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viernes, 17 de junio de 2011

EL CONDUCTOR ( y fin )



En el Infierno de Dante, los humanos estamos sometidos a tortura.
Durante toda la eternidad nos vemos condenados a arrastrar pesadas cargas por la ladera de la vida. El Diablo nos obliga a rodar enormes trozos de piedra granítica.
Y nosotros, con el alma desnuda, empujamos con más empeño que gloria.
...

Nos estan dando hasta en el carnet de identidad.
Por mucho que madrugues, a pesar de las cinco toneladas de energía que gastas cada día, llegamos a casa con el alma hecha unos zorros.
Arruinados, sin trabajo, sin fe.

Mal gobernadas, las ovejas del rebaño buscamos un abrevadero donde calmar la sed de toda una vida.
Y sólo nos encontramos con un anuncio de Signal, una carta del be, be, uve, a, o la notificación del juzgado para un juicio de faltas.

Entonces, sales a la calle a buscarte la vida.
...

Llego al domingo con el pecho atravesado por profundas cicatrices.
La semana ha sido desconcertante.

Voy a la iglesia, donde agarro la hoja de reclamaciones y me doy el gustazo.

"Mi muy respetado JEFE:
No entiendo el motivo de tanto desorden e injusticia.
¿Cuando creastes el Mundo, estabas concentrado o no; sé sincero colega".

...

En la acera de la iglesia, aparcada.
Una ambulancia roja.

Miré en el bar y en el polideportivo.
Nones.

Pregunté a Mariano, el del kiosco.
Nacing de nacing.
...

Entré en la penumbra de la iglesia, me senté en el banco de pino barnizado y me puse a charlar con el JEFE. Tipo monólogo, seamos sinceros.

Junto al altar, en el primer banco, más sólo que un torero tras el Telón de Acero, un hombre alto.
Estaba de rodillas, con el rostro entre las manos.

La complexión de su espalda me resultaba familiar. Fue ver sus manos, y le cazé.
Era el conductor.
Estaba en una iglesia vacía, con el JEFE y el conductor.

...

Era la oportunidad de mi vida. El momento de agarrarlo por las solapas y sacarle toda la información.
Aunque fuera a tortazos.

...

Me levanté y me dirigí al portal de acceso.
Un arco carpanel de cinco centros atravesaba el vano y me miraba con curiosidad.
...
El conductor se levantó y se dirigió a la salida.
Yo ensayé mi mirada asesina, la de preguntar.

Dispuesto estaba a fusilarle a preguntas.

Para empezar, simplemente, "¿por qué esto es como es?".
Y la segunda estaba clara y nítida, como amanecer rotundo, "¿dónde carajo vamos?"
...
El conductor se acercaba. Me examinó el careto.
Mi cara le sonaba.

- "Buenos días, chico".
- "Buenos días, conductor".

- "Tu cara me suena; ¿nos conocemos?".
- "Nos hemos cruzado un par de veces".

- "¡Qué!, ¿rezando un poco?".
- "En realidad, presentando una reclamación".

...

Se produjo un silencio intenso, que fue interrumpido por el zumbido del busca del conductor.
Miró el aparatejo, leyó el mensaje que le acababan de mandar, y me miró con prisa.

- "Bueno, no te pases con el JEFE.
Al fin y al cabo es la primera vez que curra en esto".

Luego sonrió y dirigió sus pasos a la ambulancia roja.
...

Tenía prisa.
Sus pasos eran decididos.

Como si la vida, sólo se viviera una vez.

...



Atentamente, para mi amiga Maria José.

.

4 comentarios:

  1. Cuando lo vuelvas a ver, pregúntale de mi parte porqué pintó de rojo su ambulancia.
    Gracias broder.

    El JEFE no es del todo malo. Hace lo que puede. Bastante hace, el pobre.

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  2. Si el jefe no es del todo malo, pero a veces parece que se esconde.

    Ánimo conductor¡¡¡¡

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  3. LELES:
    Es imposible saber cuándo le veré.
    Es muy escurridizo.
    Supongo que el motivo de llevar pintada de rojo la ambulancia es el mismo por el que Ferrari pinta sus bólidos del mismo color.
    El mismo por el que mi prima de Móstoles se pone el vestido rojo cuando se sube al escenario para cantar en directo.
    Idéntico motivo por el que las mujeres, cuando van de caza, se pintan los labios carmín rojizo.

    Para advertir que no hay perdón posible.
    Que vas a por todas.

    Feliz y "rojo" finde, broderiña.

    MODESTINO: el jefe se esconde a veces, por eso es tan importante ir rápido.
    Para llegar antes que se esconda.

    ¡Como me gustaría una tertulia de finde contigo!
    Eso sí, despacio.
    Paladeando el tiempo, los libros y las vivencias.

    ¡Tanto correr, tanto correr, pa ná!

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  4. Hablar con los Jefes de tú a tú, siempre es interesante, aunque tú para ellos luego sigas siendo un número más; en las distancias cortas captas que a veces no lo tienen todo controlado.

    Con este Jefe, sería fascinante poder hablar, acatar sus decisiones (si son para bien) y poner hojas de reclamaciones cuando son necesarias. Cuenta si te responde... las grandes empresas suelen contestar.

    A veces vale más la pena ir paseando que correr, descubres cosas insignificantes que valen la pena.

    Driver, da gusto leerte y reflexionar conjuntamente.
    saludos,

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