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jueves, 28 de julio de 2011

CAMINO DEL INFIERNO ( I )


"...desde que le llegaron noticias de su paradero, se mantenía andando. Caminaba por la pradera. Reptaba por la llanura. Avanzaba por el páramo.


Le dijeron que ella vivía en una lejana ciudad con puerto.
Se mantenía lo más erguido posible. Su pierna izquierda le fallaba algunos días.
Caminar. Caminar. Sólo pensaba en caminar, verla y decírselo.
...

Caminaba de noche. Solamente de noche.
Hasta el amanecer.
Sin parar un instante, ignorando el dolor de su pierna maltrecha.
Recorriendo caminos solitarios, evitaba encontrarse con nadie.
Si vislumbraba una luz que se acercaba, se escondía entre la maleza.
Si llegaba a sus oídos alguna voz humana, corría a refugiarse entre los árboles.



Caminaba de noche. Hasta el amanecer.
Cuando el sol comenzaba a despuntar en el horizonte, buscaba un lugar recogido, un recóndito espacio que le permitiera descansar, oculto.
No podía correr el riesgo de ser descubierto.
No podía correr el riesgo de que alguien le viera.
No después de todo aquello.

Caminar. Caminar.


Su instinto le decía que quedaba poco tiempo.
Así que se dejó de medias tintas y caminó todo un día, toda una tarde, toda una noche.
Su pierna izquierda era un clamor. Le dolía cada vez más.

"Vamos, chico, vamos."

...

Al atardecer llegó a la ciudad costera y se dirigió directamente al puerto.
Tenía que encontrarla, decirle lo que le tenía que decir.
Preguntó por ella en tabernas, comercios y navieras.
Alguien tenía que saber algo de ella.
¿Se habría casado?, ¿embarcaría para Europa?, ¿estaría enferma?.

Una chica tan bella como ella tenía que llamar la atención.

...

Su pierna izquierda le dolía cada vez más. El salto que dio en la tapia de la penitenciaría se la dejó magullada. Por eso le perseguían.
Era un prófugo del amor.
.
..
...
....
.....

Nadie supo darle razón de su paradero.
“Quizás viva en la parte alta de la ciudad”
“Puede que haya marchado”



La noche le encontró en el puerto. Cansado, sucio y solo.
Encontró refugio entre un montón de sogas enrolladas, cuerdas de amarre y trozos de vela que le servirían para descansar.

Tenía que encontrarla.
Tenía que decírselo.
Decirle que aquello lo hizo por ella.
Por salvarla.
Aunque fuera mentira. O aunque no fuera exactamente toda la verdad.
...

Se despertó con el movimiento ruidoso de los estibadores que acudían a la faena.
Apenas amanecía.
La humedad había hecho mella en su pierna.
Le costó levantarse.
Pero el ansia, la curiosidad, la necesidad, le empujaron a ponerse en pie.

Tomó el camino que salía del puerto.
Caminó por callejuelas estrechas de olor a pescado y salitre.
Llegó al mercado de las flores.
Caminó entre los puestos recién instalados.
Saboreó mil aromas.
Respiró cientos de colores.
Pero su mirada se detuvo en una única visión.



Era ella.

Ella.

...

Ella me peina el alma y me la enreda
Va conmigo... digo yo
Mi rival, mi compañera, esa es ella
Pero me cuesta cuando otro adiós se ve tan cerca
Y la perderé de nuevo, y otra vez preguntaré
Mientras se va y no habrá respuesta
Y, si esa que se aleja...
La que estoy perdiendo...

Y, ¿si esa era?, y , ¿si fuera ella?

... a veces siente compasión por este loco, ciego
y loco corazón

¿era? ¿quién me dice si era ella?
Y, si la vida es una rueda y va girando y nadie sabe
cuándo tiene que saltar.


.

1 comentario:

  1. Cuando he visto las manos esposadas me he preocupado, ¿a ver si Driver se ha metido en un lío?.

    Espero la continuación del post.

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