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miércoles, 23 de marzo de 2011

Manos sobre el río dorado










En la costa mediterránea siempre hay un muchacho con dos manos de plata. Descendiente valeroso de etruscos, fenicios, griegos y romanos. Gentes que abrieron nuevos caminos a través de un noble mar interior.
...

El muchacho guarda en la doble hélice de su ADN una bella herencia.
La búsqueda del bien.
...

Todo adolescente mediterráneo observa la continua transformación natural que la playa te regala.
Un día, y otro también.
Tras pasear por la orilla del mar, se te queda pegado un trozo de sal en tu alma. Siempre.

Así que un buen día paseando, te encuentras en una bonita playa.
Justo donde desemboca un río dorado.

No es muy ancho.
Ni muy estrecho.
Pero es el primer río que tienes que atravesar.

Al llegar a la playa, el río tropieza con una esbelta duna que forma un dique, produciendo una laguna verdosa.
El río se empeña en bordear la duna.
Tras algunos regates lo logra.

Llega al mar.
Siempre llega al mar.

Y allí está él.
Muchacho.
Observa, río, duna, laguna.

Mira sus manos de plata y piensa:"Voy a cambiar el curso del río".
Traza con el pie una línea recta entre la laguna y el mar.
Arroja unos maderos y arena en la desembocadura.

Y entonces se produce la magia.

Empieza a cavar con sus manos de plata un surco desde el verde de la laguna hasta el azul del mar.

Las gaviotas, que son curiosas, observan.

Allí está el muchacho.

Desafiando al Sol.

Tan sólo tiene sus herramientas de plata.
Manos desnudas.
...


Al principio el surco es pequeño.
Pero une los dos colores.

Verde y azul.

El agua del río dorado le ayuda.
Cada minuto cuenta.

Conforme arroja más maderos en la desembocadura original, sale menos agua.
El nivel de la laguna sube.
Poco a poco.

La luz dorada de las aguas del río va encontrando un escape a través del nuevo surco abierto.

Hay momentos en los que el surco se cierra.
El muchacho corre.

Insiste.
Lo abre de nuevo.
...


Por suerte, en aquella solitaria playa donde lucha un muchacho, las gaviotas le acompañan.
Cuando le decae el ánimo, emprenden vuelos acrobáticos y el futuro gigante se siente apoyado.
...


Atardece.
Ha sido una jornada agotadora.

El agua ha encontrado por fin su acomodo y discurre triunfante por su nuevo cauce. El surco abierto por el muchacho es ahora un torrente verde.

La antigua desembocadura está seca.
La nueva brilla al Sol de Poniente.
...


El muchacho escala la duna y observa su obra.
El vuelo de las gaviotas.
El río de oro.
...


En la costa mediterránea siempre hay un muchacho con dos manos de plata.

Un Gigante.

Criado entre gaviotas.




...

PD: Este cuento se lo regalé a un chico de Sunsi. Y ahora que lo pienso, fue el chico de Sunsi el que me recordó cómo era yo a su edad.
Así que el cuento que le regalé al chico de Sunsi, fue en realidad el cuento que me sugirió sin querer el chico de Sunsi, al recordarme cómo era yo a su edad.

Me cuesta más explicarlo que sentirlo.
Sentirlo siempre me resulta muy fácil.

7 comentarios:

  1. Pues con este cuento también me haces recordar cómo era yo de "más chica". Una muchacha con dos manos de plata, contemplando orgullosa sus muros, diques y puentes hacia el atlántico.
    Cómo me gusta el olor a mar...

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  2. Driver: paciencia, es o que me faltaba. Por las mañanas entro en los blogs amigos, y resulta que voy acelerado y solamente puedo "pillar" algo. Pero por fin me he dedicado -hoy tengo más tiempo- a leer despacio un cuento tuyo, y me ha encantado este canto al alma abierta y generosa de los adolescentes....

