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miércoles, 22 de junio de 2011

ESTRELLAS EN EL CONGO




Hola, mi nombre es Sara.
Vivo en una ciudad que se llama Madrid.
Tengo ocho años y miro mucho las cosas que hacen los mayores.
Algunas las entiendo y otras no.

Los mayores son unas personas altas que tienen cara de patata.
Algunos dicen tonterías.
Por ejemplo, mi papá. Dice muchas tonterías y tiene cara de patata.
Se llama Diego, pero yo le llamo Driver.
Habla muuuuucho y está un poco locuelo.
Esta noche ha venido muuuy cansado y se ha quedado dormido nada más llegar.
Pero antes de caer en la cama como un saco de patatas, me ha dejado una nota donde me explica que le ha prometido a una tal Mireia un cuento sobre la gente que se va al Congo para hacer colegios.
¡Hala!, siempre hace lo mismo, promete y promeeeeete, y luego tengo que escribirle yo los cuentos.

Os diré un secreto antes de contaros la historia. Mi papá también hace colegios, aquí en la ciudad donde vivimos. El sábado pasado vino un señor muuuuuy importante a casa. En mi ciudad se conoce a los señores importantes porque vienen a casa en unos coches muuuuy grandes. El señor quería que mi papá se fuera con él a un sitio que se llama Romanía o Rumanía, no me acuerdo bien. Quería irse con él para hacer casas para la gente de Romanía ésa. Pero mi papá le dijo que prefería hacer colegios en nuestra ciudad. El señor importante le dijo que le iba a pagar muuuucho dinero. A todo el mundo le gusta eso del dinero. Pero mi papá dijo que prefería construir colegios.
Y cuando el señor importante quiso saber el motivo, mi papá le dijo que los colegios están más cerca de las estrellas.

Yo me he quedado pensando en lo que le dijo mi papá al señor importante, luego he leído las palabras mágicas que Mireia ha escrito sobre el Congo, y ahora os voy a contar lo primero que se me pase por la cabeza.

Mi papá patata ya está dormido.
Mejor, así diré lo que me apetece.

...

ESTRELLAS EN EL CONGO.

Hubo una vez un señor muy listo que se llamaba Kepler.
Se pasaba el día pensando en las cosas del cielo. Que si el movimiento de los planetas, que si un Sol por aquí, que si una Luna por allá.

Un día se levantó y dijo: “Hoy voy a medir la velocidad de la Luz”.
Pensó que como la Luz es muuuuuy rápida, sería mejor buscar un sitio muuuuy grande para ver como corría.
Así que calculó la trayectoria de los satélites de Júpiter. Predijo el momento exacto en el que una de esas bolitas taparía el Sol. Pero luego resultó que el Sol tardaba más de la cuenta en quedarse tapadito. Y claro, la diferencia era el tiempo que nosotros tardábamos en ver un rayito de Sol desde que salía hasta que llegaba a nosotros.

Y resultó que la velocidad de la Luz era un porrón de porrones de nosecuantos kilómetros a la hora.

Luego el señor Kepler se fue al cielo, y vinieron más sabios que querían saber más cosas de la Luz.
Hicieron muchos experimentos y a todos les salía lo mismo. Que la Luz corre que se las pela, como cuando el profesor toca la campana y salimos todos los niños al patio.

...

Pero ahí no queda la cosa. Resulta que el sábado pasado fuimos al Planetario de Madrid y nos asomamos por un tubo muuuuuy largo que se llama piroscopio o tubón, o yonosequé.

Miramos una estrella que estaba a 380 años luz de la Tierra. No me acuerdo cómo se llama, pero a mí me gusta Lingala, que es como se llama una forma de hablar que hay en el Congo ése de Mireia.

Como soy pequeña y no sé que es un año luz, se lo pregunté a un señor gordito que resultó ser un astrónomo. Me explicó que cuando nosotros vemos la luz de la estrella, estamos viendo la luz que salío de ella hace 380 años.

