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sábado, 12 de febrero de 2011

EL PADRINO 13 El comisario y la profesora de yoga.

(si no tienes prisa, léete el capítulo 12, del 28/12/2.010)


El Comisario llevaba trece meses en el cargo, tenía cuarenta y tres años, dos niños , una profesora de yoga que era la madre de sus hijos y su mujer desde hacía dos años que decidieron pasar por el Juzgado una relación que apenas conocían sus compañeros, una madre y una suegra que salían todos los viernes (y eso le gustaba) y casi siempre acaban a altas horas de la madrugada en el Bingo de Serrano ( y eso no le gustaba nada), un ordenador con DVD recién comprado y que apenas tenía tiempo de disfrutar, una bicicleta que pieza a pieza había ido montando y que ahora valía una pasta, un adosado en Aravaca sin perro y sin parabólica y un Jefe que aquella mañana había llamado mas de veinte veces y en cada llamada había pronunciado con una especial preocupación artificial la palabra “antiglobalización”.

Cuando colgó la enésima vez el teléfono no se pudo aguantar y se levantó de su asiento comenzando a hablar sólo mirando por la ventana:

-"Coño, que se empeña el tío en que estos dos prendas tengan que ser líderes de la antiglobalización... tiene cojones la cosa...que se empeña en que le haga un informe...que me lo piden de arriba dice...más arriba , no sé como no sea el Ministro...y que el Gallardón le ha comentado que dan el perfil, que uno de ellos es igual que el líder del movimiento campesino francés.... que voy a tener que hacer el informe al final...me lo inventaré y asi se quedan tranquilos... "



María empezó diciendo “es un poco borde“ y , cuando iba a decir “además es camionero” eso sólo lo pensó y no lo dijo.

Se calló y vio a su madre en la cocina preparando la comida que luego vertería con cuidado en una merendera metálica que envolvía con una servilleta de cuadros azules para que su padre, cuando todos todavía dormían, lo recogiera de la cocina y se lo llevara como un tesoro en su pequeño camión.
Se calló , miró la foto de su padre encima del mueble que almacenaba sus CD´s y no tuvo valor para seguir mirándola...

Maria empezó diciendo “es un tío majo , pero un poco borde” y cuando su amiga le pidió que se lo contara, se levantó llevándose varios platos a la cocina como si no hubiera escuchado el ruego. Pero desde la cocina empezó a contar una historia que había recordado muchas más veces de las que estaría dispuesta a reconocer.

Su amiga terminó diciendo “es el tipo de tíos que es difícil encontrar”.
...

El Comisario había empezado ya el informe cuando volvió a sonar el teléfono. Al otro lado su Jefe ahora ya no estaba preocupado por el Informe sino por el dato concreto (“quiero saber el dato concreto”), de cuando iba a presentar al Juez a los detenidos. Lo probable es que estuvieran esperando con pancartas y máscaras de todo tipo una multitud de grupos variopintos y de difícil clasificación, entre los que podía haber alguno violento. El Comisario le había dicho en aquella mañana alrededor de veinte veces que, en su opinión, aquellos dos prendas no tenían ningún vínculo con los movimientos antiglobalización. Daba igual, su jefe había decidido que sí la tenían. Ese día, su Jefe abría todos los telediarios tranquizando a la población. Los detenidos serían presentados esa misma tarde y ya se había adoptado las medidas necesarias para evitar cualquier altercado si hubiera movimientos antiglobalización que perturbaran la paz pública.

Esas manifestaciones fueron la convocatoria y como ninguno de los grupos quería perderse el momento, después de expresarse recíprocamente las protestas por no haberse dicho nada, los unos a los otros, finalmente sobre las cinco de la tarde, alrededor del edificio de los Juzgados, detrás de las vallas de seguridad comenzaron los escarceos.

María tenía mil cosas aplazadas para hacer esa tarde, pero su amiga le propuso unirse a las protestas y ella aceptó. Puede llegar a ser un lider de esos, dijo. María tenía una extraña sensación dentro. Le apetecía volver a ver a Driver y aunque sabía que no tendría nada que ver con los movimientos antiglobalización, se dejó vencer por la tentación de imaginar cosas interesantes en tu vida, que sabes que nunca van a pasar. Y siguió la bola:

- No sé , ha viajado mucho desde que no lo veo...era un tío con un punto de preocupación por las cosas, con un sentido de la dignidad especial.

Así aquella bola crecía por momentos. Ahora la amiga de Maria empezaba a sentirse importante por tener una amiga que conocía a uno de los personajes de los que, probablemente todo el mundo iba a hablar.

- Date prisa, le dijo María.

- Date prisa coño, le dijo el agente que dirigía la conducción de presos aquella tarde, al último detenido: un muchacho escuálido que vestía una sucia y raída camiseta sin mangas de los Bulls, en la que a duras penas podía distinguirse el toro.

En el furgón cabían seis , pero si uno de ellos era el Gordo, cabían cinco.

