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martes, 14 de junio de 2011

EL CONDUCTOR ( y II ).



La segunda es así.
...
Cuando se produjo en Madrid el atentado del 11-M estaba trabajando en una obra cerca de la Estación de Atocha. La rehabilitación del Colegio Público San Eugenio y San Isidro, por el barrio de Embajadores.
Oímos un gran estallido, como si el Mundo hubiera llegado a su límite de resistencia.
El resto del día lo recuerdo como un enorme desorden, donde nada estaba donde debiera.

Al pasar por la puerta del Hospital Ramón y Cajal, vi algo que nunca olvidaré.
Una cola de más de treinta ambulancias, en cola, descargando despojos humanos.

El espectáculo dantesto hizo que me despistara un segundo, y aflojé la marcha de mi coche. Una enorme ambulancia roja se abalanzó contra mí, y en el espacio de 15 metros, frenó, giró, me esquivó, saltó la mediana, y entró en dirección prohibida por el acceso de emergencias.
...

Aquel atentado nos dejó tocados a todos. Fue tan dantesco que sus consecuencias inmediatas se extendieron a la mayoría de la población, en forma de dolor generalizado.

...

Al cabo de unas semanas, por motivos laborales, me tocó pasar cinco noches trabajando en el Ramón y Cajal, reparando unas cubiertas.

Como las noches son largas y no se podía fumar dentro, me salía a los jardines.
Allí un grupo de conductores de ambulancias y taxistas esperaban a que les llamaran por el busca.
Hacía calor, y se formó una especie de tertulia improvisada en unos bancos, mientras que la estatua de D. Ramón nos vigilaba atentamente.

Los conductores hablaban de las incidencias del día, de deporte y de mujeres; los tres vértices sobre los que giraban sus vidas.

Y allí fui donde me enteré del mito urbano de la ambulancia roja.

Hablaron de un conductor muy bueno, autónomo, que contrataba sus servicios a cuantas empresas públicas o privadas estuvieran dispuestas.

Contaron que el día del atentado realizó unos veinte viajes entre Atocha y el hospital más próximo.
Narraron con respeto que al segundo viaje encontró la manera de situar la ambulancia cerca de los vagones reventados.

"¡Menudo cabrón!", - sentenció un taxista de Morata de Tajuña -.

El más espabilado nos narró la historia de ese enigmático conductor.
Aseguraba que en su juventud participó en el Rally de los Mil Lagos, en Finlandia, donde aprendió a conducir sobre firme helado.
Nos explicó que durante un tiempo fue profesor de conducción evasiva en la Dirección General de la Policía.

Aquel antiguo taxista que nos hablaba, hizo una pausa, encendió un Ducados y continuó con la historia en un tono más solemne, si cabe.

Narró que las facultades de este conductor eran excepcionales, y que le habían ofrecido un puesto de trabajo en Marinnello, la central de Ferrari, como conductor de pruebas.

Nuestro improvisado cuentista nos aseguró que el conductor rechazó todos y cada uno de los ofrecimientoss de trabajo que le hicieron.
Sacó la licencia y se puso a trabajar de conductor de ambulancias.

La única ambulancia roja que rodaba en Madrid.
...

Mis compañeros de trabajo me llamaron, tenía que subirme de nuevo a la cubierta.
Así que me despedí de mis improvisados tertulianos, dispuesto a seguir con la faena.

...

Antes de irme le pregunté al narrador:

- "¿Cómo era el tipo?"

Y ésta fue la respuesta.

- "Es un hombre alto.
Tiene la costumbre de conducir con la boca abierta.
Aspirando aire, como un poseso.

Sus ojos bailan entre el espejo retrovisor y la carretera.
Y sus manos..., son las de un director de orquesta, dirigiendo a mil músicos a
la vez".
...


Sentí un íntimo estremecimiento. Una suerte de estertor profundo. Abismal.

Era el mismo tipo con el que me encontré en la urbanización de Campoamor, cuando yo tenía veinte años.
Estoy seguro.

...

Pregunté si alguien sabía cómo localizarlo.

Todos se quedaron callados.
...

Al fondo, en los entresijos de la gran ciudad, ululaban unas ambulancias.
La noche cerrada nos observaba arrogante.

Como si estuviéramos de paso en este loco mundo.


.

13 comentarios:

  1. Si lo ves pregúntale si algún día repartió bombonas.
    Es Él, broder, no hay duda.

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  2. ¿Ves cómo sabes?

