Buscar este blog

jueves, 23 de junio de 2011

UNA HISTORIA MUY MODERNA ( III )



Leles y Luis, ¡felicidades en el día de vuestro cuarto aniversario!

La verdad es que la colleja divina que recibí ayer, me ha venido muy bien.
Ahora lo veo claro, así que os lo contaré despacito.

Hace cuatro años trabajaba en Galicia, en una empresa de alquiler de coches.

Mi jefe me llamó a las siete de la mañana, pues Manolo el conductor del Rolls se había levantado con dolor de tripa. Una percebada el día anterior le dejó para el arrastre.
Me dio las llaves del Rolls y la dirección de recogida de la novia.

Así que me puse un uniforme oscuro, con botones dorados y saqué a pasear a mi sonrisa Prifodén.

"Buenos días señora, enhorabuena" - le dije a la señora-
Iba acompañada del padrino de bodas, un señor fuerte y serio, como suelen ser los padrinos de boda en Galicia.

Durante el trayecto, la señora hablaba con el padrino.
Le preguntaba el motivo por el que los hombres hablaban tan poco.
¿Se les comió la lengua el gato?

Como el tráfico estaba complicado avanzamos despacio. Y la señora me preguntó:
"Conductor, ¿usted qué dice?"

Miré por el retrovisor y vi a la novia más guapa del mundo mundial.
Y claro, a estas bellezas lo mejor es no mentirles.

"Mire señora, usted se va a casar con un señor que habla poco, así que fíjese bien en las pocas palabras que va a pronunciar. Fíjese bien, porque tendrá que sacar conclusiones con muy poca información.

Los buenos hombres hablan poco. Tenga en cuenta que en el fondo son hombres primitivos, como yo, como el padrino que le acompaña, como el señor ése de la moto.
Piense señora que estamos determinados por una ADN que fue diseñado para cazar diplodocus, para pescar ballenas, para animar al Deportivo de La Coruña.

Pero usted se va a casar hoy, va a empezar una aventura magnífica, va a ser la protagonista de su propio cuento. Así que le diré la verdad.

Cuando salga de la ceremonia, fíjese que ese hombre silencioso le abrirá la portezuela del coche y le ayudará a recogerse el vestido.
Piense, que cuando se vayan de viaje, ese hombre silencioso cargará las pesadas maletas y las subirá al hotel de un potente manotazo.
Piense mi señora, que a pesar de hablar poco, ese silencioso hombre le hará subir al cielo cada vez que la abrace con silencioso y profundo cariño.
Piense que la vida es muy larga, y que será ese señor silencioso el que agarrará por el cuello al vecino que se ha atrevido a decirle una tontería y le dará una paliza que no olvidará nunca.
Sí, el silencioso será el que la acompañe al médico, y el que cuando las cosas se pongan complicadas hablará con sentido común, sin miedo, con un par.

Sí, señora, sí. Cuando ustedes traigan personitas a este loco mundo, será el señor silencioso el primero en tocar esa masa de carne rosada que palpita sobre la sábana de lino blanco.

Y será él, el que mirará a sus hijos con la mirada primitiva y salvaje con la que el hombre de Cromagnon miraba a sus hijos, observando atentamente el entorno para proteger a la camada.

Y será él el que rematará su hogar y pintará con pintura plástica la habitación de los zagales.

Es él, el que en los días grises y complicados la mirará como el que mira a una estrella. Y le alegrará el día, mi señora.

No tema por su silencio.

Se va a casar usted con el tipo de hombre que cuando hay que hablar se habla, pero hablar por hablar, para qué.

...

Llegamos a la puerta de un bonito edificio, con la fachada muy limpia.
El padrino me indicó dónde debía aparcar.

La novia estaba muy feliz.

Y dentro del edificio, la esperaba un señor que hablaba poco.

De hecho, el día que se casó sólo pronunció dos palabras.

...

"Sí, quiero".

Eso sí, con los ojos iluminados por una potente luz interior.

La que poseen los hombres de una sola palabra.






.
Atentamente Driver.
Para dos de los principales miembros del Ejército de Liberación Gallego.

Gente de bien.


.

5 comentarios:

  1. Durante el trayecto hablé con el conductor. Hablamos de lo bello que era el coche, del tráfico que había. Los otros coches nos pitaban y nos partíamos de la risa. El conductor me habló de las prisas y procuraba parar a la sombra, para que no sintiera calor. Era un tío genial!.

    Jefe, nadie ma había hecho un regalo tan bello por mi aniversario de bodas.
    Con tu permiso las imprimo y las vuelvo a esccribir en un papel especial, al fin y al cabo hoy es un día especial.
    Ahora ya sé porqué sois de pocas palabras.
    Gracias broder.
    Gracias amigo.

    Brindemos por los hombres primitivos y por las novias impacientes!!!

    ResponderEliminar
  2. Pasar un feliz día, chicos.

    ResponderEliminar
  3. Driver, tu producción durante mi ausencia de la blogosfera -menos de medio día- ha sido amplia. Leeré con calma esta tragedia en tres actos que promete tanto.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Mi marido prometió no romperte la cabeza con ninguna mesa... jajajja
    Gracias amigo, otra vez. A Luis le gustó mucho el cuento y no veas lo qeu me lo agradeció. jajajajajajajaja.
    Ayer tb brindamos por tí.
    Un bico

    ResponderEliminar
  5. ¡Puuuuuuf, el peso que me has quitado de encima!
    Entre las mesas de mármol aterrizando en mi cabeza y las collejas divinas..., acabé vuestro cuento con más miedo que vergüenza, ;))
    Por cierto,supongo que te habrás dado cuenta que os dediqué TRES entradas, pues para ponerme en situación me hicieron falta las dos primeras.
    ¡A quién se le ocurre escribir sobre parejas!
    ¡Menudo peligro!

    Si metes el cuezo..., la lías parda.

    Un bote de ColaCao enterito me tuve que tomar para alimentar el cerebro.
    ...
    Ahora estoy pensando contar la historia de mi prima, que como no tiene novio ni ná, es de menos riesgo.

    ¡Hala!

    ResponderEliminar