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jueves, 19 de julio de 2012

MIRADA SUBMARINA




Unas simples gafas de bucear, una playa junto a un cabo rocoso, nada más.

La superficie del mar oscila al ritmo cadencioso de las olas.

La luz llega rectilínea y se refleja, refracta, levita y se dispersa de forma aleatoria, chocando sobre la mar caprichosa.

Las olas implosionan en blanco torbellino.

Los corales, algas, arenas y seres vivos, adquieren varias tonalidades por minuto.

Todo depende de si la luz llega por babor o a sotavento.





No hay dos minutos iguales.

Nunca se repiten los colores.





Variación continua y divina....





Unas simples gafas de bucear, una playa junto a un cabo rocoso, nada más.


Sólo el silencio.

5 comentarios:

  1. Estaban las algas.
    Y la espuma.

    Se veían reflejos dorados.
    Entre los remolinos.

    Y debajo de todo ello.
    Un latido misterioso y eterno.

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  2. Ahora mismo cambiaba las gafas que llevo puestas por esas de bucear. La silla donde estoy sentada por esa playa. Y el silencio que tengo aquí por ese que tienes allí.
    Que envidia.....!!!!!!
    ¿Sabes de quién es ese latido no?

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  3. Me gustaría poder hacer eso. Un beso.

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  4. No se nada.
    Hace mucho calor.
    Se ve el mar azul.
    Bajo la sombra de unas rocas nos protegemos.
    Brama el mar.
    La tierra late.
    Sale polvo de la entrañas del yacimiento rocoso.
    No se mueve el aire.
    No hay aire.
    Sólo hay una forma de sobrevivir.
    ...
    Salimos lanzados en dirección a las olas.
    Saltamos y caemos.
    ...
    El agua está fresca.
    El agua siempre está fresca.
    ...
    Buceamos.
    Buceamos para que la tarde no nos aniquile.
    ...
    Creo que si imitamos a los cangrejos, llegaremos vivos al atardecer.
    Aquí abajo hay silencio.
    ...
    Y sí.
    Sobre la olas se mueve un poco el viento fresco.

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  5. Es curioso, me recuerda tiempos pasados viviendo junto al mar, pero por increible que parezca, no tengo nostalgia (igual es porque sigo viviendo junto al mar).

    Algo si hay que echo de menos, las noches de levante flojo, donde el mar está hecho un plato, y puedes nadar en cualquier dirección, como si fuera una piscina.

    Por cierto, me has dado una idea buenísima. Como el verano es largo, voy a cambiar la rutina de la piscina (la mía, como es de suponer), por todas las noches que pueda en el mar. Yo ya estoy convencido, sólo queda lo más difícil, convencer a la otra parte....

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