, creo que ya se que tipo de María te acompañaba...jajajaja.
    No fuisteis al concierto de Marta Sánchez, realmente era Lady Gaga, que como se disfraza mucho es fácil de confundir.
    Como uno estaba "malito de la barriga" y el otro sólo pensaba en "la llamada de la tierra" (ahora lo llaman así), no os disteis cuenta de que la Sonsoles se había pirado con el Manolo. Cuando fuisteis a buscarla os encontrásteis al hostelero tocando el piano después del plantón de la dama.
    Fin del viernes noche. Mañana será mejor.

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  11. Una cosa está clara.
    Mañana será mejor.
    ...
    Volvemos a montarnos en el camión.
    Sin reyes ni dioses a los que adorar.
    ...
    Con el viento en la cara.

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  12. ...ya es Mañana, hermano...
    Amanece un día nuevo,

    ...lo veo todo verde,
    alargado,
    picante,
    untante...

    salido de la tierra...
    la tierra de mi tierra...
    la que pisamos...


    me voy de calçotada.
    Le daré recuerdos a Marta Hermano...

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