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viernes, 8 de abril de 2011

LA REINA DEL MERCADONA




LA REINA DEL MERCADONA.

Una vez al mes me tengo que escapar.
No aviso a nadie.
...
Es mi noche libre.
Deambulo conduciendo, y cuando algo me llama la atención, aparco y miro.
...
La sensación de vagar me gusta.
Es simple. Conducir despacio en la noche de la gran ciudad, un poco de música y los reflejos en las calles recién regadas.
Los barrenderos arrojan enormes chorros sobre los duros adoquines de granito.
Apuntan hacia las estrellas, pero cae sobre la calzada.
...
El cartel estaba escrito en letras de neón.
Un bareto cualquiera.
Entré y me acomodé en la barra.
Pedí una tónica con mucho limón.
Tres rodajas gordas.
...
En la noche de la gran ciudad te sientas en la barra de un bareto, como un naúfrago enmedio del Océano Atlántico.
Te miras dentro y ves un corazón fisurado en varios trozos.
Es lo habitual.
Otros marinos cansados se refrescan el gaznate, siguen la música con el pie, o sueñan que mañana será un buen día.
De todo hay.
...
Salieron al pequeño escenario.
Eran tres.
Una chica y dos señores.
Uno tocaba el piano y el otro percutía una batería de segunda mano.
La chica iba vestida de negro, y llevaba una pequeña pandereta en la mano.
...
El trío empezó a tocar música negra, tañida por blancos.
...
Jazz en la noche.
En directo.
...
Los naúfragos pedían copas entre gestos sutiles.
Regidos por la ley del mínimo esfuerzo."¡Eh chico, un ron con cola!"
...
El Jazz, los músicos, la noche y las estrellas les importaban una higa.
Buscaban afanosos una vena que morder. Vampiros en vida.
...
La cara de la chica me sonaba.
Era la cajera del Mercadona.
- "¿Efectivo o tarjeta?"
- "Tarjeta"
- "¿Me permite su de-ene-í?"•
- "Tome".
- "Gracias".
...
Nadie la escuchaba.
Al público del bareto de segunda, en un barrio de tercera, junto a una avenida de cuarta, le importaba un pito su música.

Una pringada más cantando.
Será cajera en un supermercado, o administrativa, o limpiadora.
Lo que es seguro es que es pobre.
Sólo hay que mirarla.
...

Sus ojos se tornaron rabiosos. Tensos.

De acuerdo. Soy una pringada, pobre y estoy cantando en un bareto cutre.
Pero es lo que hay.

Pedí la cuenta.
Mientras esperaba el cambio me sequé el sudor.
Aquel garito era cutre de verdad.
Mucho calor.
Y no tenía gana de ver cómo la chica se desgañitaba delante de los restos de un naufragio.

- "¿Treinta pavos por una tónica?, ¿tengo cara de tonto?".

- "Va incluida la actuación".

- "Pues entonces quiero actuación".

La chica acabó su canción, coincidiendo con el erupto asqueroso de un administrativo experto en bajas laborales.

Así que treinta pavos.
Pues vale.
...
Empecé a aplaudir.
Solo.
Más solo que la una.
Más triste que un torero tras el telón de acero.
Con cara de treinta pavos robados en un bareto de tercera.
Plas, plas.
Se me calentaban las manos.
Plas, plas, plas, plas.
Ritmo.
...
La chica me miró y me sonrió.
Como sonríe un condenado a otro.
...
Y entonces lo hizo.
Se volvió hacia los dos músicos, y llevándose el dedo índice en posición vertical a los labios, les hizo un gesto de silencio.
...
La chica de negro agarró el micro, se echó el pelo hacia atrás, dio un paso hacia delante y se ubicó bajo el único foco que la sala cutre se permitía tener.

Empezó a cantar a capela.
Con un par.

Al principio una especie de nana africana, que poco a poco se convirtió en una dulce melodía acompasada.
Rompía el ritmo con contrapuntos vocales.
Y cantó como los ángeles.
La cajera cantó como los ángeles.

Jazz en estado puro.
...
Cuando acabó todo el público aplaudió.
Con ganas.
Yo me quedé con la boca abierta y el firme convencimiento que mi siguiente movimiento en el mundo sería subirme al escenario y abrazarla.

