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viernes, 27 de julio de 2012

EL BOMBAZO



A veces pasa.

Te entran unos calores repentinos.

Te sube una ráfaga desde los pulmones hasta la coronilla.

A su paso por los ojos, te los dibuja sanguíneos.

Rojos.



Vas al banco para actualizar la hipoteca.

El euribor baja y tú pardillo pides que te actualicen.

Y sí, te la actualizan.

Tras leerte el epígrafe cuarto de la novena enmienda, resulta que te la dan por los bajos.

Su hipoteca tiene un túnel.

¿….?

Que sí hombre, aquí lo pone, que el tope mínimo es el tres y medio.

Y tú sales de la sucursal con cara de salmonete.

Rojo.



Llegas a casa y la ves.

La vecina de tercero. Experta en “mira tú que mira tú, que tu Pilar ha sacado dos matrículas y la Sarita siendo su hermana ha suspendido dos”.

Allí está, armada cual destructor de la Navy.

Sus cañones le asoman entre los potentes michelines.

Bajo la crema solar esconde media docena de granadas de mano.



Sabe las notas de mis hijas antes de que salgan.

La CIA en estado puro. Inteligencia militar que no veas.

Rojo, sofocado.



Así que la esquivas quinientos metros antes del punto de colisión.

Te quitas la camisa blanca.

Corres descalzo sobre el césped verde. Vuelas.

Coges tal impulso que, sin saber si vas o vienes, no encuentras modo de frenar.

Tus michelines lanzados a toda velocidad, crean un campo de fuerzas equivalentes a la inercia de Marte.

El borde de la piscina se acerca cual Finisterre medieval.

El fin del mundo quince metros por delante.

Tres segundos, tan sólo tres segundos.



Aprovechas el primero para idear una forma de enseñarle a la Sarita los números fraccionarios.

El segundo es simplemente un rato perdido.

Exprimes el tercero en una breve y sentida plegaria.



Justo antes de alcanzar el borde, te acuerdas de la escena de Dos Hombres y un Destino, cuando Paul y Robert se lanzan al río, perseguidos por los cazarrecompensas.



Y das el salto de tu vida.

Los michelines se alzan sobre la suave estepa azul de la piscina.

Ellos son los que te arrastran en ridícula figura.

Intentas emular a un ágil atleta olímpico, trazar una elegante figura.

Pero lo que trazas es una interferencia interplanetaria, que de forma aleatoria, tensa los músculos perplejos de tu dolorida espalda.

Y de frente, es tu barrigón cervecero lo primeo que hace contacto con el azul clorado, arrastrándote a un ridículo y público panzazo público, amén de sonoro y comentado.

¡¡¡¡ BOUUUUUUM !!!



El vigilante de la piscina, perplejo y confundido por lo espectacular e insólito del avatar visionado, se lanza al recate de tus huesines, escusa inmejorable para demostrar sus conocimientos en primeros auxilio.



Vergüenza torera y pública.



Un panzazo de primera.



Menos mal que viene la Sarita y lo arregla.



“Que mira papá, que mejor te doy las notas mañana, que como he suspendido dos igual te enfadas”



Y tú responden entre los estertores de agudísimo dolor que recorren tu cuerpo magullado.



“No te preocupes por eso hija, mañana será otro día”



Y efectivamente. Al día siguiente es otro día.



Afortunadamente. Mañana es otro día.

...

3 comentarios:

  1. Pobre agua.........
    Has probado ha ponerte justo en el límite, apretando los diez dedos (o los que tengas) en el cemento bordeante de ese cubiculo lleno de agua azul, alzando los brazos hacia arriba juntos, como si te estuvieses estirando después de una siesta de dos horas e inclinandote hacia abajo como si fueses a taladrar ese cemento para después dejarte caer aaasssiiii...... aaaa caaammmmmaraaalennnntaaaaaa ???

    No te preocupes. Ya las recuperara.....en septiembre....digo yo....

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    Respuestas
    1. Eso mismo hago yo cada fin de semana en la piscina de mi vecina que gentilmente disfruto, con la escusa de mantenérsela a punto.
      Tengo desarrolada la técnica de cámara lenta hasta tal punto, que hasta puedo hacerlo cuando la gente está durmiendo la siesta, y no se puede hacer ruido.
      Y tambíén, cuando la gente está durmiendo la siesta, y los sobresalto a todos con el ruido.
      Si el agua pudiera hablar... qué bien expresado, pobre agua!!!

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  2. Lo he intentado en diversas ocasiones.
    Saltar de forma ágil, pirueta elegante en el aire y caída controlada con gracil figura.
    Imposible de los imposibles.
    Saltar de forma descontrolada, pirueta confusa en plena lucha con las leyes de la Dinámica, la Mecánica y la Aerodinámica, y caída en firme persecución atolondrada de todas las Leyes de Newton con resultado de colisión grave.

    Sin nombrar los comentarios de los vecinos, hijas, amigas de las hijas, salvavidas y un señor que pasaba por allí y estando descansando en un banco fue testigo de mi atroz contacto con el agua.

    Y lo peor.
    Aplauso generalizado y público al subir las escalerillas de la piscina, con todos los costillares en carne viva y gesto circunspecto y grave.

    Un poema.

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