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jueves, 8 de diciembre de 2011

CRONICA MAÑA

Una de las cosas que se pueden hacer un domingo, es celebrar la festividad de San Diego (13 de noviembre) en Zaragoza.

Así que allá que nos fuimos mi hermano Tomae, su familia y la mía, buscando un poco de paz y sosiego para el espíritu.

Lo primero es confesaros que lo mejor que sabemos hacer mi hermano y yo, son niñas.
Nos salen bastante bien.
Y de todos los tipos: altas, guapas, rubias, morenas, de ojos claros u oscuros, juguetonas e intrépidas, o serias y estudiosas.
En este aspecto el Señor nos ha colmado con generosidad y alegría.



Lo segundo es deciros que si vais por Zaragoza, no dejéis de visitar la Seo.
Está en la misma Plaza del Pilar y se distingue por una esbelta torre de piedra.
Se trata de una catedral recién restaurada, donde se mezclan de forma armoniosa diferentes estilos arquitectónicos, con unas líneas elegantes donde la sensación general es de ligereza y esbeltez.
Dada que nuestra vida es más corta que la de las catedrales, permitidme que insista en que la visitéis, pues es realmente sorprendente poder disfrutar de una catedral como si la hubieran terminado la semana pasada.
Solerías brillantes y resplandecientes.
Maderas de los coros barnizadas y restauradas.
Arquerías y bóvedas impolutas.
Coro reparado con trabajo y oficio.
Pila bautismal recién salida de los talleres del cielo.
Capillas laterales limpias, emanando luz cenital.
En verdad merece la pena.


...

En tercer lugar y tras hacer caso al amigo Modestino,  nos encaminamos a la cafetería Gong donde retomamos fuerzas, tanto físicas como espirituales.
No entro en detalles, dejando al futuro visitante la dicha de descubrir algunos de sus secretos mejor guardados y a todas luces evidentes.




Una de las cualidades más significativas de la ciudad de Zaragoza es la jovialidad que produce en la juventud.
No se sabe a ciencia cierta si esta circunstancia es provocada por la proximidad del Ebro, por la limpieza del viento que la barre, o por causas no estudiadas todavía por la ciencia.
El caso es que allí, los niños se ríen.
Se ríen bastante.



Quisiera dejar constancia del momento en el que mi hermano Tomae se digna en devolverme los quinientos euros que me adeudaba desde tiempos inmemoriales, acompañando su noble gesto con una expresión de pena, mezclada con íntima congoja, no desprovista de claro pesar.



Dios los cría y ellos se juntan.

.

4 comentarios:

  1. Qué magnífica descripción de un día en Zaragoza. Tienes razón: haceis hijas de manera perfecta.

    Zaragoza aún tiene más secretos, los próximos los compartimos.

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  2. Sirva mi comentario para certificar (dos puntos, bueno tres)

    1.Efectivamente el Sr. nos colmó con generosidad y alegría, algunos años antes puso a nuestras respectivas "sufridoras" en el camino de nuestro camino ...

    2.En un gesto tal cual un guiño ";)" y recuerdo de nuestro amigo Modestino (al que esperamos como Cicerone en nuestro próximo encuentro) recorrimos la calle Alfonso I en busca de La chica del Gong Esperamos que nos la presentes!!!

    2. Sí 2 (iba a poner 3 pero dada la importancia de este punto he decidido enfatizarlo) Como podéis ver y leer, queda derogado el derecho que convertía a mi hermano en un ruin Acreedor de esos miserables 500.

    Yo creo que lo hizo por la salud de sus dientes...

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  3. EEEEEEEEEEEEEOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

    AÚPA ESE PAR DE DOS... Y ELLASSSS... GUAPAS, GUAPAS, GUAPAS!!!!

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  4. MODESTINO: seguro estoy que hasta que no nos enseñes Zaragoza y sus secretos, no descubriremos lo mejor de sus secretos.
    Emplazados estamos.

    TOMAE: ¡No cantes victoria!
    Sabes que todavía te quedan muchas cosas por devolverme.
    ¡Tenemos tiempo!

    ANA: Comunico tu onomatopéyico grito a las susodichas bellezas.
    Un abrazo, socia.

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