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viernes, 7 de octubre de 2011

EL RAPTO DE VENUS

No sé dónde andará.
Ni tan siquiera la ciudad.
Pero me acuerdo del día que rapté a Venus.
...

Una de las ventajas de ser adolescente, es que cuando haces algo por primera vez convencido andas de que ha sido maravilloso.

Recuerdo un verano en un pueblo de Alicante.
Yo era un cuerpo alto y delgado detrás de un bigotillo incipiente.
Ella era una chica que dibujaba todas las imágenes del mundo.

Nada más conocerla, planeé su rapto.

Me presenté en estado de revista en casa de sus tíos, donde pasaba unos días.
Se planteó un café de los más formal, con inquisitorias preguntas de la familia y con respetuosas respuestas por parte del intruso.
Yo.

Como el que no quería, ataqué de frente, como los valientes, comentando que esa tarde iba a ir a un pueblo cercano en coche, a buscar unos apuntes de un compañero de universidad.
Y como Venus era nueva en la zona, me ofrecí para mostrarle el pueblo, aunque en el fondo lo que quería era mostrarle el Océano Atlántico.

No sólo conseguí la preceptiva autorización de las más altas esferas familiares, sino que fui halagado en público por mi cortesía.
La jugada perfecta.
El ladrón robaba la joya de la Corona, y encima le aplaudían.

Rapté a Venus, y nos escapamos en el 127 de mi padre al pueblo de al lado.
Bañado por un feroz azul mediterráneo.

Aquellos dos adolescentes latinos, sin saberlo, a punto estaban de descubrir los secretos de las Pirámides, las verdades de los viejos libros, la inconmensurabilidad de la más pura luz.

Paseamos por un camino que bordeaba el litoral.
Buscamos una sombra.
Y entonces pasó lo que tenía que pasar.
Salió toda la verdad de nuestras almas inocentes.
...

Cuando el azul ejercía de fondo en un cuadro impresionista, donde la imagen más próxima era toda la belleza del rostro de Venus; cuando los violines empezaron a tocar, y la línea del horizonte se curvó para elevándose observarnos...

Ella rompió a llorar.
La inmensidad del paisaje y la cercanía en el tiempo de la muerte de su padre, le hicieron llorar.
Con un gemido rotundo, que atravesó la piedra, las nubes y el azul de una tarde de verano.
...

Yo, raptor de jóvenes bellezas, pirata de los grandes océanos, seductor adolescente de bellezas veraneantes...; podía haberla escuchado con inusitada atención y paciencia; tal vez tendría que haber soltado unas frases de consuelo; o simplemente haberla invitado a merendar.

Pero no.

Cuando eres un adolescente y se te presentan nuevos retos, situaciones diferentes, reacciones humanas a las que nunca te has enfrentado, normalmente te mueves por intuición, dejando que el destino encamine tus atolondrados pasos.

Y si Venus llora la muerte de un ser querido, sentada en una roca y frente al mar...

A tí sólo se te ocurre abrazarla tiernamente, besarla, y quedarte callado.
...

Acabas de raptar a Venus, la Bella Diosa que Dios te ha permitido conocer hoy.
Y sólo se te ocurre, tratarla como a una Reina.

Y luego, devolverla a su castillo.

Donde te despides con un gesto respetuoso.
Y ella te regala una sonrisa del más puro agradecimiento.

...
Acuérdate de esa sonrisa, chico.

Es lo más cerca que vas a poder estar de la eternidad.


.

2 comentarios:

  1. Qué bonito. Idealizar un encuentro así lo convierte en algo inolvidable.

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  2. Driver! el amor te va regalando instantes de esa eternidad a lo largo de los años!!!!!!

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