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jueves, 20 de octubre de 2011

LA MIRADA



Los nazarenos de mi cofradía tenemos la costumbre de regalar caramelos a la gente que está viendo la procesión en las calles.


Suelen haber cinco o seis filas de sillas llenas de público, y detrás de ellas a unos cinco metros de la calzada por donde transita la procesión, está la gente de pie.

Practicamente en las conchinchinas.

Lejos, muy lejos de tu mano.

...

Pero...

Siempre hay un niño pequeño, en los brazos de sus padres, viendo pasar la procesión y muy lejos de los niños de primera fila, los afortunados que acumulan varios kilos de caramelos regalados por los nazarenos.



La mirada lastimera de ese niño que lleva horas viendo como le dan caramelos a TODO el mundo menos a él, es la mirada de la injusticia en estado puro.



Asi que cada año me pasa lo mismo.

Me salto la fila, le dejo la cruz a un incrédulo espectador, me remango la túnica, pido permiso a los espectadores, los muevo de sus asientos, me pongo a trepar por las sillas, recibo una bronca de mi mayordomo, llego hasta el niño y le lleno las manos de caramelos.



Cuando vuelvo a la fila, recibo una sonora bronca de mis superiores, que suele ir acompañada de un serio aviso de expulsión de la cofradía.



Entonces me vuelvo a mirar la cara del niño.



Y entonces...



Me doy cuenta que el próximo año lo volveré a hacer.
 
 
 
.

7 comentarios:

  1. ¿Y no podríais tirar los caramelos? Aquí, en la cabalgata de Reyes echan puñados por los lados y llegan bastante lejos. Dice mucho de ti que te preocupes tanto por un niño pequeño. Un beso.

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  2. No dejan arrojar los caramelos, hay que darlos en la mano.
    Es una norma muy severa, pues al ser una celebración religiosa tratan de que no sea demasiado "folclórica".

    No obstante, persiste la costumbre de darlos en la mano, "de forma elegante".
    Se trata de la persistencia de una costumbre muy antigua, donde los miembros de la cofradía daban alimentos a los espectadores, para contribuir a las gastos ocasionados por el desplamiento desde lejos para ver la procesión, una suerte de "limosna" o "contibución" de la cofradía a los fieles.

    Arrojar caramelos al aire es una falta grave.
    Dejarle la cruz a un espectador y trepar por las sillas es..., una burrada.

    Prefiero que me llamen burro a que me expulsen.
    Necesito salir al año siguiente.
    Es una promesa.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Germà,

    avísame cuando salgas...

    ¡te estaré mirando!

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  5. Hola, Gracias por buscarme el otro día en el blog...

    ¡a ver si comentas!

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  6. Yo soy incapaz de tirar/lanzar algo que doy... siempre en la mano... y mirando a los ojos que son como el espejo del alma... tal vez para que vean en los míos el deseo compartir miserias aunque sean de diferente naturaleza.
    Driver tu entrada es especialmente emotiva.

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  7. Eres tú el que devuelve la ilusión a esas miradas????
    Gracias!!!.
    Aunque no soy niña me gustan que lo hagan, pues mis ojos desprenden una inocencia "semejante" a la de mis retoños.

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