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sábado, 7 de mayo de 2011

BAILA CHICO, BAILA



LA DERROTA

Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
Puedes ser capaz de reconocer tus fallos, incluso con el tiempo aprendes a escuchar, pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.
Entonces, más vale tenerlo cerca.

Un piano y un acariciador de teclas.
...

Aquella madre libraba la batalla de la educación.
Varios adolescentes aguerridos que desparramaban los calcetines y los consejos por cualquier rincón de la casa.
Por más que intentaba imponer su sentido común, los hijos cabalgaban al galope por el calendario.
Se comían las semanas con la misma voracidad que tragaban hamburguesas.
Aquellos cuerpos, invadidos por un ejército de hormonas, bailaban la samba con los consejos familiares.
La madre lo había intentado todo.
Ser flexible, inflexible, elástica, rígida, semirígida, permeable, impermeable.
Todo, lo había intentado todo.
Y pasaba lo que pasaba.
Los calcetines y los consejos campaban por los rincones, olvidados.
No sólo parecía que la comunicación era imposible.

Era imposible.


Las fiestas del pueblo.
Los jóvenes desgastaban zapatillas en carreras, bailes, aventuras y persecuciones.

La madre estaba cansada.
Muy cansada.
Así que cerró la agenda y se dio un respiro.
Se puso los vaqueros y la camisa blanca.
Dejó el móvil y la lista de tareas sobre el microondas.

Y se fue sin rumbo.


Al cabo de media hora estaba tomando un café en un pequeño tugurio del pueblo.
Un bareto de segunda, silencioso.
Entre las callejas encendidas por el reflejo de una lejana verbena.
El dueño del local la reconoció al momento.
Tras observar el gesto cansino de una madre, optó por ser prudente, sirvió el café y permaneció callado.
Los dedos de la madre se pusieron nerviosos, comenzaron a golpear con ritmo el velador de mármol.
...

Un grupo de adolescentes entraron atropelladamente en el local.
Repostaron cerveza, evacuaron, pagaron y se fueron.
Todos menos uno.

El rezagado.
...

A veces pasa, eres madre, golpeas nerviosa una mesa cualquiera, en un bareto perdido, y el dueño del local, empresario de oficio y músico de beneficio, se acerca al piano y empieza a tocar.

Sin más.

El rezagado sale del aseo.
Aturdido por el ambiente festivo del pueblo.
Se sienta en la silla de mimbre y escucha al dueño del bareto.

Que ya no era el dueño del bareto, ahora era el mismísimo Cool Porter, o el teclista de Supertramp, o el auténtico George Greswin.

Allí estaban los tres.
Uno bailando con sus dedos sobre el pentagrama.
Otra cansada, muy cansada.
Y el adolescente rezagado, aturdido, impaciente, desobediente, rebelde, y todo eso que se suele ser con menos de veinte años.

El rezagado mira a la señora.
Guapa, piensa.
Muy guapa.
Casi sin esfuerzo, como lo más natural del mundo, se acerca a la señora y sin pedirle permiso la coge de la mano y la saca a bailar.

Cool Porter ataca una bella melodía.
Ya no es empresario de un bareto de segunda.
Ahora es Cool Porter, porque toca como él, se divierte acariciando las teclas como él, incluso siente la música como la sentía él.
Observa complacido cómo su cerebro se anticipa al juego de sus dedos.
Hacía tiempo que no tocaba tan bien.


Y mientras tanto, de refilón observa como una señora baila con su hijo adolescente.


Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
Puedes ser capaz de reconocer tus fallos,
incluso con el tiempo aprendes a escuchar,
pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.

Entonces, más vale tenerlo cerca.
Un piano y un acariciador de teclas.


El sonido de un viejo piano es así.
Saca brillo al alma.


No hables de derrota.
Mientras que puedas bailar, no hables de derrota.

Baila.

Baila chico, baila.


...

11 comentarios:

  1. ¡Hecho!

    Lo que más me gusta de las bodas, las fiestas de los pueblos, las reuniones de alta sociedad en hoteles de lujo, las estancias de los abueletes en Benidorm en viajes del Inserso, los cumpleaños de primas, amigas, vecinas y conocidas, es la frase que precede a un buen momento:

    "Señorita: ¿sería tan amable de concederme esta pieza musical?"