    Un saludo¡¡¡¡

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  3. Driver...Como es primavera y todo brota, pues a mí se me ha escapado una lágrima. Recuerdo perfectamente este cuento. Y las gaviotas que acompañaban al "gigante" mientras se esforzaba una y otra vez para no desfallecer y culminar su objetivo. De eso hace un año y medio largo... Y tú supiste ver más que yo en sus manos de plata. Tengo muchas ganas de que os volváis a encontrar este verano. Creo que ahora las manos son de oro.

    Gracias, camarada. Por tu capacidad de querer a los que más quiero y a los aparentemente más débiles de los que más quiero. Y por TODO.

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  4. Dolores: el olor a mar lo llevamos en el alma.
    Mi "desdicha" es navegar enmedio de la estepa mesetaria.
    Eso sí, de vez en cuando me escapo.
    Una vez llamé a mi familia: "No me esperéis a cenar".
    Estaba en una playa de Valencia.
    Había salido de Madrid, me puse música en el coche, y cuando me di cuenta vi un cartel que ponía Valencia 50 km.
    ...
    El mar me ha hecho perder la cabeza en alguna ocasión.
    Y yo me la he dejado perder.

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  5. Modestino: la intención de este blog es recopilar cuentos que suelo regalar, así que tranquilo, los puedes leer cuando quieras, tranquilamente.

    Por cierto, he observado tu intensa afición por la lectura y tu capacidad de observación y de análisis.

    Así que me gustaría pedirte un favor (de los que se pagan, ojo, fundamentalmente en "especie").

    Necesito crecer en mi afición literaria.
    No tengo ninguna aspiración profesional ni de publicar.
    Pero me vendría bien una visión crítica tuya, pues entiendo que sólo con una buena crítica puedes crecer.
    No es fácil conseguir un buen crítico, así que te lo pido a tí.
    Algunos aspectos como el orden, la comprensión del mensaje, aspectos de forma, incluso de fondo, podrían avanzar con una buena crítica.

    Yo te lo "pagaría", bien sea en especie mediante algúnos cuentos personalizados (¿no te apetece sorprender a alguien con un regalo?), o en su defecto, con alguna grata experiencia gastronómica o museística de éste mi Madrid, al que me consta que visitas con cierta frecuencia.

    En tus manos dejo la decisión de convertirte en "crítico literario de un camionero", cargo que aunque no pegue ni con cola en tu tarjeta de visita, tal vez nos haga pasar gratos momentos de tertulia y solaz.

    Te dejo mi correo del curro:
    diego@fmorenoperez.com

    Un saludo.

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  6. ¡Ahy Sunsetta!
    ¡Cuántas cosas en el tintero!
    ...
    Deberíamos ser vecinos y vernos más.
    ...
    Mira lo que te digo (expresión murciana cien por cien):
    1. Expresarte de forma inteligible el significado profundo de las matemáticas y su uso en la ordenación del pensamiento (5 tardes).
    2. Compartir la afición por la disección de las palabras (15 tardes).
    3. Trabajar juntos en un taller de creación literaria (300 tardes).
    4. Aprender a conversar con adolescentes insaciables (esto me vendría especialmente bien).
    500 tardes.
    5. Intercambiar puntos de vista sobre formas de comunicarse con el JEFE. 400 Tardes.
    ...
    Me faltan tardes.
    ...
    Ahora que lo pienso, tal vez nuestro destino sea escribir un libro de conversaciones entre los dos.
    "Tardes con Sunsi".
    ¿te gusta el título?

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  7. Diego...¿O "Tardes con Driver"? Es un título más atractivo...

    Creo que el tema mates precisaría más tardes. Soy negada. No os entiendo cuando tú y el broder os metéis en harina.
    Oye...y que Sarracena haga de canguro ¿Te la imaginas?

    A ver si termino el relato de una vez y planificamos...
    Gracias, camionero...

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