Como me han enseñado a restar en el cole, hice la resta.
Si ha 2.009 le quito 380 me quedan 1.629. ¡Jopé!
Resulta que la luz que vemos de la estrella Lingala esta noche, es la que salió de la estrella en 1.629

Los mayores se quedaron con cara de patata.
Y a mí me dio por pensar.
Me imaginé el espacio infinito, todo él oscurito. Y la estrella que lanza un rayo de luz.

Y la luz que corre ¡¡¡fiuu!!!, ¡¡¡fiuuu!!!, por el espacio a toda velocidad, y que conforme avanza va iluminado el espacio por donde corre ¡¡¡fiuuu!!!, ¡¡¡fiuuuu!!!.
Y lo que corre y lo que avanza en 380 años.
Y luego me dio por pensar en esos sabios que dicen que no hay más rápido que la luz.
Y también pensé en lo cabezón que es mi papá cuando le dice a los señores importantes que a él le gusta hacer colegios porque están más cerca de las estrellas.

Y también he leído lo que dice Mireia sobre el Congo...

Y claro, como soy una niña pequeña y puedo pensar lo que me dé la gana, seguí imaginando cosas.
Y pensé que hay gente que se va al Congo a hacer colegios.
Y como soy tan cabezona como mi papá, me dio por pensar si hay algo que sea más brillante, que corra más y sea más chuli que la Luz.

Así que pensé que si las personas que se van al sitio ése de la Conga , o como se llame, van y hacen colegios, en ellos habrán niños que aprendan cosas.

Y que si aprenden, cuando sean mayores les enseñarán cosas a otros niños, y éstos a otros ,¡¡fiuu!,¡¡¡fiuuu!!!, y que se echarán una carrera con la Luz para ver quien corre más.

Y entonces me imagino que igual que la Luz se abre paso por un espacio muuuy oscuro y va avanzando que se las pela, las cosas que aprenden los niños, y que luego se van enseñando unos a otros, corren por las cabezas,¡¡¡fiuuu!!!,¡¡¡fiuuuu!!!!

Y me río mucho viendo como la Luz y las cosas que se aprenden corren y se divierten en su loca carrera.

Creo que cuando dentro de 380 años los niños del Congo miren el cielo, verán como la luz que salió de la estrella Lingala llegó a ellos.

Los mayores dicen que no hay nada más rápido que la velocidad de la Luz.
Pero ahora entiendo lo que dijo mi papá sobre las estrellas y los colegios.

Y sé que hay una señora que contará este cuento a los niños de la Conga ésa donde van a construir un colegio.
...

Porque mi papá siempre, siempre me cuenta las historias para que yo las entienda.
Y para que las entiendan también los niños de la Conga ésa.
Niños que miran las estrellas en el Congo.

...

Atentamente. Driver para Mireia.

4 comentarios:

  1. Sarita, soy la Secre, me parece que te pasaré a tí los encargos de tu padre patata. Tienes mucho más talento que él, donde va a parar!!!!.
    Un biquiño

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  2. ¡Fíate tú de los hombres, Secre!
    ...
    Tú tranquila.
    Estoy atenta a los acontecimientos.
    ...
    Cualquier problema con el Jefe, me lo chivas.
    ¡Y le dejo una semana sin chocolate!

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  3. Supongo que será casualidad, en 1629 Quevedo denunció a la Inquisición, y a cambio fue tachado de solterón, que fumaba mucho y frecuentaba las tabernas.
    Bueno, a lo que iba, me ha emocionado este relato, y lo importante es no perder la esperanza, algún día, que quizá nosotros no veamos, se construirán colegios en el universo a la velocidad de la luz, o incluso más rápido.
    Saludos desde Lingala.

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  4. Rojo Merlín, la historia es real.
    Mireia es una amiga catalana, docente.

    Está embarcada en una aventura educativa en el Congo.
    Me lo contó y le regalé el cuento.

    A mí también me emociona que esta señora, que tiene más de 55 seguro, se líe la manta a la cabeza y se vaya a Africa.

    Un saludo a Málaga.

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