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jueves, 12 de julio de 2012

PADRE



Puede que no te acuerdes.
Que tu mente lo haya olvidado en un momento determinado de la madurez.
Incluso pueda ser no que haya ocurrido.

Pero la sombra de un gigante siempre se proyecta sobre la llanura.




Un día tú eras pequeña.
Apenas dos o tres años.
Todo el universo, un descubrimiento diario.
Cada avatar, un castillo de fuegos artificiales.







Sorpresa sorpresiva.
Y allí estabas tú, pegada al latido de tu madre.
Unidas por un cordón invisible.

Y estaba él, que venía empujando.
Quería hacerse notar.

Pardillo total.







No pienses que fue fácil.
Le tuvo que dar vueltas a la cabeza durante varias madrugadas.
Hasta que encontró un truco.

Lo suficientemente potente para que no se te olvidara.







Te cogió de la mano y te llevó al coche familiar.
Solos tú y él.
Condujo un buen rato.

Aparcó lejos de las dunas, para no encallar el vehículo.
Dejó caer el sol.
Tu piel blanca no era la adecuada para el brillo intenso.



A eso de las cinco y media empezó a canturrear.
Era como una nana, pero en plan padre.
Un soniquete repetitivo y grave.

Agradable y fuerte.

Aquel hombretón no tenía vergüenza cuando veía cerca el oleaje.
Y se dio el gustazo de presentarte a su mejor amigo.

Te cogió en brazos y avanzó tranquilo por la duna,
por el matorral, la arena húmeda.

Buscó la zona más tranquila de la bahía.
La bella bahía.


Tú estabas acostumbrada al ritmo pausado de la luz del dormitorio.
Al dominio de las distancias cortas.

Y de pronto, él lo hizo.
Te agarró por debajo de los brazos.

Elevándote sobre su cabeza te ofreció la mejor de las perspectivas.
Sin dejar de canturrear, lo hizo.



Con dos años vistes por primera vez el mar.
Él fue quien te lo enseñó.



Aquella avalancha de color azul se quedó prendida en tu mente.
Eternamente.



Puede que no te acuerdes.
Que tu mente lo haya olvidado en un momento determinado de la madurez.
Incluso pueda ser que no haya ocurrido.

Pero la sombra de un gigante siempre se proyecta sobre ti.







Así que felicítalo. Esté donde esté.

Es tu padre.

...

6 comentarios:

  1. qué hermoso Driver, yo tengo la suerte de tener a ese gigante a mi lado, y estoy super orgullosa de él, aunque no haya hecho so conmigo, seguro que sí que me enseñó el mar... a los dos nos gusta mucho...

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  2. Como hecho en falta algo parecido.......

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  3. Todos los días es así. Aún la protección de su sombra de gigante acomoda mi mirada sobre el mundo. Sé que cuando él no esté, el mundo ya no será el mismo.

    Es precioso.

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    Respuestas
    1. Sí Ana es precioso, pero te he de contar que nuestro padre (el de mi hermano Driver y yo) siempre fue una incógnita que aún estamos tratando de despejar.

      Tanto él (mi hermano) como yo no comprendemos cuál es la fuerza de la naturaleza que sostiene nuestra fraternal unión ...

      Yo estoy convencido, diría que es la gravitatoria porque tengo un vago recuerdo -algo borroso, pero no por ello cierto- de mi hermano cayendo de ese vuelo que puedes ver en la foto ...

      Creo que padre me comentó: tomae a pesar del porrazo de Drivirin... ¡cuídalo!


      Desde entonces,a pesar de su cabeza de melón ...lo sigo queriendo.

      También recuerdo el sonido de su cabeza de melón aterrizando sobre esa roca dura ... vago recuerdo, pero no por ello cierto...

      ¡crac!

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  4. Por alusiones:
    Demasiado tiempo sin que me rompas la nariz.
    Muchas semanas sin sentir tus golpes en la boca de mi estómago.
    Muchos fines de semana sin que tus conversaciones con mi familia, dinamiten mis relaciones.
    Décadas sin que padre nos tire al mar, para comprobar si flotamos.
    Ninguna herida, ningún golpe, nada de peleas, ni rastro de sangre, ¿discusiones?, nada.
    ...
    Te echo en falta, germà.

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  5. anatirandodelhilo19 de julio de 2012, 5:00

    Madre mía, vaya par de dos!!!

    Abrazos.

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