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jueves, 9 de febrero de 2012

PREGUNTAS IMPOSIBLES




Dime Señor, ¿qué será de mí?

¿Qué destino me tienes deparado, soltero o casado?
¿Conseguiré que ella me ame, en el frío o en la lumbre?
¿Lograré terminar este nuevo proyecto entero, aquel que empiezo cada año, entre octubre y febrero?
¿Acaso me esperan días imposibles de enderezar, ni con barras de acero del mar?
¿Dónde acabará mi hacienda, en la nada o en una cascada?
¿Seré capaz de ayudar a mi hermano, a ese obstinado, condenado?
¿Dónde saciaré mi sed, tal vez atrapado en una red?
¿De dónde sacaré las fuerzas, de las garras o de las zarzas?
¿Cómo acabaré mi camino, cuerdo o harto de vino?
¿Podré salvarte la vida, o llamaremos al Rey Midas?

Son tantas las preguntas,
la mayoría imposibles,
no me digas las respuestas,
prefiero que me las silbes.

Me gusta tanto tu voz,
es clara, nítida y sentida,
no se puede interpretar,
suena bien,
sabes a sal.

No me importa tu opinión,
ni tu falta de cultura,

tan sólo me fijo en tí,
porque al mirarte siento,
la falta de tu cordura.

Y ¿sabes lo que te digo?
que las palabras se yuxtaponen,
se entrecruzan y tropiezan,
se dan hasta empujones.

Para al final decir: "Sí, quiero",
sin saber a quién lo digo,
 que cuando lo hago,
estoy mirando hacia el cielo,
con mi cara de mendigo.

Si descubres cual es el ritmo,
y no le buscas sentido,
tú podrás fácil saber,
si con letras hoy has mentido.

Pero los pulsos no yerran,
es tu cuerpo el que expresa,
 la vida estás viviendo,
desde los pies...
hasta tu propia cabeza.
...

Dime Señor, ¿qué será de mí?

¿Tendré flores en mi jardín?

¿Acaso se me han helado?

¿Somos libres?
¿Quién nos ha condenado?

.


.
Atentamente: Driver para su hermana Ana,
                     la que le carda la lana,
                     aquella a la que ama.

                     La pediatra estupenda,
                     que mejora,
                     aquello que a mí me sana.

                     La que salvó a un niño,
                     conduciendo una ambulancia,
                     recién salida de cuentas,
                     saltándo sobre...
                     tres o cuatro sinvergüenzas.

                     Que llevándolo a la Fe,
                     lo trajo de nuevo al mundo,
                     pudiendo vivir,
                     de nuevo como un bebé.

                     Eso sí se saltó,
                     varios reglamentos escritos,
                     teniendo que soportar,
                     multas, sanciones y gritos.

                     Pero yo sé que eso fue,
                     lo mejor que pudo hacer,
                     para con muy buena fe,
                     mandar por fin a cagar,
                     a la Seguridad Social.

PD: Mi hermana es pediatra.
       Es la chica que va en la ambulancia cuando hay que llevarse a un niño a una unidad de quemados, en la Fe de Valencia.     
      Es la que le coge la mano, mientras que su familia se hace preguntas imposibles.
     
Yo creo que Dios la trajo a este mundo, para ser un ángel de la guarda.
O mejor dicho, un ángel de las guardias.

.


                   
            
"La que le coge la mano".

.

6 comentarios:

  1. Pues mandaría a cagar a la seguridad social, pero todos necesitamos ángeles de guardias como tu hermana. Que traen niños al mundo una y otra vez aunque ya hayan nacido. Que curan a los que nos curan a nosotros...
    Biquiños broder....

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    Respuestas
    1. Todos necesitamos algún ángel que nos custodie.
      Ana sigue curando a los niños.
      A veces le he preguntado cómo sabe dónde les duele a sus pequeños pacientes, cómo se comunica con los enanos.
      Entonces..., me mira y se descojona de mí.
      Es entonces cuando tengo la absoluta certeza de lo pardillo que soy, me doy un paseo con ella, hablando de cuando éramos pequeños.
      Después del paseo, se lo vuelvo a preguntar y...
      Se vuelve a reir de mí.
      ...
      Me gustaría encontrar un truco para conseguir su respuesta.
      Llevo 25 años intentándolo.
      Creo que le gusta ver cómo se lo pregunto, cómo mi curiosidad aumenta con el tiempo.

      Yo sé que tiene un truco.
      Y que no lo quiere contar.
      ¡Aaaaaaagh!¡me muero de curiosidad!

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  2. Qué maravilloso trabajo y no todo el mundo podría hacerlo. Un beso.

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    1. Hay que estar hecho de una pasta especial para ser médico.
      Llevo muchos años observándoles, y sé que no son inmunes a las emociones que les provocan sus pacientes.
      Se que ellos también sufren y lloran.
      Pero es muy difícil pillarles.

      Es muy difícil pillar a un ángel.

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  3. ¡Hola, hermano pequeño!
    Gracias por tu cuento.
    ¿Te gustaría saber cómo hablar con un niño que no habla, verdad?
    ¿Sientes curiosidad, cierto?
    Algún día te lo contaré.

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  4. ¡Ya estamos con lo de siempre!
    ¡ALGUN DÍA, ALGUN DÍA!
    ¡TE GUSTA EL SUSPENSE, VERDAD!

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