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viernes, 4 de marzo de 2011

EL PADRINO: CAPITULO 19 Y FINAL.


CAPITULO 19 y FINAL:
DONDE SE CUENTA BREVEMENTE COMO EL GORDO SE ASOCIÓ CON GIOVANNI PARA MONTAR UNA CADENA DE TALLERES, YA QUE ESTABA CANSADO DE LA CABINA, DE CÓMO LE VENDIÓ EL CAMIÓN AL DRIVER QUE SE FUE PARA NO VOLVER MAS, Y DE UN PUEBLECITO DE NORUEGA EN DONDE LAS PAREJAS PASEAN HASTA UN ARBOL, PARECIDO AL PINO, QUE LLAMAN “DE LOS ESPAÑOLES”, EN DONDE MARIA Y DRIVER DESCANSAN ENTRE LA PLAYA Y EL CIELO, COMO QUERIA SERRAT.



Toda la vida del Gordo cambió un lunes a media tarde, cuando un italiano enredado en mil trampas vio que de su cartera extraía una cartilla de ahorros con letras en un idioma que no entendía. En aquélla cartilla se refugió el resultado de varias operaciones sucias alentadas por un concejal de la Democracia Cristiana, el dinero negro de cincuenta años de profesión y el fondo de varios negocios que terminaron mal y por los que Giovanni tuvo que ir unas cuantas veces al Juzgado.
Pero el Gordo, murió treinta y siete años después y en el lecho de muerte dio gracias a Dios con un fervor sincero por la suerte que había tenido en Italia con sus negocios. Giovanni le sobrevivió unos cuantos años. Después de una comida familiar le explicó a su nieto cómo se había salvado de la cárcel y dónde estaba su dinero.

Que una calle de un pequeño pueblecito de la costa gallega, al otro lado del continente llevara el nombre de su abuelo, hizo a aquel recién licenciado en derecho sentirse orgulloso de su abuelo: del taller a los negocios con un español bonachón y enorme que le dio la solución a todos sus problemas y se murió sin saberlo.

Driver divisó el mundo detrás del volante y María encontró de vez en cuando una casa de la cultura o un restaurante de lujo para seguir sintiendo al lado el profundo sabor a resina y el temblor en el centro del estómago que las notas del contrabajo le producían, y que le daban fuerzas para vivir encerrada en la cabina con un tipo un poco idealista y bueno de corazón, en un continuo viaje a ninguna parte.

Los años pasaron muy deprisa y no tuvieron tiempo de mirar atrás.
Después de muchos kilómetros descansan en las afueras de Bodo, un pueblecido noruego en donde junto al altar de un templo protestante pasa los años el contrabajo de Maria, que milagrosamente quedó intacto. Volvían del Cabo Norte y el mar, negro y frío les despidió, como si el Viejo hubiese tenido algo que ver en el guion del final de la historia que empezó con su muerte.

La embajada hizo alguna gestión, sin mucha esperanza, pero nadie estaba interesado en aquella pareja de cincuentones que transportaba madera para usos industriales, acompañados de un enorme contrabajo.

Vivieron un tiempo de sueños y música, sin raíces , sin hogar.
A fuerza de cambiar constantemente de sitio Driver había llegado a la completa quietud, a la mágica serenidad de ver pasar el mundo delante de sus ojos.
Lo único quieto y permanente era María.
...
Sobre todo cuando agarrada a su hombro se adormecía al caer la tarde en cualquier carretera , de cualquier sitio.


Sevilla, febrero del 2.003
...






Esta serie de relatos, publicados en este blog bajo la etiqueta EL PADRINO, fueron escritos a pachas entre mi compadre, Jose María Calero Martínez y Diego Carlos Peñas Valiente, durante los años 2.002 y 2.003.

Mientras peleaban hembras, entre Salou y Cambrils.


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3 comentarios:

  1. ¡Ja! Lo de las hembras ni tú te lo crees y de de creerlo, te remito a tu diccionario de onomatopeyas, entre el tres y el cuatro, con el añadido de una lagarta, onlengua bífida, dispuesta a hincarte el colmillo por ¡mmmmpppffffffffffagggggggggggghhhhhhhhhhhh!

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  2. Cuando las Lagartas bífidas e incrédulas hablan, los camioneros callan.

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  3. ¡así se habla herrrrrrmano fiel!

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