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sábado, 14 de mayo de 2011

LORCA





Mi familia es de Murcia, y allí viví desde los 3 hasta los 18 años;
allí fue donde mamé la leche que formó mis sentimientos y emociones sobre la naturaleza humana.

En el campo de Lorca fue donde se refugió mi familia paterna en la Guerra Civil, salvándose de la hambruna y de la locura colectiva.

En el perfil plano de esta ciudad se levantaron construcciones en piedra de cuantas culturas pasaron por nuestra piel de toro.

Es allí donde se celebran cada año unos "desfiles bíblico-pasionales" declarados de interés cultural, desfilando impresionantes cuádrigas, caballistas, hebreos y romanos que nos retrotraen a los tiempos en los que Jesucristo vino a este loco mundo.

Es en sus campos y en sus calles donde se acoje a cuantos trabajadores del mundo quieren intentar sacar a su familia adelante.
De sus campos salen los frutos que son consumidos en muchos de los mercados de centroeuropa.

Allí es donde verás la pasión hecha tradición, donde desde el momento en el que vienes al mundo, o eres "blanco" o eres "azul", seguidor de tu Virgen Blanca o tu Virgen Azul; y cuando llega el momento de adorarlas te olvidas de familia, amores y relaciones humanas, pues lo que prima es el hervor que tu sangre latina es capaz de levantar por la Virgen de tus amores.

Es allí donde sin fanfarrias, política, intereses partidistas, ni consignas, la palabra solidaridad se vive en cada esquina y en cada recolección de los frutos de la tierra.

Por eso y porque conozco los materiales con los que está construída el alma de sus gentes, se que se levantarán con fuerza y orgullo tras el terremoto, agradecerán la ayuda, reconstruirán sus iglesias, rehabilitarán las bóvedas de sus templos, volverán a traer a los mejores caballistas del mundo para que cabalguen a pelo sobre sus blancas monturas, sacarán a sus vírgenes engalanadas con las flores más perfumadas del orbe mundial, sanarán las cicatrices de las grietas de sus fachadas y compartirán con gentes venidas de otros continentes su pan y su sal.

Y te diré el motivo.

Llevan toda la vida haciéndolo, con pasión, orgullo y una suerte de solidaridad, que no está escrita ni en los manuales de los partidos, ni en los códigos de la jurisprudencia, ni tan siquiera en los dictámenes de lo correctamente político.

Lo llevan escrito en la sangre.

La misma que les hace ser solidarios con aquellos que vienen a sudar en sus campos.

Campos semejantes a los que en Galilea recorrió un tal Jesucristo, donde las gentes sencillas sembraban y recogían los frutos de un tierra bendita.

Bajo un sol rotundo y mediterráneo.

...

4 comentarios:

  1. Murcia, Lorca, sus gentes, TU GENTE, desde el primer minuto en mi corazón y en mis oraciones, Diego.

    Toda mi solidaridad, camarada y amigo.

    Magnífico post.

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  2. Gracias, hermana Sunsi.

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  3. Diego, no lo dudes, tu tierra ha permanecido en nuestro pensamiento, también en nuestras oraciones.

    Un abrazo enorme.

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  4. Se agradecen las oraciones, Ana.
    Sólo la fé consigue que las personas dejen de tener miedo.
    Y ése es el primer paso.
    ...
    Los demás vienen detrás.

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