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  3. LELES:
    No creo que lo encuentre nunca, mi destino es buscarlo sin descanso.
    Es ése mi destino, sin duda.
    Lo tengo muy aceptado.
    ...
    A pesar de que mi alma arda por tropezármelo.

    INFIEL Y MUSICAL SEÑORÍA:

    Observo complacido que es usted mi Señoría, más proclive al cuento deagarrado, infiel, desgarrado e impenitente.

    De lo cual tomo cumplida nota para futuras creaciones, más en la linea de asesinatos perfectos en la Opera de Milán, salvajes venganzas mafiosas y reparto de justicia en situaciones que rocen la legalidad vigente.

    Donde los prejuicios sean atravesados por una afilada daga, espadón toledano o lancería asturiana, en su caso.
    Y todo ello aderezado en cruenta historia de dama miliciana.

    Sí, te veo más en esa línea, corazón.

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  4. ...hermano, esta tarde estaba pensando en el chico del guión...el javulidense (ya me entiendes) esto va bien chico...pensa en la fammilia... sigue...Drive, sigue...si falta QueroSeno...avisa a la Secre...!

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  5. No sabía que mi piel fuera multiorgásmica de pelos de punta y carne de gallina, pero esta historia en dos partes me ha estremecido desde los pies hasta el alma.
    Mi padre por aquellos entonces era revisor de los trenes de cercanías de Atocha.
    Fue el peor momento de mi vida aquel atentado y la incomunicación por móvil.
    Un sms: "Chuleona estoy bien"
    y me devolvió el aliento 2 horas despues.

    Tu destino te guiña, acabarás reencontrándolo, no lo busques. Volverá.

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  6. Falta la tercera parte y final.
    Creo que la más importante.
    ...
    Tendré que coger fuerzas para escribirla.
    Pienso echar el resto.

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  7. Veamos, chico.
    Ya has contado lo del accidente de los veinte años, y lo del atentado en Madrid.
    Vale.
    Se nota que es cierto, que son tus vivencias, tus emociones.
    Y ahora vas y dices que falta la tercera parte, la más importante.

    Driver, llevo cincuenta años a tu lado, te conozco perfectamente, pero no sé por dónde vas a salir ahora.

    ¿Qué hay más?

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  8. Ahora viene la relación entre el conductor y el JEFE.
    Es el siguiente paso.
    ...
    ¡Anda!, vamos a cenar.
    Nos esperan en casa.

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  9. De acuerdo.
    Pero conduzco yo.

    Tú mientras tanto piensas en la tercera parte.
    Chico.

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  10. Hombre, tierna ... lo que se dice tierna, no soy ... más bien estilo la-garta, diría

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  11. Diego inquisitivo, no inquisidor16 de junio de 2011, 18:04

    Sra, La Garta.
    Dado que la tengo por aficionada a la lectura, y puesto que tengo aquí a mi lado al tal Driver dándole a la tercera parte de esta trilogía, yo le pregunto (pues seguro estoy que su opinón será tenida en cuenta):
    ¿Cómo le gustaría que acabara la trilogía?
    Intentemos ordenar las posibilidades:

    a/Final feliz, etéreo y algodonoso, con toques didácticos y religiosos.

    b/Final cruel, ácido y sarracénico, donde se mezclarían en su debida proporción la insensatez de este mundo y la literatura más ácida que pensar se pueda. Pero que dejaría sin duda una suerte de regustillo vital, capaz de alterar el equilibrio de la piel y el alma.

    c/Aquel final apetecido por mi Señora, en el caso poco probable que se dignara en explicarse, ¡quieran los cielos que sí!

    Le ruego una respuesta, pues aquí al colega le sale humo de tanto pensar, y tal vez una indicación suya le sirviese al muchacho de guía, orientación o traza a seguir.

    Teniendo usted, corazón, la oportunida inusual de participar de forma activa en el desenlace de esta humilde trilogía cuentera, o cuentista.
    Que de ambas formas se les puede llamar, a semejanza de los calificativos sarracena o sarracénica.
    Que tanto monta, monta tanto.

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  12. Intensos relatos.
    Yo también creo que aparecerá nuevamente en tu vida -y si ahora has confirmado que hay 3a parte, estoy segura de que así ha sido!-.
    Cuántos conductores andan por tu alrededor siempre, no? Sean estos de taxis, camiones o motos ;)
    Un beso, D

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  13. Melón...Galo:

    Este finde sale el tuyo.
    Ya se ha madurado en el horno.
    Espero llegar a tiempo del cumple.

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