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viernes, 16 de diciembre de 2011

A TU IMAGEN Y SEMEJANZA


Me entra un mensaje a las cuatro de la mañana.
"Ya está aquí. Todo bien"
...
Mi socio acaba de parir y me envía la nueva.
Le contesto: "Me alegro, chico."
...
Tiene treinta años y le llamo chico.
Ha sacado a su familia adelante, y le llamo chico.
No tiene el Graduado Escolar; cuando el comercial de CEAC le hizo el presupuesto para sacarse el título por correo, tras ver los tres mil quinientos euracos que le cobraba, le contestó:
"Con eso le doy de comer a mi familia dos meses", y le dio matarile.
...
Mientras que mi socio estaba en el hospital, le he sustituido en todo lo que hace habitualmente.
He conducido, pasado frío, comido de mala manera, y he movido gente y materiales para hacer obras.
Como no ha podido hoy, también he oído por él Radio Olé mientras conducía.
Escuché con respeto a Camarón, y hablé con él, a pesar de que falleció hace tiempo.
"Muy buena ésa, Camarón. Hoy sustituyo al socio, que está pariendo".

"Dale recuerdos al socio"- me contesta Camarón desde lejos, muy lejos-.
...

Desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde he sustituído a mi socio.
Hasta los mismísimos. He acabado hasta ahí.
El frío duele. Los huesos se te ponen duros, la cara se te congela.
El troquíter me ha dado un viaje en el hombro.

...

A las ocho de la tarde he apagado el móvil y me he ido al hospital de Montepríncipe.
Un atascazo del carajo en la M-40.
En esta ciudad, desde que naces hasta que te mueres estás en un maldito atasco.
Así que me he cogido el arcén y me he saltado la cola.
Los otros conductores se han acordado de toda mi famila.
De los vivos, y sobre todo de los fallecidos.
Pero yo quería ver al neonato, y me he tenido que saltar las normas.
Cuestión de prioridades.

...

Al llegar al hospital he abrazado a mi socio, a su padre, a su madre, a su cuñada y a su mujer.
He saludado también a una señora que pasaba por allí, y que no tenía nada que ver.
Las prisas, qué le vamos a hacer.

Me han invitado a subir a la habitación donde madre y neonato acababan de aterrizar del vuelo eterno.
Sobre la cama hospitalaria, unas sábanas blancas y limpias.
Sobre ellas, un mujer feliz que sonreía, imponiendo la curvatura de los labios sobre un cuerpo extenuado.
Aunque la habían lavado, no le habían quitado todavía las marcas de la batalla; su cuerpo, dolorido y recién parido, se ha incorporado para darme un beso.
"Gracias por venir"
...
Me ha presentado formalmente al recién nacido, un cara dura que se ha agarrado a mi dedo indice como el naufrago que se agarra a una maroma enmedio de un temporal.

No me soltaba el muchacho.

Todavía no tenía un día de vida, y no se soltaba el muchacho.
...
Los familiares hablaban y hablaban, pero no me he enterado de nada.
Toda mi atención en la mirada de la madre y en la mano del enano aferrada a mi índice.

Tres minutos que me han parecido los mejores de mi vida.
...

Al despedirme lo he hecho de forma genérica para todos: "Buenas noches señores, y enhorabuena".
Pero no sabía cómo despedirme del enano.

...

Así que tras un esfuerzo sobrehumano, me he desprendido de su mano, y le he dicho:

"Buenas noches, chico".

Creo que me ha entendido.

...

Conduzco de vuelta a casa.
La retahila de faros rojos y amarillos jalonan la autovía de circunvalación.
Sigo con la piel de la cara congelada por el largo día.

Aprieto con fuerza el volante, con todos los dedos.
Bueno, no con todos.

Mantengo levantado el dedo índice de la mano derecha, el que me ha agarrado el enano.
...

No quiero tocar con ese dedo el sucio mundo.

Me lo acababa de agarrar un ángel.

El chico.


.



.

4 comentarios:

  1. Qué suerte!!! la del niño, digo, que no sabe bien quién le acaba de desear las buenas noches.

    El nacimiento de un crío siempre, siempre, siempre es algo mágico.

    Bicos

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  2. PRECIOSO!!!
    sin palabras despùes de cada relato..

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  3. Drogadura son esos pequeñajos. Crean adicción desde el minuto 0. Incluso en tipos duros que piensan que controlan. Enhorabuena por ese contacto directo con un trocito de Dios

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  4. Que suerte tienes de saber apreciar así la vida. Un beso.

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