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martes, 20 de diciembre de 2011

EL TROMPETAZO.


TROMPETAS AL VIENTO.




Madrid.
Barrio de Moratalaz.
Misa de gallo en la capilla de un colegio concertado.

Hoy el Evangelio lo escenifican los niños. Van disfrazados de San José, la Virgen, ángeles, un evangelista, pastores y ...dos romanos.

He visto los ensayos y creo que va a salir mal. San José es un poco tartamudo, las angelitas no hacen más que reírse, los niños han aprendido su papel de carrerilla.

"¿Posadera-posadera-tiene-un-lugar-para-pasar-la-noche?".

Hablan de corrido.No se les entiende nada.

...

Los dos romanos son hermanos.
Su abuelo los trae a los ensayos.
Un militar jubilado.

El mayor tiene que leer un pergamino con el edicto para que la población se cense.

El pequeño es el que da comienzo a la representación. Tiene que tocar tres veces una bocina.
Anuncia el Evangelio a cuarenta decibelios.

...

Con seis años no es fácil hacer sonar una bocina con los pulmones.
Así que el hermano Jesús le ha dejado una de esas de feria, de plástico barato con un pito dentro.
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En los ensayos el chico lo ha intentado, pero el pitido se le escapa. No es fácil, chico.

...

Nochebuena. Conduzco un coche con tres angelitas parlanchinas. Aparco frente al cole y las dejo en la capilla, media hora antes de misa.

Mientras me fumo un Lucky en la acera, les veo venir.

El abuelo y los dos romanos.
El pequeño lleva una bocina en la mano. La mira con desconfianza.
...

Bajo a la capilla. Saludo a mi Socio.
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Falta poco para que empiece la misa.
En este colegio se respira muy bien.
El aire es rotundo.

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El abuelo se levanta y se dirige hacia su nieto. Saca una vieja navaja del Ejército Español.

Le pide la bocina al chaval. Se pone las gafas de ver de cerca.

Abre la navaja y manipula en su interior. Hace palanca y abre un poco la embocadura del pito.

El niño le mira con los ojos muy abiertos.

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Empieza la misa. Ambiente navideño.

El que está ahí, es porque quiere estar ahí.

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El hermano Jesús mira a los pequeños actores mientras mesa nervioso su perilla.
Tiene dudas.

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Llega el evangelio. El sacerdote da la entrada a los niños, que lo van a representar.

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Un romano de seis años sale al altar.
Bocina en mano.
Y entoces pasa.

Se salta el protocolo.

Con un par.

...

Se acerca al Niño Jesús y le da un beso.
Así, porque le da la gana.

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Luego eleva parsimoniosamente la bocina, cruza una mirada de complicidad con su hermano mayor, hace una pausa y espera.



El abuelo mira a su nieto. Cuenta hasta tres, y hace un gesto afirmativo.

...

El niño sopla con tanta fuerza que enrojece.

Los cuarenta decibelios previstos se multiplican por tres.

Los feligreses de la primera fila reciben una generosa lluvia de gotitas de saliva, provenientes de las legiones romanas.



Los tres bocinazos más fuertes que he oído en mi vida.



Limpios como patenas, y nítidos como el Evangelio de San Juan.

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Luego, el pequeño romano anuncia:

"Dios ha nacido"

...

Terminada la misa, veo como se aleja el abuelo con sus dos nietos; caminan por la acera gris.

Estaban compinchados.

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No tengo ni idea de dónde reside la eternidad.

Sólo os diré, que viendo cómo el abuelo ajustaba la bocina a su nieto y cómo éste abría los ojos y le miraba, la he rozado.

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Los tres bocinazos más fuertes que he oido en mi vida.

Limpios como patenas, y nítidos como el Evangelio de San Juan.

...

Se alejan por la acera.
Un abuelo y dos nietos, con el trabajo bien hecho.
...

Arriba, en las alturas, hay una estrella que brilla más que las otras.
Me quedo mirándola, tratando de memorizar su posición.

¿Quién sabe?
Cualquier día su brillo nos puede hacer soplar fuerte.

...

Cualquier día de éstos, aprenderemos a alabar al Señor.

Y nuestro abuelo, nos mirará.

Con orgullo.



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