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miércoles, 7 de diciembre de 2011

FLORENCIA



"Siempre ocurre lo mismo. Cuando un ser humano viene a este mundo, acaba preguntándose por el orden que traza la esencia de su devenir.
Y sentimos que los dioses que nos vendieron son producto de una noche de verano, regada con vino siciliano.




Que los amigos con los que tropezamos, padecen semejantes temores que aquellos que nos despiertan en las noches calurosas del estío.




Que los gobernantes hablan con palabras vacías, pues sus almas se vendieron por unas cuantas monedas de oro.




Y por el simple hecho de existir te encuentras tan solo y perdido como un cristiano entrando encadenado al Circo Máximo, escuchando al fondo el rugir de las fieras.
Será entonces amigo, cuando convendrá que tu mente viaje a Florencia.

Te consolará recordar que hubo un tiempo en el que las familias que gobernaban en las ciudades estado, ganaban el respeto de sus ciudadanos elevando la belleza a las cimas nunca antes conquistadas.


Que Brunelleschi fue capaz de combinar las columnas griegas, la bóveda vaída y la doble membrana de tablero cerámico dispuesto diagonalmente, para llegar donde ningún hombre ni soñar se había atrevido.





Que Miguel Angel extrajo de la montaña un bello bloque de mármol blanco, con el que se retó a sí mismo y al universo, con tan sólo 26 años. Y esculpió un David con arrogante mirada de superioridad y de confianza humana, elevando la proporción y la composición clásica a la condición superlativa de la potencia del hombre.



...
Donde Leonardo soñó que el hombre volaría, libre.





Y barriendo a los dioses de su inexpugnable atalaya, el hombre se elevó por sí mismo hasta alcanzar el lugar que le corresponde en el orden universal.


Rey y súbdito a un tiempo.
Rey del orbe y súbdito de su razón.


Tal vez amigo, cuando la vida te sitúe en un angosto trance, y te sientas tan solo que ni los dioses puedan hacerte compañía, tal vez sea el momento de recordar.


Que por el simple hecho de nacer, te ha sido concedido el mayor de los dones jamás alcanzado por los dioses.


Ser eterno en vida.




Te erguirás cual marmóleo David, apoyarás todo tu peso sobre la pierna derecha, la izquierda dispuesta en espectante equilibrio, el torso desnudo, la onda prieta en la mano izquierda se desliza por tu curvilínea espalda.
Tu mano derecha se cierra poderosa sobre la piedra que pronto será lanzada.
Tus hombros a diferente altura compensan el leve giro abdominal. La cabeza ladeada se concentra en el instante previo al ataque frontal contra el gigante.
Tranquila, firme, decidida.
Poderosa.


Sabes que no vas a errar el tiro, pues no puedes permitírtelo.

Eres David.




Te enfrentas a tu destino.Te sientes seguro, pues ese instante previo a la batalla te pertenece al completo.


Sólo a ti."


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2 comentarios:

  1. Ser eterno en vida... eternidad. Esa intuición que rozamos en una mílesima de segundo, pero que no sabemos muy bien en dónde se irá a posar.

    Un abrazo fuerte.

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  2. Pues fíjate en lo que son las cosas; este texto está inspirado en Sunsi, y fue escrito para ella.

    Por algún motivo que no soy capaz de explicar, se juntaron una serie de circunstancias que me hicieron ver en mi amiga una serie de sensaciones humanistas y renacentistas, y entonces, enmedio de un crucero para pijos a través del Mediterráneo, donde las circunstancias me habían arrastrado de cabeza, tras escaquearme de una excursión coñazo, me senté a escribir.

    Fue lo mejor del Crucero, escribirle a Sunsi y a Pepa.

    De hecho, nada más desembarcar, lié a toda mi familia y nos presentamos en su casa, por las buenas.
    Y acabamos leyendo los cuentos debajo de un pino, con un montón de juventud alrededor.

    Y en ése, ese justo momento, fui bastante feliz.

    Bastante.

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