    Si sonríe, va a ser que sí.

    Si me mira con cara de duda o perplejidad, insisto:

    "Más que nada, porque nunca he estado en el cielo."

    Y entonces, se ríen.
    Y luego bailamos.
    ...
    Aunque lo mejor es ir a una boda y sacar a la novia, tras esperar pacientemente un turno no escrito en ningún manual de protocolo.

    Eso sí que es espectacular.
    Toda una explosión de luz y sonido.

    Momentos divinos.

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  2. Lo de la novia, te entiendo brother, que te leo y algo escribiste sobre el asunto.
    Jamás me dijeron eso de... "más que nada, porque nunca he estado en el cielo", pero será porque yo soy de esas chicas "fáciles" que sonríen a la primera de cambio.

    Pues ea!! que empiece la música!

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  3. Hala, qué bonito. Me he colocado de protagonista y he imaginado que bailaba con el primogénito. Y tú eras el pianista, colega. Y luego he seguido la historia por mi cuenta. Llegaba Carlos y , el aspirante a poli, tan apuesto le decía a su hermano: es mi turno.

    ¡Que empiece la música, broder!

    ¿Mañana bailarás con Sarita?

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  4. draivis broter jr.7 de mayo de 2011, 23:24

    Con permiso Broder, ¡leles! mi hermano baila fatal, y el que no sabe bailar soy yo, es de familia...así que cuida tus pies.

    Y a mi sobrina muchos besos, que los tíos y las primas se acuerdan.

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  5. En la misa de los niños del domingo, habitualmente bailan.
    Hay una serie de canciones que se acompañan con gestos y ritmo, mientras las guitarras percuten sus cuerdas.
    Pero lo mejor es el final.
    ...
    Acabada la misa, y ya con el sacerdote en la sacristía, le toca salir a un grupo al altar.
    ¿Los de 1º?
    ¿Los de 2ª?
    ¿Los de la ESO?
    ¿Los catequistas?
    ¿Tal vez los padres?
    El día de la madre salieron las madres.
    ...
    ¿Y qué hace el grupo al que le toca salir?
    ¿Qué se puede hacer después de misa?¿
    ¿Qué le puede pedir el cuerpo a grupos tan variopintos, de distintas edades y condiciones?
    ¿Qué hay de común en almas tan numerosas?
    ¿De qué moléculas están formados los materiales que constituyen tu alma?
    ...
    Sí, chica lista, has acertado.
    ...
    El grupo sale, se coloca y...

    Baila.

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  6. De este cuento me acuerdo, Driver. Porque me hizo llorar y porque soñé con él, allá por los entonces. Hoy me ha gustado mucho más.

    Ronda por ahí que mañana tu Sarita hará su Primera Comunión. Mira a ver a dónde váis luego, que a Jesús le guste, porque va a ir con ella y los dos lo notarán.

    Le dices de mi parte a tu niña que aunque pasen cienes y cienes de años y aunque ella misma se olvidara alguna vez, Jesús la quiere y la conoce por su nombre y nunca se olvidará de la primera vez que entró en su corazón.

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  7. Vuestros mensajes serán convenientemente transmitidos, en tiempo y forma.
    ...
    Cuando un niño hace la Comunión, hay un momento donde su atención se centra.

    Es poco tiempo, unos instantes tal vez.

    No es fácil ser un enano, estar rodeado de familiares y amigos, y encima estar concentrado.
    ...
    Pero yo conozco a mi pequeña, y se cuando se entera y cuando no.

    Así que le transmitiré vuestros mensajes en esos momentos de paz.

    Son buenos mensajes, y deben ser contados.
    ...
    Algún día tendrá que tirar de ellos.

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  8. Mañana Alguien adornará el amanecer y el día y la tarde, porque mañana es un día muy grande.

    Mogollón de felicidades a tu niña.

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  10. como en todas tus entradas me impresionas Driver, me he visto identificado tanto con la mentalidad de la anterioridad a los 20 años como en la posterioridad, el brillo del alma jamás se debe apagar.
    Un abrazo!

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