Enfrente de los dos, un habitáculo oscuro y metálico, ninguno de los tres levantó la cabeza. Los tres chavales de enfrente, sabían que durante unas horas nadie te hacía preguntas y que durante el trayecto podías dormir un poco. El de la izquierda daba tiritonas y bostezaba como si se fuera a descoyuntar la mandíbula. Solo él se dio cuenta de la presencia de dos extraños aquella tarde en el furgón de los detenidos. Durante un segundo además de mirar hacia ellos, los vio. Hizo un gesto de extrañeza, arrugando las cejas y la boca, miró a su lado y comprobó que los otros dos eran viejos conocidos. Entonces se relajó de nuevo, consideró que todo estaba en orden y se arrugó entero para continuar dormitando entre escalofríos.

El Gordo dijo tres veces durante le trayecto “ tiene cojones la cosa “, y cada vez lo decía como si fuera la primera. Driver le miraba y parecía que iba a contestarle algo, pero finalmente volvía otra vez la mirada hacia abajo sin decir nada.
Driver no sabía que, en la gran ciudad, un utilitario se dirigía al mismo punto a donde a él y a sus extraños compañeros de viaje se dirigían.
Tampoco conocía la convocatoria que un alto cargo de Interior había hecho para que cerca de tres mil militantes antiglobalización fuera a ese mismo punto a protestar por su detención y prestarle su apoyo.

María bajo de su coche exactamente diez minutos antes que a Driver y al Gordo los hicieran bajar.

Le dio tiempo para acercarse al tumulto y ver entre las cabezas de la gente que esposado al Gordo, el Driver entraba en los calabozos del Juzgado, exactamente en el instante preciso en que aquella multitud se ponía a gritar.

Y María confirmó sus sospechas cuando advirtió en los ojos del Driver un gesto de asombro y sorpresa, ante sus desconocidos seguidores.. Dentro del juzgado el Gordo le preguntó si todos esos eran colegas de las ambulancias. Driver le contesto:

- Ni puta idea...si son ellos se han traído a toda la familia para hacer bulto.


Entre las cámaras de televisión y los reporteros con micrófonos con espumas de colores chillones en la punta, Maria y su amiga terminaron charlando de cualquier cosa con toda la gente y el tiempo pasó muy deprisa. Había un sentimiento común de camaradería y las conversaciones se interrumpían sin solución de continuidad cuando el del megáfono coreaba alguna frase fácil, para ponerse a gritarla todos. Poco después el griterio se apagaba, y terminado ese momento se reanudaban las tertulias sin ni siquiera comentar nada de los que habían dicho.

Esta vez, sin embargo algo anormal pasaba y comenzó entre los convocados una electricidad especial y mas nerviosa. Estaban saliendo y todos se agolpaban para saludarles y darles palmadas en el hombro. El Gordo incluso firmaba algún autógrafo, mientras Driver buscaba entre las caras algún colega del Sindicato de las ambulancias que le diera alguna explicación a semejante entusiasmo. Finalmente divisó a Maria y cuando se saludaron y se dieron un beso todos empezaron a aplaudir.

- Son amigos tuyos- le preguntó Driver intentando encontrar alguna explicación a aquel disparate.
- Cómo dices...
- Qué si los conoces
- A quien...
- A éstos coño...
- A todos, a todos estos... estas volao Driver o es que te ha dado algo...
- Tienes coche...
- Si, te llevo...
- Vale, espera.

Y Driver tuvo que regresar por el camino entre la gente que se acaba de abrir para dejarlo pasar, y gritarle al Gordo en el oído: “ deja ya de firmar autógrafos que nos vamos de aquí”.

No fue fácil salir, ni llegar hasta el coche pues la multitud se agolpaba a su alrededor y los acompañaba en su camino. El último obstáculo fue convencer a una chica rubia de ojos azules que decía que era de una emisora de Argentina que no iba a hacer ninguna declaración.

Al llegar a casa de María un vehículo de la policía camuflado les seguía. Ellos no se dieron cuenta ni ese día ni ninguno de los demás.



El Comisario cerró su Informe tres días después:

“...y como suele ser habitual en el comportamiento de estos grupúsculos, una vez llevada a efecto la acción programada, los activistas dejan de tener contacto alguno con los demás miembros de la organización a la que pertenezcan, para evitar así que las investigaciones y seguimientos policiales puedan obtener resultados positivos”.

Recibió la felicitación de su Jefe que tras terminar de leerlo le dijo:
- Joder , son peligroso estos tíos.
-...
- Menos mal que esta vez nos dimos cuenta.

El Comisario solo le contó a su mujer que uno de los dos que habían montado el lió, jugaba en el equipo de futbito del colegio con él.

- Un tio majete, muy normal... ése no sabe ni que es la antiglobalización.
- Y por qué no le has dicho eso a tu Jefe...

El Comisario no contestó. Acortó la distancia entre sus labios y los de una profesora de yoga a punto de iniciar una sesión.

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