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sábado, 26 de noviembre de 2011

PATEANDO AIRES


Érase que se era un mujer con dos piernas y dos brazos.
Con los brazos se dedicaba a poner la mesa, a pasar las páginas de los libros, abrir las puertas, pintar la habitación de los chicos y abrazar.
En cambio las piernas estaban desterradas a funciones locomotoras, como andar, subir escaleras y en general sostener el tronco entre la playa y el cielo.

Un día se levantó y se dirigió a la cocina con la intención de hacer varios litros de café.
Los iba a necesitar, pues el día se presentaba de canela fina.

Estaban servidos los desayunos, y las tropas del ejército imperial se disponían a dar buena cuenta de él.
Su hijo mayor, medio dormido tras una noche de ensueños, tropezó con la pata de la mesa de la cocina, mandando el bote de cola cao a las conchinchinas. ¡Menuda potencia de tropiezo!

La chica mayor , al poner los libros sobre la mesa, propinó un empuje horizontal con su cadera a la paupérrima mesa, la cual fue a estrellarse contra el fregadero. ¡Caderazo tipo mazazo!

La mujer se quedó observando con atención aquellos movimientos telúricos del menaje familiar, deteniéndose con deleite en las consecuencias sufridas por tazas y tazones, cucharillas y cucharones.

Y entonces concluyó que donde se produzca un buen patadón, que se quiten empujoncillos ridículos.
...

La mujer se dirigió a una playa, que era más larga que ancha.

Se ubicó de frente a las olas y pensó: "Me pide el cuerpo patadón".

El primer intento fue más bien ridículo, pero qué le vamos a hacer, nadie nace aprendido.
Levantó el pie derecho y empujándolo de maner vehemente hacia el aire, derribó un prejuicio que le estaba apretando la uña.

La segunda patada la efectuó tras un rápido cambio de postura, dándole de lleno a la crisis en todos los..., bueno, allí.

Tras comprobar que el ejercició, amén de saludable era reconfortante para la mente, optó por lanzar una serie de patadones indiscriminados hacia algunos de los ministerios principales que regían la vida pública de su pais.

Lo primero fue educación. Le tenía ganas.

Lo segundo justicia. Temblando la dejó.

A Asuntos Sociales le dio en las espinillas. Ahí duele más.

...

Tras la serie de patadas playeras, la mujer volvió a su casa.

Escuchó las noticias y comprobó que la serie de patadas atléticas, no habían modificado el curso de la historia. De momento.

Y sentada en su casa, recién pateados algunos conceptos básicos, se sintió bien.

Francamente bien.
...

Y el otoño empezó a ser percibido con una nueva luz.

Clara.
...




Atentamente Driver.

.

5 comentarios:

  1. Con agujetas, porque hacía tiempo que una dolencia sita donde la espalda pierde su honroso nombre le impedía salir ... cerrar los ojos mientras la brisa azota la cara empapando de salitre la piel, rozar con los pies descalzos la arena fina de las playas de la Costa Dorada. Un amigo la enseñó a patear...Al principio fue solo un amago. "Más fuerte...¡dale!" Respiró profundamente y centró toda su energía en unas piernas con una musculatura frágil ... muy frágil por no usarlas. Patada y ¡viento! Y un "pa ti no estoy..."
    El otoño es una estación que puede esclarecerse con más de un patadón... al pasado, a los encorsetamientos, a la educación seccionada, a las prohibiciones de unos mandatarios que pretenden robarnos la libertad, a la indiferencia hacia los que sufren. Patada y... ¡puerta!
    Gracias, camarada...

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  2. puñetera La Garrrta26 de noviembre de 2011, 15:30

    Has visto
    ESTE VIDEO MC-D ?
    Je,je, je … menudo cabroncete.

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  3. El Tomae es un portento,
    chico alegre e insensato,
    su compañía me tiene contento,
    con él..., me río un buen rato.

    Con su toque daliliano,
    avanza por la espesura,
    construyendo con su mano,
    otra realidad,
    ¡pura arquitectura!

    Si te fías de su verbo,
    en algún enredo te meterás,
    y de forma irracional,
    sabes que sonreirás.

    Es el mundo teatro puro,
    es la vida un corto instante,
    y con mi hermano Tomae,
    alrededor del destino...,
    levanta un muro,
    que hace que la vida cante.

    Más no sigo con lisonjas,
    ni con piropos de hermano,
    no sea que se lo crea,
    y me golpee con su mano.

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  4. Y por qué, mientras yo iba leyendo, me imaginaba a la Sunseta dándole patadones al aire de La Larga con todo su sarraceno empuje??????

    No nos engañemos, que hay quien no teniendo fama, carda la lana. Y la Sunseta, de sarracenilla... su dosis tiene, oye.

    Saludinessss!!!!

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  5. Pues sí..., todos tenemos una Sarracena en el alma, dispuesta a soltar un patadón al mundo mundial.
    La verdad es que viene bien, de vez en cuando.
    Arreglar no alegra nada, pero relajar, relaja un rato.

    Un beso Socia Ana.

    Bien hallada.

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