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domingo, 25 de septiembre de 2011

EL JUICIO FINAL ( III )



Allí estábamos, luchando por nuestras almas.
Desnudos, apaleados, defendiéndonos con arrojo.

Un grupo de almas pecadoras intentando escapar de la condena al fuego eterno.

Somos lo que somos, conductores, abogados, amas de casa, abuelos, tíos, opositores, adolescentes, reos, prostitutas, presos, vagabundos..., almas desholladas en una realidad tensa.

Y cuando la vida nos aprieta, cuando estamos desorientados y perdidos, cuando nos juzgan y nos condenan, cuando las cosas nos salen al revés de como las hemos pensado, entonces...

...entonces ha llegado el momento de rebelarse, de pelear contra los demonios que tratan de apoderarse de tu alma, de enfrentarse a tu destino con la fuerza de un ciclón.

...

Las almas rebeldes, las que no estaban dispuestas a sufrir un castigo injusto, los indignados con razón, aquellos que venderían muy cara su piel, aquellos que habían sido castigados por las vicisitudes del avatar diario, los enfermos, los olvidados, los castigados por el poder de los fariseos, los que siempre han tenido hambre y sed de salvación, los luchadores de batallas imposibles, todas, todas aquellas almas se rebelaron e intentaron salir del infierno.

Se nos distinguía porque nos habíamos puesto alrededor de la cabeza un trozo de tela.

Parecíamos piratas y luchábamos contra los demonios como piratas.
...

En aquella zona de la playa, las almas rebeldes éramos un par de docenas.

Aunque no nos conocíamos de nada, nos fuimos agrupando de forma natural, pues así era más fácil enfrentarse al diablo de la injusticia que nos había llevada hasta allí.

Los demonios trataban de atacarnos por los flancos, pero nosotros nos turnábamos y no dejábamos ningún hueco abierto.

...

Durante toda una semana nos enfrentamos a cuantos diablos se nos acercaron.

Luchamos con denuedo y bravura inusitada.

Al fin y al cabo, lo único que nos importaba era que al final se nos juzgara en un Juicio Justo.

...

Coincidió con el primer domingo del mes.
Los diablos se retiraron para reponer fuerzas.

Y nosostros nos pudimos escapar de aquel infierno, elevando nuestras almas a través de los cielos estrellados, buscando al Creador.

Buscando un Juez Justo.

.

5 comentarios:

  1. Maravilloso cuento, "Driver". No sé escribir como tú pero sí defender con bravura y cuidar de los mios hasta la extenuación. Ni Jueces, ni Magistrados, ni Audiencias ni Tribunales...
    Quiero que todos nos podamos escapar a esos cielos estrellados de tu cuento, donde al lado del Juez Justo estará su Madre. Pienso que Ella conseguirá mi indulto.
    Gracias Driver.

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  2. Biennnn, Driver. Imposible no creer en la Justicia. ¿Qué tal se ve todo desde ahí arriba? Espero también como Marléne un Juicio Justo... y Misericordioso.

    Chapó, colega. Lo has arreglado muy bien.

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  3. Creo que nos hace falta a todos un cuarto capítulo, donde Dios nos juzgue.
    Y nos de pistas sobre el sentido de la vida.
    Yo personalmente, se lo agradecería.
    Me hace mucha falta.

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  4. Hermano, me has recordado nuestra historia en "omaha beach" y aquellas francesitas... siempre estás con lo mismo ¡no paras! ¡juerguista!

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