Buscar este blog

viernes, 24 de febrero de 2012

LA MONTAÑA MAGICA ( 4 )

Mi abuelo interrumpió su narración:

"Voy a descansar un poco".

Se sentó en el sillón de orejas, el que estaba junto a la chimenea.
Cerró los ojos, como haciendo esfuerzos para recordar.
Y se quedó traspuesto.

Yo le acaricié la mano.

Y me quedé en silencio, observando sus manos de gigante.

Me dio por pensar que con aquellas manazas había hecho muchas más cosas que yo.
Cortar leña.
Dar de comer a mi padre.
Abrir cartas.
Darle un tortazo a aquel señor que se metió con la abuela.
Preparar tortillas de patatas.
Plantar claveles.
Escribir cartas.

Y yo ahora, acariciaba esas manos.


Mientras que él se echaba una siestecita.

Aunque oficialmente, entre nosotros, estaba recordando.

...

Al cabo de un rato, me dio por pensar que estaba acariciando la mano de un indio Aparapajoe.

Y que aquella mano cazaba búfalos.
Agarraba las crines de los caballos.
Manejaba el arco y la flecha.
Enamoraba a las indias en las cascadas azules.
Preparaba la carne de búfalo con romero.
Bailaba por las noches alrededor de la hoguera.

Y..., buscaría una solución al dolor del alma.

...

Miré el fuego, mientras que mi abuelo recordaba.

Fuera, empezaba caer una fina lluvia.

¡Plis!, ¡plosh!, ¡plis!, ¡plosh!

...

(continuará)

9 comentarios:

  1. Esto podría ser una novela. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Podría serlo, pero para una novela hay que disponer de paciencia, disciplina y organización.
      Justo lo que no tengo.

      Eliminar
  2. Veo que a menudo usas esa imagen, la mano de un niño junto la de su abuelo... es una imagen potente hermano y observo que sabes sacarle jugo con tus cuentos, aunque siempre me pregunto ¿que hay en ti cuando ves esa imagen?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Recuerdo a mi abuelo Emilio y las tres cosas básicas que me enseño.
      Cómo empezar un día bien.
      Cómo rezar a tu Dios.
      Cómo enfrentarse a un situación nueva y difícil.

      Le echo en falta, por eso me sale de vez en cuando.

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. Secretaria Leles:
      Tú, como me ves todos los días en el trabajo, tienes ventaja sobre Tomae; sabes que a mí las imágenes me sulibellan (del verbo sulibellar: acción o efecto de que una imagen te produza una ignición cerebral).

      Eliminar
  4. Ayyy, Señor, siempre en la inopia ....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hombre!
      ¡La pequeña lagartija de la pradera!
      ¡La de la lengua mordaraz!
      ...
      Te daremos un papelito en la narración.
      ¡Tú tranquila, corazón!

      Eliminar
    2. Por cierto, mi señora, el final está por escribir.
      Y ahí es dónde quiero verla.

      Eliminar