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jueves, 3 de mayo de 2012

NUNCA ES TARDE



Nunca es tarde para decir nunca jamás.
Nunca es tarde para llorar como un recién nacido y sentir de nuevo tu propia respiración.
Nacemos con esfuerzo. Tal vez sea necesario nacer muchas veces. O sin tal vez.


...

Me has hecho pensar en cuantas veces nacemos.
Cuando venimos a este mundo, una, clara.

El día que le dijimos no a la droga, dos, nítida.

La mañana que para vencer una pena profunda nos empeñamos en correr un maratón y llegamos rotos a la meta, tres, extenuante.

Aquella tarde que de perdidos al río, entramos en una iglesia a hacer cuentas con el Jefe, tarde, mal y nunca. Y El nos oye. Cuatrocientas.

Aquel accidente leve de coche, donde por poco, por poco. Seis, siete, ocho.

Aquellas mañanas, esos amaneceres, los límpidos mediodías, la madrugada eterna.

Tantas veces que hemos tenido que tomar decisiones difíciles, en circunstancias complejas, más solos que La Charito, dejándonos llevar por la intuición, el instinto o la casualidad.



Y sin querer, de rebote, a veces de chiripa, carambola o a tres bandas, no se muy bien cómo decirlo, vuelve a pasar.

Reseteamos.
Volvemos a nacer.
Sin tal vez, parece que el accesorio viene de serie.

¡Hala!, otra palabra que no encuentro para definir una emoción, una intuición, un pulso vital.
Mira que tengo diccionarios.
Y sigo encontrándome esencias para las que no encuentro sustantivos, ni adjetivo, ni nada de nada.

Es en esos momentos, con la mente en blanco, sin letras que juntar para expresar lo que siento, cuando me doy cuenta que somos niños recién nacidos.

Páginas en blanco.

Sedientas de contenidos.

Rezando contra el viento.

.




10 comentarios:

  1. Sé como un niño... eso te lo envidio...
    Mt 18, 3 Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

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    1. Somos adultos serios, que de vez en cuando jugamos a ser niños.
      Y entonces sí.
      Nos acercamos a un lugar donde las palabras se llenan de contenidos y de vida.

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  2. Está bien tener la capacidad de renovarse cada día. Un beso.

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    1. Nada más estimulante que levantarse y preguntarse:
      "Bien, ¿por dónde empezamos?"
      Y hacer lo que haya que hacer, con nuevas fórmulas.

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  3. Eso es. Yo creo que cuando despertamos cada día volvemos a nacer. Porque siempre nos espera algo nuevo (o al menos eso sería lo ideal).

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    1. La noche es un misterio lleno de escondrijos.
      Cuando la luz nos despierta, solemos mirar por la ventana; nos fijamos que las macetas, la calle y el tendido telefónico están allí.
      Nadie nos ha robado nuestros objetos comunes.
      La luz es clara.

      Entonces hacemos una de las maniobras más complicadas : arrancamos la máquina de los sueños.

      Parece increíble.

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  4. ¿Habrá Alguien que estire el hilo y nos de otra oportunidad? Páginas en blanco para empezar a escribir de nuevo. Es un gracias a quien sea en mayúsculas.
    Where are esas líneas holibudenses?

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    1. Tal vez Dios sea un simple vendedor de libretas en blanco.
      Cuando acabamos de emborronar una y nos quedamos sin ideas y sin hojas, se nos acerca y nos dice:
      "Toma, una libreta vacía, chico.
      Llénala con lo primero que se te ocurra"
      ...
      Y vamos llenando las hojas vacías, con cuentos, con viajes, con cumpleaños, con risas de Tía Marisa qué risa.

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  5. Yo creo que debería ser una obligación "nacer" todos los días, pues a veces no nos damos de cuenta de la suerte que tenemos simplemente por ser.

    Pero no lo contamos, no las contamos pues la mitad de ellas ni nos paramos a pensar.

    Gracias compañero

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    1. Y vas y te levantas.
      Te miras al espejo, en ese momento divino del arranque de la maquinaria, y te dices a tí mismo:
      "Me suena tu careto. Tú y yo nos conocemos.
      ¿Verdad?"
      "Sí, creo que nos han presentado".
      "El caso es que tu cara me suena mucho".
      "A mí la tuya también"
      "¡Ahora caigo!, soy yo mismo".
      "Exactamente".
      "Bien, ¿qué te parece si hoy hacemos algo?"
      "¿Como qué?"
      "No sé. Dime qué es lo que más te gusta de todo lo que te gusta."
      "Pues si por mí fuera, iría al trabajo, terminaría pronto y luego me iría a leer con los enanos un cuento".
      "¿Algo te lo impide?".
      "En principio, no".
      "Ya estás pitando, chico. Ya estás pitando".
      ...
      Y entonces, mirandote al espejo una mañana cualquiera, sabes que el día acabará bien.

      Francamente bien.

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