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martes, 22 de febrero de 2011

EL PADRINO 15: Lágrimas y kilómetros.










La música es como un veneno que a veces cambia la composición de los fluidos del cuerpo y el bello se eriza o el corazón se acelera.
Desde el minúsculo y estrafalario complejo de huesecillos de cada oído que sólo pudo diseñar algún loco, las vibraciones , como leves temblores, alteran el conjunto de fuerzas combinadas, mezcla de sustancias químicas, impulsos nerviosos y creencias ancestrales, que suele llamarse “estado de ánimo”.
La multitud, el humo y el olor que desprenden cientos de personas apiñadas y sudando al ritmo de la misma canción, multiplica los efectos mágicos y peligrosos de la música.
La música como un veneno o como una medicina. Entonces ya la música como una droga, o como un veneno pasado de dosis.
...
Al salir de allí estaba renovados y caminaban abrazados , primero los cuatro y después de dos en dos. El conjunto de hilos, la tramoya extraña y complicada que sostiene a cada persona, en el caso de El Gordo era elemental y estaba anquilosada. Nada ni nadie había tocado aquellas fibras tenues y entrelazadas desde hacía bastantes años. Solo se estremecían de vez en cuando en el instante inmediatamente siguiente a contemplar el plato de fabada que el olor había anunciado o el cabrito al horno de Casa EL CRUCE, en la segunda curva pasando Burgos dirección Valladolid. El conjunto de hilos, la tramoya extraña y complicada que sostenía al El Gordo, estaba claramente perturbada desde que, entre gritos de ánimo y muestras de cariño, que nunca había pensado que tendría en su vida , entre caras grandes y pequeñas, de hombre y de mujer, le gritaban al tiempo que le ofrecían cuadernillos con un bolígrafo para que escribiera su firma .
Pensó entonces que eran todos los enfermos del hospital, sus familiares y amigos , que agradecían su maniobra suicida con el camión. Pensó que el gremio de las ambulancias se había volcado. Pero después de todo seguía buscando una explicación sin creerse ninguna de las que había pensado mientras firmaba trabajosamente sobre las cuartillas, en camisetas en periódicos que le ofrecían y que , al parecer hablaban de lo que habían hecho.

Pero aquel simple pero anquilosado engranaje definitivamente se alteró cuando, Sonsoles, la amiga de Maria le agarró por la cintura, mientras caminaban por la calle alterada de un viernes por la noche madrileño.
Ella agarraba aquella mole de humanidad caliente y redonda, y también su mecanismo interior, sus claves vitales se alteraron especialmente.
Lo grande, lo fuerte y , además caliente trasmiten la seguridad que algun día le hicieron encontrar el primer sueño, cuando apenas tenía días de vida.
Y aquella noche, un resorte antiguo y olvidado se activó de repente. Sintió una seguridad que pensaba que nunca había tenido, pero que sintió como propia y hablaba y hablaba , hasta que El Gordo le interrumpió:

- ¿Y el Driver y tu amiga ?
-...

Pero ella estaba en otra cosa. Le contó su historia con un compañero de trabajo que finalmente una tarde se despidió porque “no sabía todavía si realmente tendría la suficiente certeza acerca de su nivel máximo de madurez para plantearse el momento cierto en que pudiera ser oportuno empezar a decidir cuestiones no estrictamente necesarias, que quizas , no fueran idoneas sin que se vieran afectados los factores que tanto tiempo había preparado para que le dejaran desarrollar un modelo de vida, como él había imaginado siempre”.

- Ese tío , ¿te llego a tocar el culo?.
- No, ¿por qué lo dices?

Y ella sonreía, y se apretaba a aquella masa humana desbordada, en un banco de madera de una gran avenida , nerviosa y agitada por el viernes de la gran ciudad. Y le contó la historia con un monitor de aeróbic que después de todo, cuando al final pudo tenerlo enfrente con una botella de champan fría y tiempo suficiente para que su móvil no le obligara a interrumpir la enésima conversación tórrida sobre el placer y la vida, le confesó que le encantaría ser como ella, que le encantaba su estilo, su gusto para vestir y esa colección de calentadores a juego con los bodys que la hacían distinta a todas las demás del gimnasio.

-Éste es el que decías del cuerpo perfecto.
-Me quedé sin verlo, pero mejor... me dio repelús...

Y luego le habló de sus amigas, y de sus padres y de que hay tardes eternas que no sabe como seguir...y que odia sentirse sola y que eso lo nota justo al cerrar la puerta de su apartamento justo después de volver a casa después de un día de trabajo . Entonces empezó a hablar con una tristeza infinita, que le modulaba la voz de una manera sutil casi inadvertible. Pero EL Gordo empezó también a sentir una pena redonda y grande como él, que se iba instalando en su corpachón y lo inundaba todo. Por eso cuando ella ya hablaba entre sollozos, el Gordo sintió que las lágrimas le hacían ver las luces rojas intensas de los frenos del los coches al llegar al semáforo de en frentre como estrellas de navidad. Y ella se apretaba mas y mas y los dos rompieron a llorar como hacía mucho tiempo que no lo habían hecho, aunque se sentían bien, muy bien asi, llorando y abrazos. Incluso el Gordo sintió que se estaba excitando y aunque se avergonzó al principio, notó un temblor en los labios de ella que le tranquilizaron con la certeza de que no era el único excitado de aquel banco de madera en los jardines de una gran avenida de las que atraviesan la ciudad.
Cuando el llanto era un escándalo, el Gordo advirtió a su compañera de penas que un grupo de gente se empezaban a agrupar a su alrededor. Entonces quedaron en silencio y la gente se dispersó,

- ¿Dónde coño os metéis?
- ...
- ¡Os venis o no, que llevamos media hora dando vueltas!
- Espera Driver que ya vamos.

Maria, Sonsoles , el Driver y El Gordo se alejaron encajados en el Ford Fiesta de Sonsoles y se perdieron entre los coches de la gran ciudad. En un banco de mandera, en los jardines de un museo junto a la gran avenida, quedaba un folleto de un concierto de Marta Sánchez, arrugado y mojado por las lágrimas.

Una hora después Maria y Driver se despedían del El Gordo hasta el día siguiente en que comenzarían un viaje a Italia los tres. El Gordo se fue con Sonsoles.
- Driver, a mi amiga el Gordo le ha sentado muy bien. ¿has visto que cara de felicidad llevaba?
- No sé , no me fijé...pero el Gordo es un máquina para las tías...
-...
- Sonsoles es muy sensible, espero que la trate bien
- Son su especilidad...
- Driver, que te hablo en serio.
- Si pongo la alarma a las siete y media nos da tiempo - De sobra.
- Echate para allá un poco que me caigo.
- Perdona.
- Anda, procura dormir un rato. Mañana nos vamos a Italia.


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