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jueves, 19 de mayo de 2011

EL RESPETO




Con el paso de los años, algunos conceptos intemporales se materializan por derecho propio.
Es el caso de las personas expertas (no utilizo el término anciano, ni viejo, tampoco mayores; esos términos no dan la talla)
Han vivido mucho más que tú, luchado en cruentas batallas, despellejado a más infieles, coronado más cumbres y amado en condiciones de presión y temperatura más complejas que las tuyas.
...
Guardo su recuerdo entre los más gratos.

Íbamos de visita familiar (costumbre en vías de extinción), todos juntos.
Nos sacaban unas pastas y unos refrescos.
Los expertos solían sentarse en enormes mecedoras, donde balanceaban sus pensamientos.
Tu padre te miraba con gravedad y sentenciaba: "Escúchale, muchacho, escúchale bien".

Tenías que entrarle con mucho respeto al experto.
Acercarte, saludar y esperar que tomara la iniciativa.
Era el primer paso imprescindible y no negociable.
Mostrar respeto.
...

Si pasabas ese primer trámite, lo demás era coser y cantar.
El experto abría la Biblioteca de Babilonia de sus recuerdos y te contaba.

Qué hace un padre de familia frente a una guerra civil.
Cómo sobrevivir a los cambios gubernamentales.
La mejor forma de navegar entre el cabo de San Antonio y la isla de Mallorca.
Cómo se trata a un extraño que intenta entrar en la familia como elefante en cacharrería.
La forma de apoyar a una pareja que se quiere casar.
Cómo hablar a un médico cuando tiene tu destino soldado a la punta de su bisturí.
Qué hacer en caso de naufragio, incendio o terremoto.
Cómo se demuestra el amor.
Dónde están los resortes que mueven la vida.
La forma de dirigirse a un alcalde.
Los mecanismos de réplica, protesta e innovación.
...

Tú, pardillo quinceañero, te olvidabas de la partida de billar de las cinco.
Escuchando al experto aprendías que el mundo era un esferoide de revolución, donde las generaciones se enfrentaban a parecidas dificultades.
...

Luego te daba una moneda de 25 pesetas y un beso.

Te ibas a los billares.
Entrabas tarde y con seguridad.
Arrebatabas el taco a uno de tus amigos y le decías:

"¿A que no sabes cuantas millas náuticas hay entre el cabo de San Antonio y Mallorca?".

Tu amigo te miraba con extrañeza.
Aquel pardillo parecía que venía de otro mundo.

Un mundo donde la transmisión oral del conocimiento tenía un sentido.

El sentido de la líneas isobaras que, atravesando un mapa meteorológico, te situaban frente a las olas de un mar inmenso.

Donde navegar es una aventura.

Sabedor de que el experto ya había circunnavegado el globo.

Dejando una estela azul a su paso.


...

5 comentarios:

  1. ¡Gracias! me has llevado a un rincón que ya había olvidado...esas visitas de los domingos, y la conversación-monólogo...sabiduría en rama...

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  2. Gracias a Dios aún puedo disfrutar de esas conversaciones-monólogo con mis abuelos. Cada vez que llego, tomo asiento y escucho. Sé que el día que me falten no sabré qué hacer al llegar. Ni siquiera sé si llegaré, pues no tendré a quien visitar, y el silencio de sus palabras, mudas, me romperá el corazón de la misma manera que lo hace cuando me cuentan su historia 8que también es mía).
    Viejos sabios viejos.
    Gracias broder.

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  3. Esos mayores expertos siempre son dignos de mi admiración.
    Y tú, no sé lo mayor que eres, pero sí lo experto que eres en el arte de unir palabras y darles sentido.
    Gracias. Muchas gracias por tus palabras.
    Un abrazo,

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  4. Del "baila, chico, baila" al "escucha , chico, escucha". "Chico..." En tus historias tiene una interpretación y una sonoridad distinta, única. Me parece oírte cuando leo "bien... chico...Te diré lo que vamos a hacer". Es tu especialidad, un imán que siempre te atrae: ellos. Me ha gustado mucho, Driver. A nosotros, no tan chicos, también nos hace falta: escuchar y recuperar el respeto que merecen nuestros mayores.

    Gracias, colega.

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  5. Gracias por vuestros comentarios, "chicas".
    ...
    Lo cierto es que últimamente sólo me fío de lo que dicen los menores de 10 y los mayores de 60.
    Los primeros por inocentes y los segundos por expertos.
    En la zona intermedia encuentro una gran confusión.
    ...
    Sunsi, lo de "chico" viene de cuando mi abuelo me enseñaba el mundo.
    Hablaba poco, despacio, con una profunda calma.
    Y ahora cada vez que me encuentro en una encrucijada, cuando tengo que sacar fuerzas para tirar por un camino, a la hora de valorar dos situaciones contrapuestas, me esfuerzo por escuchar su voz:
    "¡Eh chico, ni te lo pienses, cómete el mundo!"
    ...
    Hasta que no escucho su voz dentro de mí, no muevo ni un dedo.
    Me fío más de su voz que de mí mismo.

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