Se me adelantó su novio. Un ser vivo de dos por dos metros, que me aclaró las ideas con su potente presencia.

Alguien tenía que abrazarla.
Estaba escrito.
...
Salí a la calle.
El frío de Madrid me partía la cara en dos.

Conduje un rato.
Atravesé un chorro de agua que un barrendero se esforzaba en mantener sobre Príncipe de Vergara.

Chasf, chasf. Agua fría.
...
Me alejé.
Pensando que había oído cantar a la reina.
La Reina del Mercadona.
...
Una chica vestida de negro.


...
Los barrenderos apuntan con el agua a las estrellas, pero cae sobre la calzada.
Sobre los duros adoquines de granito.

En una gran ciudad, donde las Reinas cantan para tí.

Atravesándote el alma.


...
Atentamente, para Modestino.

10 comentarios:

  1. Seguro que esa reina cantó a capela el "cumpleaños feliz" más dulce (que ni la Marilin) que se le puede cantar a una princesita como la que tienes en casa y que hoy está de "pumple".
    Aprovecho esta entrada para desearle muchas felicidades a tu hija (y a tu mujer, por ser la mare que la parió)...jaaja
    Bicos

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  2. Por cierto, Modestino... el cuento le quedó... mmm... cojonudo!, que no me sale otra palabra!

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  3. Gracias Leles.
    Hoy la Sarita viene con su tropa a destrozar la casa.
    Va y me enseña una fotocopia de la foto escolar de su clase; treinta enanos y con rotulador fosforito cinco caras marcadas.
    Padre pardillo: "¿Sara, estos son tus invitados?"
    Sara: "¡No, estos del círculo son los que NO he invitado".

    Matemáticas básicas: 30 enanos - 5 enanos marcados con circulito = 25 fieras en casa esta tarde.

    Reviso urgentemente la póliza del seguro.
    ¿Tengo cubierto el riesgo por avalancha infantil?

    Creo que no.
    ...
    Cargo en el coche palas, picos y carretillas.
    Seguro que me toca recoger.

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  4. Tienes más moral que el alcoyano, Driver. Parece mentira que, conociendo como conoces a tu Sarita, creyeras que se iba a conformar con cinco enanos. Ella a lo grande... Claro que sí... Dale un beso de parte de la señora de la mayonesa.

    Chula la historia. Espero que le guste a Modestino. Te la has currado, colega.-)))))

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  5. Pues sí que planifica bien tu hija... jajaja.
    Señor, ten piedad de Don Driver. Dale paciencia para soportar la jornada de hoy y dale energia para que consiga recoger todo antes de irse a dormir.
    Y si no puedes darle esas dos cosillas, intenta que la tarta de cumpleaños de Sarita sea de dormidina con valeriana.

    Saudiños y cuidado con la resaca... jajaja

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  6. Driver, acojonadísimo8 de abril de 2011, 13:15

    Prometo crónica gráfica y escrita del cumpleaños.
    Sosí, una vez me den el alta médica, acabe con las sesiones de elctro-sock, me tome unos 15 días de vacaciones, la presión arterial se estabilice y..., las enanas estén dormidiiiiitas.

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  7. Tú has puesto la letra y tu broder la música, ¿a que sí?. Me ha gustado este cuento.
    Y en cuanto a "lo otro", chico, lo dicen todos: disfrútalo. A mí me parece un plan estupendo, si les das un tirón de orejas a cada niño te lo vas a pasar genial. Felicidades.

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  8. Lolo, voy a ver si cuelgo algún documento gráfico, que ya me han dado el alta médica.
    ¡Menudo sunami!
    ¡Esta mañana me he tropezado con dos gemelos en la terraza!, creo que han dormido bajo el madroño, en la espesura.
    Voy a darles de desayunar y a ver si localizo a sus padres.

    ¡Qué descontrol!

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  9. Magnifico cuento cuya dedicara te agradezco. A partir de ahora cuando pase a pagar mi compra en el Mercadona notare alguna cosquilla interior.
    Muchas felicidades a Sara y un abrazo, Driver.

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  10. Fue un placer, Modestino.

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