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viernes, 18 de mayo de 2012

LA GRAN ESTAFA : VIDA MARÍTIMA ( 5 )

Te crees que se va a mover mucho, que durante todo el día vas a notar su balanceo de un lado para otro. Incluso sientes el temor de marearte.

 Pero no. El mar no es como tu conciencia.


 Es una inmensa pradera azul coronada por crestas blancas.
Si aspiras su aire, sientes el sabor del yodo mezclado con la sal.
Si extiendes tus brazos, sentirás la brisa que acaricia gratis tu cuerpo, sin mentiras.
Y cuando miras a la línea del horizonte, es cuando te das cuenta de lo relativas que son tus preguntas y de lo cortas que son tus respuestas.

Además, por una extraña ley que nunca comprenderé, allí no te sientes solo.

 Las gaviotas planean, las caracolas esperan pacientes ser encontradas, el oleaje te distrae con sus continuos cambios; y el tiempo, el tiempo transcurre de forma natural mientras que el astro circunnavega el cielo.

 ¿Quién necesita saber qué hora es?
Si amanece hay luz. Si el sol está en su zénit, busca sombra compañero.
Al caer la tarde, cógela entre tus manos, no sea que se disgregue en varios pedazos de coral.

Y cuando salga la Luna no esperes que la brisa te perdone la vida, pues estás condenado de antemano a buscar refugio en el interior de tu alma.
...

A veces, cuando estoy lejos de la mar, cuando la gran ciudad me rodea con sus grises inoportunos, cuando busco de forma desesperada un trozo de azul..., a veces pienso en la costa, en la bahía y en el azul eterno.

 Ardo y me siento estafado. ...

Es entonces cuando pego un golpe al volante, aprieto el acelerador, no miro los carteles indicadores, me fijo en la altura del sol para orientarme y...

Busco un puerto donde embarcarme.



Una hélice que nos empuje.

.

Bailando sobre el fuego eterno.

.

5 comentarios:

  1. Pero esto no había terminado?? al final nos pillan!!

    PD: lo mejor que he vivido en un barco es la puesta de sol en una de sus cubiertas. Consigue aliviarte, durante los minutos que dura,cualquier dolor inmenso que en ese momento pudieses tener en el alma..... solo durante esos minutos.

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  2. No, no se ha acabado (fíjate que el que firma el post del hundimiento es Tomae, que me ha mandado el relato al fondo del mar).
    Creo que nos merecemos unas vacaciones en el transatlántico.
    Masajes, sauna y salón de belleza para las chicas.
    Cerveza y piscina para los chicos.
    Por la noche a bailar.
    Cenas con vino tinto italiano, acompañado de marisco.
    Alguna excursión en las escalas.
    Lectura sosegada en cubierta, con Martinis y Daikiris.
    Y..., si nos sobra tiempo ya daremos el golpe de los diamantes.

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  3. Nunca he subido a un barco, sin embargo nunca logro sentirme en paz a menos que vea y sienta el mar. Vivo cerca del mar, me encanta despertar con su olor.
    Lo necesito, está en mi nombre... soy Mar...

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  4. Al mirar la inmensidad del mar te das cuenta de lo pequeñas que son nuestras preocupaciones. Un beso.

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  5. Que curioso, vivo al lado del mar, me baño en el mar miles de veces al año, pero nunca sentí la llamada de navegar.
    Si no recuerdo mal, solo he navegado dos veces en mi vida, una en la Plaza de España en Sevilla, y otra en el Retiro, en Madrid.
    Saludos.

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