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sábado, 25 de febrero de 2012

LA MONTAÑA MAGICA ( 5 y fin )


Mi abuelo se despertó, fue al armario de la entrada y cogió dos impermeables.
Me dijo que me pusiera uno, y luego añadió:
"¡Sígueme, chico, nos vamos a la montaña!"

Mi madre nos gritó desde la cocina:
"¡Ni se os ocurra salir con este tiempo!"

Y mi abuelo le respondió a gritos:
"¡No te oímos con la tormenta!"

...
Llovía a cántaros.
Una lluvia potente, que todo lo mojaba.

Mi abuelo me agarró de la mano y tiró de mí, monte arriba.

Andaba, narraba y tiraba de mí, todo a la vez.
...

"El gran chamán de los Aparajoes aconsejaba a los indios a los que les dolía el alma.
Debéis encontrar vuestra montaña, subir solos a ella y pasar allí una luna.
Cuando bajéis de ella, debéis de estar agradecidos con vuestros Dioses y seguir trabajando".

Nos encaminamos a través de un bosque hacia la loma de la montaña.
Hacía frío, y los pies empezaron a dolerme.
Las rocas graníticas se adueñaron del paisaje, dejando entrever a la naturaleza en toda su digna crudeza.
Cuesta arriba, con frío, y bajo una lluvia bastante molesta.

"Mira nieto. Tus padres nunca te lo van a enseñar. Para eso estoy yo.
Esta vida es injusta, impredecible y cruel.
Todos y cada uno de los días que vivas, van a estar repletos de dificultades, malosentendidos, abusos y situaciones absurdas; y para enfrentarte a eso más vale que sólo cuentes contigo mismo.

Te enamorarás, tendrás amigos y dormirás bajo un tejado, en una casa caliente.
Pero cuando tu alma gima ante la injusticia que te rodea, debes organizarte de alguna manera.
Así que llegado el momento, te hará falta ayuda.
Lo más seguro es que yo no pueda estar a tu lado.
Te las tendrás que componer tú solito, colega".

Ni impermeable, ni botas, ni nada de nada, monada.
La lluvia y el viento se habían aliado para que nos mojáramos hasta los huesos.
El ritmo avivado de nuestra ascensión, nos calentaba los músculos doloridos.
El abuelo prosiguió:

"Los Apaparajoes hacían caso al chamán, y en algún momento de su vida se encaminaban solos a la montaña mágica.
Allí pernoctaban durante una luna, construyéndose un refugio con piedra.
Para comer tenían que cazar lo que fuese, pues ni árboles, ni frutos hay en estos parajes.
Todos y cada uno de los alimentos tenían que ser cazados con grandes esfuerzos.
Por la noche hablaban solos con ellos mismos, pues ningún ser humano tenían a su alrededor.
Y si tenían algún rato libre para hablar con sus divinidades, lo hacían de forma breve.

Lo curioso del caso es que conforme avanzaban los días, se sentían mejor consigo mismos, pues la profunda soledad en la que vivían durante su retiro en la montaña, les ayudaba a comprender la naturaleza de la existencia y la presencia del mejor amigo que nunca habían soñado tener.

Ellos mismos."
...

El abuelo y yo llegamos a la cumbre de la colina.
Desde allí se divisaban varias montañas nevadas.
En las alturas, un Dios nada fácil de ver, se escondía entre las nubes grises de un día de tormenta.
En el valle, unos caseríos daban refugio a unos seres humanos, egoístas y crueles.
Y mi abuelo, un ser al que idolatraba, me acababa de contar una historia que me serviría para el resto de mis días.

Allí arriba, en compañía de mi abuelo, fue el día que más cerca estuve.

Que más cerca estuve de la verdad.

...

"Bajemos, abuelo.
Ya verás cuando nos vea entrar mamá.
Nos va a caer las de Caín".

Y entonces agarré fuertemente su mano.
La del chamán de los Apaparajoes.

El hechicero que se inventó una medicina para cuando el alma duele.

Mojándonos, bajo una lluvia de mil diablos.

...





Atentamente para la dama boba.
Para que sepa, que sí sé lo que quiere decir, cuando dice lo que dice.
La muy condenada.

.

7 comentarios:

  1. No lo dudo, corazón, no lo dudo. Aunque, de tento en tanto, haya que recordartelo..

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    1. Mi hermanita, la pequeña,
      con ahínco nos recuerda,
      que la realidad se superpone,
      a bellezas y bellezones.

      Yo la recuerdo con trenzas,
      diciendo a voz en grito,
      que no nos dejemos llevar,
      por lo que importa un pito.

      Tal vez el coraje sea,
      enfrentarse a las mentiras,
      sacar la verdad desnuda,
      aquella que tanto pica.

      Y al final de la jornada,
      echar un rezo sentido,
      a un Dios lejano y extraño,
      el que siempre...
      nos trata como un hermano.

      Pues a base de coscorrones,
      tortazos y zancadillas,
      aprendemos que es mejor,
      convivir con la pandilla.

      Entre cuitas y tormentos,
      injusticias y corrupciones,
      mis hermanos son aquellos,
      que me cantan las lecciones.

      Pues ¿quién mejor si no?
      será la que me corrija,
      ¿una aristócrata, una duquesa?
      Prefiero que sea sin duda,
      una simple lagartija.

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  2. Qué maravilla de relato. Un beso.

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    Respuestas
    1. Me alegro que te gustara,
      la historia que me inventé,
      espero que saques de ella,
      fuerza viva y no desdén.

      Pues de mi hermanita aprendí,
      que la realidad es cruda,
      y que la justicia quedó,
      como una damita muda.

      Pero que al enfrentarnos,
      con viveza al destino,
      nuestra alma se libera,
      como el que monta un Vespino.

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  3. A mi también me gusta
    esta historia inventada
    y que aprendieras muchas cosas
    de la buena de tu hermana...

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  4. ¡Ahy Dolores,
    qué penita,
    se te acabó la cunita!

    Ahora los verás reptar,
    por todos los rincones,
    de tu gallego hogar.

    Se subirán donde no deban,
    advertida quedas,
    y se harán más de un chichón,
    impepinable cuestión.

    Así que sé pillina,
    y vete comprando mercromina.

    Y tranquila,
    que la naturaleza es sabia,
    y aprenderán solitos,
    que la forma del aprendizaje,
    empieza con el patinaje.

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