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sábado, 2 de abril de 2011

LA OLA GIGANTE





ABUELOS Y OFICIALES.

Te encuentras doblando el Cabo de Hornos por primera, y tal vez, única vez.
El choque de dos Océanos es virulento y potente.
Eres un capitán adulto, condición necesaria pero no suficiente.

Nadie te enseñó a efectuar la maniobra.
La derrota de tu nave es aleatoria.
Son los vientos y las olas quienes marcan el ritmo frenético.

Miras el manual de navegación, más que nada para tranquilizar a tu segundo.
No sabes dónde tienes la mano izquierda.
Ni la derecha.

Y de pronto la ves.
La gran ola asesina.
Barrunta desde donde la vista te alcanza.
Va avisando, más que otra cosa para que reces tus últimas oraciones.
O tal vez tus primeras.

Una enorme montaña de espuma de la altura de un gigante.

El segundo te pregunta algo, pero no eres capaz de escuchar.
El bramido de la ola es tan intenso, que supera los decibelios del miedo.

Y ahí es cuando sólo tienes la opción de hacer una maniobra, sólo una.

Desarbolas el velamen. Aumentas revoluciones. Enderezas la trayectoria. Cierras las escotillas y te encomiendas a los cielos y a los infiernos. Por ese orden.

Y cuando consigues escuchar la pregunta del oficial.
-“¿Qué hace capitán?”-

Tú le dices la verdad, pues su vida está en tus manos.

-“¡¡Lo que haría el abuelo, la maniobra de un oficial de la Armada!!”-
...

Y te diriges de frente a la ola asesina. A toda máquina.

Seguro de que es la mejor opción.

Tal vez la única.


Atentamente. Driver.


...

5 comentarios:

  1. ...De Acuerdo Hermano, dejémonos de Olas gigantes, y atengamos nuestra atención a tu Patrona pues parece que toma un descanso a tu inquilinato...tenemos misión a bordo. A saber, Distraer a nuestra amiga, buscar Editorialista para su libro, hacer que el Editorialista publique su libro, y hacer que su Editorialista venda su libro como las rosquillas, ya sabes, misión posible:

    Por cada kilo de rosquillas, 2 ejemplares del libro... No hay otra opción, es la Patrona.

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  2. Al ser la Patrona habrá que poner toda la carne en el asador.
    Arranco el Ferrari y me dispongo a ejercer de hermano.
    Descarto los radares.

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  3. Las olas gigantes pasan; mejor teniendo una mano serena y cercana que te ayude a esperar. Sin peleas, sin maniobras... sencillamente y despacio. Es mi opinión.

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  4. Yo me apunto para ayudar a la Patrona. Si hace falta me disfrazo de payasa y la entretengo un rato mientras le dais el ultimatum al Editorialista. Sugiero que le deáis un paseo en el Ferrari, a toda caña, para que vea que vais en serio.
    No os olvidéis de llevar el borrador de la novela (con copias, por si acaso).

    Ya tenéis mi número, sólo os queda marcar...

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  5. Leles, la patrona ha sido convenientemente ayudada.
    Mi hermano y yo conducimos muy rápido.
    http://sunsi-losdiasmaslargos.blogspot.com/2011/03/capitulo-13-los-secretos-del-rellano.html#comments

    Practicamente a la velocidad de la luz.

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