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viernes, 9 de septiembre de 2011

PRINCESA DE UN CUENTO INFINITO








Buenas noches, Princesa.

No sé quién eres, ni la edad que tienes.
Sólo sé que quieres un cuento.
Algo que te acaricie el alma, supongo.

Bien.
Te diré lo que haremos.
Yo te escribo un cuento y tú lo guardas para tí, porque te lo mereces.
Va a ser así de sencillo.

...
Tal vez acierte, o tal vez no.
Eso es lo de menos.
Lo único importante es que va a ser tuyo.
Y cuando sientas que es tuyo, solamente tuyo, será cuando el cuento se convierta en realidad.

Es muy fácil convertir los cuentos en realidad.
Sólo hay que creérselos.
El motivo fundamental es que un desconocido, no tiene ningúna razón para escribir mentiras.

Luego tal vez, los cuentos serán verdad, tarde o temprano.
...

PRINCESA DE UN CUENTO INFINITO.



Si eres una Princesa, tienes una amiga del alma y un amigo italiano, es posible que te pase esto. Bastante probable.

Aquella mañana la Princesa se levantó acalorada, su amiga le llamó para decirle que tenía problemas en el curro, Hacienda le mandó un requerimiento para revisar sus últimas declaraciones y para rematar la faena la tierra ardía como en el desierto, y el aire caliente provocaba extraños comportamientos del cerebro, el cerebelo, el bulbo raquídeo y el hipotálamo. Todo un poema.



El amigo italiano de la Princesa trabajaba en el concesionario de Málaga de Lamborgini.
Se llevaba bien con ella. Eran muy amigos y se llevaban bien.

Entró en el concesionario con la idea de invitarle a un café. Charlaron un rato. Paolo, era una persona cabal. Lo curioso del caso es que había heredado de sus ancestros el don de la oportunidad. Sabía leer entre líneas.



La Princesa le contó que su vida atravesaba un momento de confusión..
Paolo miró su agenda, vio que se avecinaban tres días de puente.
Miró a su amiga, introdujo su mano en el bolsillo del pantalón y sacó unas llaves. Se las dio y le dijo: “Si me lo abollas, me cortan las pelotas. Ten cuidado”.



Tres de la tarde de un día de verano antes de un puente.
Los 240 caballos del Lamborgini rugían saliendo de Málaga.
El sonido acompasado y potente de aquella máquina italiana, se asemejaban al rugido de un león.

Seis de la tarde del mismo día en Despeñaperros. Nuestra Princesa paró a repostar y llamó a su amiga.
"Que te eches algo de ropa, paso a recogerte”.

Aquella máquina producía a partir de las 4.500 vueltas un ritmo étnico y africano. Por lo menos a ella se lo parecía.

Nueve de la noche en el aparcamiento del AVE en la estación de Atocha en Madrid. Una mujer se apoya en una columna.
Para un deportivo italiano, sale una Princesa que besa a la mujer que esperaba. “Nos vamos".

Y se fueron.

Una de la mañana en el límite de la provincia de Burgos con Santander; la mujer duerme el sueño de los Justos, y la Princesa conduce el sonido de la noche.
No sabe exactamente dónde va. Lo que no le impide sonreir de vez en cuando.



Su cerebro está lo suficientemente relajado. Estar allí en una autovía con su amiga la relaja enormemente. Sin perder de vista la carretera, su mente es invadida por parejas de sustantivos y adjetivos que bailan juntos; bosque lluvioso, noches a la luz de las velas, músicas salvajes y étnicas.



En el Concejo de Llanes, en el Principado de Asturias, hay una playa salvaje y bellísima, que se llama Torimbia.
Nuestra Princesa no conocía esta playa, pero el Lamborgini sí; así que por un cúmulo de casualidades, el deportivo empezó a pensar por él mismo, en contra de toda lógica. Y a las cinco de la mañana, vehículo, Princesa y amiga, se encontraban mirando al mar Cantábrico, aparcados en Torimbia.



A la Princesa le hubiera gustado transmitirle a su amiga todo lo bueno que sabía. Pero manejar las palabras entre seres humanos, no siempre es tarea fácil.

La mujer dormía profundamente, y la Princesa se puso a escribir lo que quería hablar con su amiga.
Escribió una lista de palabras: amor, confianza, sacrificio, fe, esperanza, felicidad……; cuando llegó a la palabra número treinta, se dio cuenta que la tarea era titánica y se quedo un poco desanimada.

De pronto ocurrió lo que tenía que ocurrir.
Se produjo el milagro de todos los días.

Una enorme bola amarilla empezó a asomar tímidamente por el Este.
La Princesa y la mujer se sentaron en la arena.
Los rojos y los amarillos plateados se escurrían entre las olas mañaneras.

Aquella mujer necesitaba un mensaje; y la Princesa llevaba 850 kilómetros en el cuerpo y un papelillo con treinta palabras en el bolsillo.

Asi que ocurrió lo que a continuación les relataré.
A esas horas de la mañana, los únicos bañistas que había en la playa eran las gaviotas. A la Princesa le apeteció bañarse. Se quitó toda la ropa, se sintió cómoda, se quedó mirando a su amiga y le dijo:
“Nunca, nunca dejes que el miedo entre en tí”.

La Princesa caminó hacia la orilla del Cantábrico, dejó que las olas le acariciaran y se zambulló en el azul eterno.

Por alguna razón, el mensaje fue bien recibido por la mujer, y debido a la persona y al lugar donde le fue transmitido, se guardó para siempre en su corazón.
...

