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miércoles, 6 de julio de 2011

CIUDADANA SIETE TRECE







Del cielo al infinito sólo hay una décima de segundo.
Aprovecha tu tiempo y lo recorrerás en menos.
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Ésta es una historia muy corta.
Se tarda más en contarla que en vivirla.
...
Cada año, en mayo, toca marcar a los potrillos.
Los vaqueros montamos, los perseguimos y obligándolos a pasar por el corral, les aplicamos en el lomo el hierro incandescente con la marca del rancho.
No se nos escapa ni uno.
Pura rutina.
...
Corren que se las pelan, huyendo de sogas, cercados de madera y espacios cerrados.
A los potrillos les gusta correr al aire libre, pastar sin horario, atravesar la pradera bajo la lluvia.
...
Este año una potrilla nos dio guerra.
Era una rebelde.
Se empeñó en atravesar el río por donde no.
Y fue que no. Menuda era.
...
La tenía a tiro de soga y me hizo un requiebro. Casi me la pego.
La perseguí por el collado.
Que nones.
Agoté a mi caballo respirando el aire de su soplido.
Y llegamos al río.
...
Aquel paraje era el peor para atravesarlo.
Muy ancho y caudaloso.
Y allí que se fue la potrilla.
...
Lo primero la forma de tirarse al cauce.
De cabeza y sin pensar.
Después la forma de nadar.
Pateaba enérgicamente, sacando el cuello como podía.
Y por fin el empecinamiento.
Nadaba contra corriente.
...
Mis compañeros la cercaron en la otra orilla.
La marcaron con el siete trece.
Su número.
...
A mí me alegró el día.
El espectáculo de la potrilla ganándole el pulso al río, me alegró el día.
...
Del cielo al infinito sólo hay una décima de segundo.
Aprovecha tu tiempo y lo recorrerás en menos.


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2 comentarios:

  1. ¿Qué siente la potrilla cuando ve su número marcado en su trasero?

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  2. Driver a doscientos6 de julio de 2011, 14:33

    ANA GUISANTE: No tengo ni idea de lo que siente la potrilla; esta mañana he intentado preguntárselo, pero había saltado el vallado de madera y ha escapado a la pradera.
    Me la imagino corriendo libre, sin que le importemos mucho.
    Más bien le importamos nada.
    Ella es libre.
    ...
    Por cierto, tengo por aquí un encargo tuyo apuntado en una tarjeta.
    Voy a mirar, que estoy sin secretaria (Leles está en la playa)y tengo un lío de papeles...
    ¡Ah, sí, aquí está!

    "Buenos días Jefe. Hoy ya tienes encargos. Te acabo de dejar uno en tu blog. Es para mí. Ya lo leerás.
    Ahora, empiezan los encargos de nuestros estimados clientes:
    Ana, princesa del guisante, te pide un cuento.
    Ana necesita un cuento para un niño de 9 años, muy introvertido e inteligente al que le encantan la música y los animales. Te lo agradece de antemano.
    Jefe, necesitas esmerarte, que ana tb escribe cuentos, de abuelas que necesitan besos."

    Vale, te haré un cuento para un niño de 9 años al que le gusta la música y los animales.
    ¿Título?
    ¡Sin título no soy nada!
    ...
    LA ORQUESTA DE LOS ANIMALES
    ¡Adjudicado el título!

    Ahora sólo me tengo que poner en la cabeza del niño, olvidarme de que soy un adulto y pensar de forma inteligente, es decir, no como adulto estresado, acalorado, agobiado y con cara de patata.

    ¡Ya estoy entrando en situación!

    ¡Señor, dame media hora, 30 minutejos JEFE, sin que me suene el móvil y sin que nadie me pida nada urgente parayá!

    ¡YASTÁ! Después de currar me tiro a la piscina con mis hijas, ceno y me pongo a escribir fresquito.

    ¡Gracias JEFE, estás en todo!

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