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miércoles, 7 de septiembre de 2011

MEADOW ( III )



ENCUENTRO CON DRIVER. I


Lo he anotado en la libreta. Era y sigue siendo mi vieja costumbre. Siempre por la noche, cuando el silencio del poblado se puede cortar, cuando todas las almas duermen.


“No pensé que lo decía en serio. Leí en el blog de Sunsi que se duchaba y cruzaba el Océano. Por si era verdad le di los datos geográficos y dijo que sí. Que allí estaban sus dos manos para hacer algo, que hacía tiempo que sus preocupaciones bailaban en torno a la hipoteca, que sus enfados tenía que ver con la manipulación de los medios de comunicación, que estaba un pelín harto de lo poco gente que es la gente. Y más cosas. Porque Driver escribe largo…

Yo en pleno lío con Mirta. Ha dado luz a un bebé precioso. Y Driver se presenta justo cuando había que cortar el cordón umbilical… la pobre Mirta sudada como un pollo. Y él allí, plantado, con cara de no saber qué hacer. Pardillo… pensé. Pero del pensamiento a la acción. Le encasqueté al bebé. Me vino de perlas. Porque no había terminado con Mirta. Y para más inri, Rubén pegado a mis pantalones “¿Dónde está el abuelo, Meadow?”. Cómo le explicas a un crío de 5 años que no volverá a ver al abuelo, pero que siempre que quiera podrá hablar con él. Igual me lo llevo una noche de éstas…Aquí las noches tienen más estrellas que en Europa. Cada vez que muere alguien, que es lo más frecuente, miramos al cielo y bautizamos a una estrella con su nombre. Habrá que buscar una estrella para el abuelo Tato. Y que Rubén pueda contarle sus cosas siempre que lo necesite.

Yo es que a veces no doy para más. Sólo tengo dos manos, dos oídos, una boca, dos piernas. En el fondo estoy contenta de la presencia de este nuevo personaje. Es conductor ¡bien!. Podrá suplirme en los viajes para ir a recoger comida y el material escolar que nos manda Miriam a la ciudad. Pobre… le he sometido a la prueba del carburador. Entiende del tema. Y yo me puedo liberar del cacharro que se estropea cada dos por tres. La verdad, prefiero el caballo.


Este Driver es un tipo singular. Bastante discreto. He estado un rato descansando en la orilla del río tan ensimismada que no me he dado cuenta de que estaba de pie, esperando a que me levantara. Supongo que para charlar y que le explicara un poco de qué va el asunto...

Recuerdo cuando llegué. No era fuerte, nada fuerte. Me he hecho fuerte con ellos. Ellos me han prestado su esperanza “a plazos”. Plazos muy cortos que duran un día. Mañana será mañana.


No sé si él es fuerte. Aunque tiene una pinta de pardillo europeo, me da que le sobran ganas. Y cualquier persona que es capaz de arremangarse y soltar amarras merece un respeto y el beneficio de la duda.


Veremos… De momento, Driver es una incógnita agradable.”


Atentamente. Meadow.

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