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lunes, 27 de junio de 2011

LA OSA CON RETROCESO





Soy una osa joven.
Aunque tengo "mucho morro", mis ojos son de un verde brillante, y algún día tendré a varios osos de la manada babeando tras mi rastro.

Vivía en el pirineo catalán, en un bosque situado entre lo que los humanos denominan "estados soberanos"; pero qué quereis que os diga, aquí sólo hay grandes árboles, rocas, arroyos y praderillas. No percibimos las fronteras.

Como destaqué en el colegio para osos que tenemos en el pirineo, mis padres me dieron la oportunidad de ir a la universidad.

Y ahí empezaron las complicaciones. Os cuento.

Ser una osa significa básicamente que tienes que mover unos cuatrocientos kilos de cuerpo serrano cada día. Los humanos salen corriendo despavoridos cada vez que me ven. Y a la hora de comer no me conformo con cualquier cosilla. Necesito meterme entre pecho y espalda un cordero a la semana. Mínimo minimorum.

También tengo mis ventajas. Mi pelo es la envidia de la clase. Marrón lustroso. Brillante.
Soy guapa hasta decir basta.

Lo que está claro es que no paso desapercibida.

El día que fui a matricularme había una cola de trescientos estudiantes. Fue aparecer yo, y la cola se esfumó al instante. Milagro, milagrete.

Cuando entro en clase, el profesor pone cara de circunstancias. Observo que se esfuerza más en sus explicaciones, al tiempo que detiene su preocupada mirada en mis poderosas zarpas. Le obligo a currar más.

Pero lo que más me gusta de todo lo que me gusta es comer papel.
Los humanos tienen unos almacenes de alimento que se llaman bibliotecas.

Como hay semanas que no consigo mi ración de corderito, pues me voy a la biblioteca y me zampo lo primero que encuentro. Tapas incluídas.

Este lunes me comí la "Teoría de la Relatividad". El señor Einstein era un tipo adelantado a su época. Más que la teoría en sí misma, me impresionó la capacidad que tuvo para dinamitar los cimientos de la física. Tipo listo.

El martes me comí las obras completas de Chesterton. Me dio tal ataque de risa que me hice pipí allí mismo. ¡Qué numerito armé!.

El miércoles me zampé de un sólo mordisco la "Ilíada", obra cumbre de Homero, pero en la versión del italiano Alessandro Baricco, que a parte de estar como un queso, escribe muy limpio el milanés.

Jueves. Hincada de diente a Platón. Estaba un poco duro el fiambre, pero te dejaba un regustillo así como a salchichón divino de los Dioses del Olimpo.

Viernes. Como se acerca el finde, me apetecía comer algo más ligero.
"El diario de Adán y Eva", de Mark Twain. Por fin comprendí el porqué de la complejidad en las relaciones entre humanos y humanas.
Y encima me reí un rato.
...
Soy una osa universitaria. Guapa, inteligente y curiosa.

Meto el hocico allí donde mi curiosidad me lleva.

Mi trayectoria por la universidad tal vez se asemeje a mis paseos por el bosque. Un avanzar y retroceder sin parar.
Hocico en agujero de árbol. Miel que encuentro.
Morrito en la endidura de una roca. Picotazo que me pega una abeja.

Los humanos dicen que me tengo que centrar. Que tengo que elegir la carrera perfecta, para ser la chica ideal.

Me da que se han equivocado conmigo.
Soy una osa con retroceso.
Pienso avanzar y retroceder por el campo del conocimiento, a mi aire.

Al final sé que encontraré por mi misma el camino de hierba que conduce al arroyo fresco. Es el instinto natural de las osas.

Y cuando esté alli, en mi pradera verde, rodeada de altos pinos, azotada por la brisa fresca del pirineo catalán...

Me alzaré sobre mis patas traseras, y soltaré el más potente de los rugidos que una osa con retroceso pueda emitir.

El rugido de mi libertad.



Atentamente. Driver para Carmina.


.

3 comentarios:

  1. Einstein, Chesterton, Homero, Baricco, Platón, Mark Twain, ... pedazo de osa¡¡¡¡

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  2. Por fin hemos descubierto, Modestino, la correcta acepción de la exclamación: "¡la osa!", su significado, antecedentes semánticos y etimología.
    Un saludo, jurisconsulto.

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  3. ¿Algún encargo?

    ¿Un cuento para algún soñador, alguna señorita encausada, un reo antes de morir, un recién nacido, una madre sin paciencia, un padre impaciente, algún indignado, un buscador de perlas en el Pacífico Sur, uno que no se atreve, una que se atrevió demasiado, una anciana que se perfuma con lavanda, un anciano que añora sus tiempos de juventud, alguien que está a punto de explota, otro que ya ha explotado...?

    ¡Pedir y se os dará!

    Cuenta tu sueño y te lo haré realidad.

    Es gratis.

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