Mientras que la Princesa salía del mar para sentarse de nuevo junto a su amiga, el deportivo arrancó sólo, se puso a 3500 vueltas, y sorprendió a las gaviotas con un sonido étnico y ancestral.



El sonido de la libertad.



.

10 comentarios:

  1. Te cuento un secreto.... shhhhh...
    Hace muchos años, un amigo me dedicó esta canción. Cuado salió el disco, me dijo que escuchara atentamente la letra de la canción.

    Biquiños.

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  2. ¿Sabías que Alejandro Sanz y yo somos del mismo barrio de Madrid?
    Moratalaz.
    ...
    ¡Nos quitaba todas las novias, con su guitarrita y su carita de cordero degollado, no nos dejaba ni una!

    Me tuve que ir a otro barrio a buscar novia, ¡menudo abusón!
    ...
    Pero claro, no me extraña.
    ¡Con esas letras!

    AMIGA MIA

    Amiga mía, lo sé, sólo vives por él,
    que lo sabe también, pero él no te ve
    como yo, suplicarte a mi boca que diga
    que me confesado entre copas
    que es con tu piel con quien sueña de noche
    y que enloqueces con cada botón que
    te desabrochas pensando en su manos.
    él no te ha visto temblar, esperando
    una palabra, algún gesto un abrazo.
    él no te ve como yo suspirando,
    con los ojitos abiertos de par en par,
    escucharme nombrarle.
    !ay, amiga mía! lo sé y él también.
    Amiga mía, no sé qué decir,
    ni qué hacer para verte feliz.
    ojala pudiera mandar en el alma o en la libertad,
    que es lo que a él le hace falta,
    llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
    de sueños e ilusiones renovadas.
    yo quiero regalarte una poesía;
    tú piensas que estoy dando las noticias.
    Amiga mía, ojala algún día escuchando mi canción,
    de pronto, entiendas que nunca quise fue contar tu historia
    porque pudiera resultar conmovedora.
    pero, perdona, amiga mía,
    no es inteligencia mi sabiduría;
    esta es mi manera de decir las cosas.
    no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma.
    Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
    amiga mía, tan sólo pretendo que cuentes conmigo.
    amiga mía, a ver si uno de estos días,
    por fin aprendo a hablar
    sin tener que dar tantos rodeos,
    que toda esta historia me importa
    porque eres mi amiga.
    Amiga mía, lo sé, sólo vives por él,
    que lo sabe también, pero él no te ve
    como yo, suplicarte a mi boca que diga
    que me confesado entre copas
    que es con tu piel con quien sueña de noche ...
    Amiga mía, no sé qué decir,
    ni qué hacer para verte feliz.
    ójala pudiera mandar en el alma o en la libertad,
    que es lo que a él le hace falta,
    llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
    de sueños e ilusiones renovadas.
    yo quiero regalarte una poesía;
    tú piensas que estoy dando las noticias.
    Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
    amiga mía, tan sólo prentendo que cuentes conmigo.
    amiga mía, a ver si uno de estos días,
    por fin aprendo a hablar
    sin tener que dar tantos rodeos,
    que toda esta historia me importa
    porque eres mi amiga.
    amiga mía ...

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  3. Bueno, pero tú seguro que tampoco te quedabas atrás con tus cuentos... Además, él sigue dando tumbos con sus canciones y no se centra en ninguna mujer, en cambio tú, tú te has llevado a la mejor. Tú tienes a la Ministra!!!

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  4. Mi madre no hacía más que aconsejarme:

    "Diego, invita a merendar a ese compañero de clase tan simpático, el que va siempre con la guitarra y la armónica"

    Y yo le contestaba:

    "¡Si no sabe jugar al fútbo1".

    ...
    ¡Qué visión de futuro!
    Encima siempre estaba liado con el tema de las letras de las canciones, pidiendo ayuda.
    ¡Podía estar yo ahora en Maillami, escribiéndole letras al Alejandro, a la Beyoncé, a María Carey...!

    ¡Que no sabía jugar al fútbol!
    ¡Pero hombre, por Dios!
    ¿En qué estaría yo pensando?
    ...
    Me voy al aeropuerto a recoger a mi Ministra, que viene de las conchinchinas de currar.

    Pero antes me voy a pasar con las dos enanas a ver la exposición de Antonio López, el pintor manchego.
    ...
    ¡Que no sabía jugar al fútbol!

    ¡Pa matarme! ;))

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  5. Me ha gustado. Qué bueno que el Lamborgini tenga memoria y recuerde caminos.
    Espero que la Princesa lo deguste.
    Por cierto, revisas el correo?
    saludos,

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  6. Reviso el correo.
    El último tuyo es del 16/06/11.
    diego.2121@hotmail.es

    ¿funciona mal?
    Te envío uno de comprobación.

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  7. Lamborgini Lamborgini.... cuidado con la propaganda que les das a esos chicos, hermano. Los de la escudería del Caballino Rampante te pueden dar un toque y nos quedamos sin coche para las juergas!

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  8. Aún lo estoy saboreando. Eres encantador! gracias!

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  9. MELON GALO: ya le estoy dando vueltas a tu encargo. ¡Un reto!

    TOMAE:tranquilo germà, los del Caballino eatán pendientes de nuestro primo F. Alonso.
    Hoy en Monza, ¡podium!
    Estamos que nos salimos.

    PRINCESA: me alegro. Cuando quieras un cuento, sólo tienes que pedirlo y dar alguna pista.
    ¡Los tengo de muchos sabores!

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