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viernes, 13 de abril de 2012

LA OSA POLAR


Órdenes para el mes de abril:
1.  Abrir el paso del norte al tráfico marítimo, a través del estrecho de Bering.
2. Se efectuará una brecha en el hielo de no menos de veinte metros de anchura, entre la costa rusa y el territorio de Alaska.
...
Y allí que nos fuimos, embarcados en el rompehielos "Vladivoskov".
Donde los mapas se acaban.
...

Supongo que el Capitán es buena persona, pero si por mí fuera lo arrojaría por la borda y que se lo comieran los osos.
Turno de vigilancia en proa a las cinco de la mañana. Una semana seguida.
Es para matarlo, o mejor dicho, es para morirse.
Mira que lleva radares, sonares y electrónica el barco. Pues nada, tiene que haber un idiota en la proa, con unos prismáticos y a punto de congelarse.
Y me a tocado a mí.
...

Suena el despertador, cojo la pistola de señales, voy al camarote del Capitán y le atravieso el cráneo de un certero disparo.
Pero, no.
Suena el despertador, me aseo, me pongo el equipo polar, tomo un café y salgo a la cubierta.
Desde la compuerta de salida hasta la proa hay unos ciento cincuenta metros de rompehielos.
Tuberías, escalerillas, rampas, chapa de acero. Todo perfectamente helado, esperándome para romperme la crisma.
Tras veinte minutos de patinaje artístico por la cubierta, alcanzo la proa.
Allí hay una cabina acristalada con un asiento, y delante un arco de quince kilómetros de Ártico desde veinte metros de altura.
Tomo asiento y con los prismáticos compruebo que el mundo es blanco.
¿Quién va a aparecer por aquí? ¿Cristina Aguilera?
...
"¡Capitán!, aquí puesto de observacion en proa. Veo acercarse a Cristina Aguilera a bordo de un destructor de la Marina. Solicito órdenes."
...
El frío duele. Es azul y duele.
Te aprieta en los costillares y hace que te olvides de que tienes extremidades.
Al cabo de un rato, ni las sientes.
...
Decidido. Mataré al Capitán golpeándole con la cafetera en la cabeza.
...

El sonido del acero de la quilla, al partir el hielo.
Un horizonte, donde el blanco imperante tiene sesenta tonos de sesenta reinos diferentes.
Manchas azules en la superficie. Ahí el hielo tiene menos espesor.
Brillos. La luz rasante golpea los cristales de hielo, y se refleja en azul claro.
Sombras. Las sombras de los montículos señalan la dirección de la salida del Sol. Azul oscuro.

...

Y de pronto, un movimiento superior.
Vida.
Sobre un témpano una mancha blanca oscila.
Es un oso polar.
No, son dos. Una madre y una cría.

Miran el rompehielos, con descofianza.

...

La madre incorpora la cabeza y arropa a la cría. A la vez. Instintivamente.
Si pudiera, atravesaría con sus zarpas el casco, y nos mandaría a todos al fondo del Océano.
Se le adivina en la mirada.

...

La madre se incorpora, y enmedio de un continente helado, emprende una maniobra disuasoria de prudente alejamiento del hombre.
Obliga a su cría a seguirla. No le deja opción.
Al principio camina.
Luego trota, sin dejar atrás al pequeño.

Y cuando llega al hielo duro, obliga a su cría a correr delante de ella, para que aprenda.

Su ritmo es vivo pero constante. Sabe de la magnitud de las distancias.

...

Cojo los prismáticos para verles mejor.
Enfoco a la madre y lo veo con claridad.

El esfuerzo, el ritmo, la cabalgada y la seguridad de que hace lo que debe, le han aclarado el gesto.

Parece como si sonriera.

...

Diez de la mañana. Se ha acabado mi turno y no he muerto congelado.
Me dirijo a las cocinas, con la clara intención de conseguir agua caliente que ayuden a mis manos a reaccionar.
Subo al comedor, a ver si queda café.
Allí, en la mesa grande está desayunando el Capitán. Me saluda.

"¿Qué tal la guardia, muchacho?"

"Un frío de morirse, mi Capitán"

"¿Alguna incidencia?"

"Sí, vi a una señora estupenda haciendo bien su trabajo."

...

Comienza a nevar en el estrecho de Bering.

Allí, donde los mapas se acaban.

...

8 comentarios:

  1. Me encantó, este párrafo es alucinante: "Suena el despertador, cojo la pistola de señales, voy al camarote del Capitán y le atravieso el cráneo de un certero disparo. Pero, no".
    Supongo que es uno de los relatos de viajes de tu amigo del Rioja... me gustó.

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    1. Mi amigo del Rioja,
      que pilotó barcos mercantes,
      me contó varias aventuras,
      experiencias con diamantes,
      amoríos muy bravíos,
      entre olas y blancas espumas.

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    2. Pues esas historias han alimentado tierra fértil de la que nos beneficiaremos los lectores del blog. Me ha fascinado la historia... y entiendo plenamente a la señora: todas somos iguales...

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    3. Entonces, buscaré más historias.

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  2. Además la señora en cuestión es de la alta sociedad.....llevaba un abrigo!!.

    Para la cabina acristalada: mesa camilla con brasero debajo (solo faltaría Encarna...)
    Para el Capitán: cianuro en el café. Limpio y silencioso....

    Otra bonita historia esta de la osa. ¡Si señor!.

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    1. La osa es aristócrata,
      de muy alta posición,
      da zarpazos a quien ose,
      molestar a su camada,
      o enredar en su región.

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  3. Qué bonito. Los animales tienen mucho que enseñarnos. Un beso.

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    1. Los animales nos enseñan,
      a ser mejores personas,
      pue el instinto animal,
      es de lo más natural.

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