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miércoles, 22 de junio de 2011

UNA HISTORIA MUY ANTIGUA ( II )




Bien.
La cosa se encontraba en un punto más que delicado.
Analicemos con cierta frialdad, si es que podemos.

Dos seres completamente diferentes. Hombre y Mujer.
Los unos de Marte, las otras de Venus.

Los unos preocupados por Fernando Alonso, las otras por las claves de la afectividad.

A ellos sus ferormonas les impelen a subir a lo alto de las montañas, llegar los primeros al Polo Sur y rematar de cabeza un córner en la Champion League.

A ellas, su complejo y vital sistema hormonal les empuja a sentir el mundo desde una perspectiva más cálida, donde el ser humano tiene sentimientos, emociones y una razón de vivir directamente relacionada con los latidos de unos corazones generosos.

A nosotros no nos pidas ni la hora, que te presentamos una factura con el 18 por ciento de iva.
...
Entonces, ¿qué pasa?

Pues que para complicarlo más, ¡queremos ser felices!
...
¡Vamos a ver, vamos a ver, la hoja de reclamaciones por favor!

- "¿Es usted el Creador?"
- "¡Hombre, un Cromagnón, cómo vas?"
- "Pues lo cierto que un poco liado. Una preguntita:
¿Usted estaba concentrado el día que nos creo, o simplemente nos ideó en un mal momento de un maldito lunes, de un pésimo mes, en un desfortunado año?".

Aquel Señor Dios se mesó suavemente su barba blanca.
Me miró sopesando la posibilidad real de usar mi cabeza como balón de fútbol.
Luego me lanzó una cauta mirada, como valorando si iba a ser capaz de comprender algo que tenía que decirme.

Se quedó callado y serio, pensando.

Y luego, como me había creado y sabía de qué pie cojeo, lo hizo:

Puso su mano derecha sobre la parte izquierda de mi tórax. En el corazón.

Y con su mano izquierda me dio una colleja en el cogote.

...

Allí estaba yo, el hombre que había conquistado el Polo Sur, el que había subido a la Luna, el que había marcado el gol en la final del Campeonato del Mundo, el que había demostrado los tres principios fundamentales de la Termodinámica, el que sabía bajarse gratis películas de Internet, el que había descubierto y desarrollado la Teoría de la Relatividad, el que había hecho el amor con Marylin Monroe...

Con una colleja en el cogote.

Que me la acababa de propinar el mísmísimo Dios, Nuestro Señor.
...

¿Imagináis mi cara?

Mejor no dar detalles.


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