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martes, 27 de septiembre de 2011

EL JUICIO FINAL ( IV y FIN )



Nuestro grupo de almas rebeldes estaba formado por media docena de doloridas almas.
Lo de doloridas lo digo porque en nuestra lucha con los demonios, nos acababan de dar una paliza de aúpa.
El que no tenía los costillares abrasados por alguna llamarada de fuego, tenía el hombro dislocado o cojeaba.
Y como no había una ducha de agua caliente por allí, pues nos presentamos tal y como estábamos despues de la batalla.
Hechos unos piltrafillas.
...

Llegamos al cielo, nos pusimos en cola y esperamos pacientemente nuestro turno.
El grupo de almas rebeldes con pintas de piltrafillas me eligió como representante para hablar con Dios.
Su razonamiento fue sencillo: "Que hable éste, y así el puro que le caiga a él".

...

El ángel custodio me hizo una señal para que me acercara a Dios, y me indicó que guardara silencio.

Dios estaba modelando una figura de madera con una navaja de pastor, de ésas grandes.
Me pareció que estaba haciendo un caballo o algo así.

Esperé a que me hablara ÉL primero.

...

- "¡Menuda pinta traes, chico!"
-
Hola, Padre. Venimos de una guerra contra los demonios.

- "¿Y qué tal os ha ido?"
-
Lo cierto es que nos han dado una buena paliza, y que al final nos hemos escabullido como hemos podido.

- "Entiendo. ¿Y cual es el motivo de vuestra rebeldía?"
-
Pues que no estábamos de acuerdo con nuestro destino, y decidimos pelear.

- "¿Así que habéis pensado que no os merecíais castigo alguno?"
-
Cierto, Padre. En la vida nos han dado tantos tortazos, que uno ya se cansa y decide no recibir más.

- "Eso es porque os ha funcionado la conciencia y tenéis libre albedrío"
-
Bueno, el que los demonios te peguen en la cabeza con un remo también nos ha influído, seamos sinceros.

- "Bien chico, te voy a ahorrar las preguntas, pues como soy Dios ya sé que no has entendido algunos aspectos de la vida.
Yo también te voy a ser sincero".
-
Lo que usted diga, Padre.

- "Mira hijo, yo soy Dios, y os he dado dos cosas fundamentales: la vida y la palabra.
La vida es un torrente de efectos especiales, y como ya sabrás tiene cosas estupendas; pero también me salieron algunos defectos de fabricación".
-
Soy consciente de ello, Padre.

- "He intentado daros una cosmovisión que alcanzase todos los aspectos de la vida y que sirviera para el mayor número de personas".
-
Nos hacemos cargo.

- "Y cuando la cosa se torció, os mandé a mi Hijo para que os regalara la Palabra y así tuviérais esperanza".
-
Sí, supongo que ésa fue su intención.

- "Pues ahora ponte en mi lugar, chico. Os regalo la vida y os regalo a mi Hijo para que con estos dos elementos os defendías en la vida.
¿Creéis que no he hecho ya bastante?".
-
¡Hombre!, ¡digo... Dios!, todo es mejorable.

- "Sí, pero piensa que cuando lanzas un mensaje universal, no puedes andar con media tintas ni tampoco extenderte hasta el infinito con todos los casos posibles.
Te has de concentrar en algo concreto y eterno.
¿Alguna pregunta?".
-
Sí, aquí mis compañeros de lucha se preguntan por eso del Juicio Universal.
Vamos, que no tenemos muy claro si lo hemos hecho bien o mal.
Y que aquí el personal está más bien con incertidumbre y miedo ante el resultado del Juicio.

- "Bien, hijos. Os dí la vida y la conciencia.
Todos y cada uno de vosotros habéis actuado según vuestras convicciones más profundas.
Yo he sentido vuestro amor.
Y parece ser que habéis amado a vuestro prójimo.

Pero lo más importante, aquello a lo yo le doy valor es...; que tras una vida llena de dificultades, os dejé solos en los contenedores fríos y dejé que desembarcarias en el mismísimo infierno.

Y os comportasteis de la misma forma en la que habéis vivido vuestra vida.

Os rebelasteis contra el mal.

Y desde ese mismo instante, vuestro juicio está establecido y vuestra existencia ha tenido un sentido".

-
¿Eso es todo?

- "Sí, eso es todo. Ahora iros a duchar, que estáis hechos unos piltrafillas".

...

- "Y tú chico´..., ¿tú eres ése que regala cuentos?"

- Sí.

-"¡Quédate un rato conmigo!. Voy a decirte qué es lo que más me gusta de todo lo que me gusta, a ver si me escribes un cuento".

-
Bien, le cobraré barato.

- "¡A mí no me engañas, chico. Sé que lo haces gratis!".

...

-
Tranquilo, Jefe. Seguro que llegamos a un acuerdo.

- "Bien escucha, te voy a contar cómo veo yo las cosas...".

...

Y entonces, las almas rebeldes se fueron a descansar.

Después de toda una vida de lucha.

Con la piel marcada por el remo de un diablo.





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4 comentarios:

  1. ...me ha gustado mucho Hermano, justo Ahora empieza la parte más interesante ...la que no se acaba nunca! Dale recuerdos al Jefe...

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  2. Bonita moraleja. Seguir luchando contra el mal hasta el final. Un beso.

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  3. BIEN JUGADO DRIVER!
    Acabo de llegar de viaje de trabajo.
    Las marcas de mi piel provocadas por un remo, o dos, o.... sólo se ven de noche....., se ven desde el cielo. ¿Alguien no tiene marcas????

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  4. Gracias por vuestros amables comentarios.
    Almas de Dios.

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