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miércoles, 25 de julio de 2012

PIÉNSALO FRÍAMENTE


EL CUBITO.

Este calor es realmente insoportable.

Cada vez que intento pensar, moverme o simplemente coger un libro del estante, me entran unas fatigas que no veas.

Así que esta tarde he decidido cumplir con uno de los sueños de mi vida.

¡Voy a convertirme en un cubito de hielo!

¡Hala!



Si lo piensas, somos un noventa por ciento en peso de agua. Con un pequeño esfuerzo mental, ¡zas!, te puedes convertir en agua.

Simple agua.

Una vez que concentras el hierro, el níquel y el carbono en un rincón, el resto es agua.

Se trata de un ejercicio de orden emocional.

Dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno; júntalas y tiene una de agua.

Como tampoco tengo mucho que hacer esta tarde, me entretengo en ordenar mis moléculas.

Dos y una.

Dos y una.

Así toda la tarde.



A las cinco me hice un lío al contar, junté tres de oxígeno y me hice un refresco de ozono.

Un fallo lo tiene cualquiera.



A las siete ya era todo agua.

Dejé el diez por ciento restante en el cajón de los recuerdos, por si acaso quiero volver a ser persona, pero con el calor que hace, como que no.



Una vez en mi nuevo y líquido estado, fue cuestión de ponerse cerca del frigorífico y buscar la oportunidad.

A las ocho vino una chica aplicada, abrió el refrigerador y …¡sacó la cubitera!

Me metí rápidamente en la cañería de cobre, ni muy cerca del grifo (se que a la chica le gusta dejar correr un poco el agua), ni muy al fondo (no podía dejar pasar la ocasión histórica).

¡Y zas! ¡Caí por fin en la cubitera!

A las ocho estaba metido hasta las cejas en el congelador.

Una plácida sensación de frío me reconfortó internamente.

Aproveché para echarme una siestecita, pues andaba cansado de tanto contar moléculas.



Sin darme cuenta, al ratito de estar dormido, ya era hielo.

Un cubito perfecto, de dos centímetros de lado, apenas separado de mis compañeros por un minúsculo tabiquillo de plástico.

¡Acababa de conseguir el sueño de mi vida!

Ser todo cubito.

A una temperatura uniforme de cinco grados bajo cero.

El sueño eterno.



Allí el silencio es completo.

Una suerte de relajación total.

Un todo homogéneo.

La perfección.



En ese estado de felicidad viví seis días.

Fueron los mejores de mi vida, sin duda.

Una especie de viaje cósmico, astral.



Hasta que llegó el domingo.

La familia tenía invitados a comer.

Y a los postres, sacaron la cubitera.

Fui arrastrado en compañía de mis socios, los cubitos adyacentes, al fondo del recipiente transparente.

Allí empezó el desorden.

Nos empezamos a pegar empujones y a pegarnos unos con otros.

Yo tuve suerte, estaba arriba.

Pro los lamentos de los de abajo eran terribles.

Imaginad pasar de los tranquilos cinco bajo cero, a la realidad más sofocante.

Simplemente traumático.



Me cogieron de los primeros. Con unas poderosas pinzas de acero.

Me dejaron los costillares hechos unos zorros, y la honra perdida.

Definitivamente perdida.



Las dificultades apenas habían comenzado.

Me lanzaron al vacío, volé por encima de un cuñado gracioso, y aterricé de un golpe en el fondo de un alto vaso de vidrio.

Del tortazo que me pegué, perdí treinta y cuatro átomos de hidrógeno.

Imaginaos el tortazo.

Y no me puedo quejar, pues otros compañeros cayeron al suelo, perdiéndose para siempre en el interior de una baldosa de terrazo.

¡Por Dios, qué muerte tan terrible!



Después me mezclaron con ginebra, limón y tónica.

Floté como pude hasta la superficie.



Y entonces ocurrió lo peor.

Acercaron el vaso a la pelirroja de mis sueños.

Allí estaba yo, flotando en una mezcla de tónica y ginebra.

Ya se que morir hay que morir.

¡Pero con un poco de clase, por favor!



El momento se acercaba.

Recé mis últimas oraciones y me dispuse sufrir una muerte cruel.



Y entonces ocurrió.

Vino Dios a verme.



La pelirroja de mis sueños tenía sed y estaba acalorada.

Se bebió un tercio del contenido del vaso de un golpe.

Tenía mucha sed.

Y luego pasó algo que nunca olvidaré.



Se puso acariciarme con sus bonitos labios de caramelo.

Un rato precioso.



Morí lentamente en su boca.

Una muerte lenta y dulce que el buen Dios tuvo a bien concederme.



No se como explicaros lo que se siente al morir y ser absorbido por la pelirroja de tus sueños.

La gloria, el destino y la eternidad en una sola sensación.



Tras un largo camino, del que mejor nos os cuento detalles, me he convertido en vapor de aire.

Estoy ahora volando en la nube que ves a través de tu ventana.

Si te asomas, salúdame.

Y piensa, que un día tú puedes ser un cubito de hielo.

Piénsalo.



Piénsalo friamente.

....

11 comentarios:

  1. Paralelepípedo hermano mío :

    Observo con atención esa hexaédrica transmutación tuya.

    Fríamente.

    Observo desde todos los puntos de vista que puedo, una visión angular enfocando cada una de tus doce aristas cúbicas, una mirada ortoédrica proyectada sobre cada uno de tus ocho vértices.

    Fríamente..

    Impregno en mi retina cada una de tus seis caras paralelas, incluso puedo imaginarlas como se funden en la boca de esa pelirroja, todas tus jetas en formato de cubo.

    Sigo frío ... tan congelado como me sugiere tu gélido aspecto hidrooxigenado... tirito solo verlo, no se si es frío o miedo, terror, pánico... sí eso debe ser.

    Te mire como te mire sigues siendo feo con ganas.

    Frio, pero feo con ganas. Se me congela la mirada.

    Feo elevado al cubo, qué ya es decir...

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    1. Dispongo de dos entradas para la final olimpica de baloncesto.
      Espero que retires tus palabras y comiences de inmediato a hacerme de manera eficaz la pelota, nunca mejor dicho.
      Hasta luego Tomae Team.

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  2. Ahora que lo dices, hoy pasó una nube por aquí, por ese cielo nuestro tan azul, y por un momento, me pareció que quería decirme algo.

    No pude escuchar bien, porque las gaviotas en bandada se arremolinaban, y chillaban, y me invitaron con su habitual discrección a abandonar mi ubicación por otra más segura, lejos de la trayectoria de sus regalos que habitualmente nos hacen desde el cielo (ese tan azul que tenemos aquí).

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    1. Encontré unas fotos de la catedral de Mejorada.
      http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=637871

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    2. Esa es!!!

      Y por qué pensaba yo que era en Fuenlabrada? Bueno, qué mas da, la cuestión, que la ha hecho un tío solo!!!!!

      En las fotos se ve lo que te decía, el encofrado de los pilares lo hizo usando botes de colón (o de la marca que sea el detergente).

      Un crack.

      Y aparte de esto, pensando friamente (si es que se puede), la pelirroja de mis sueños se ha teñido el pelo, ahora es rubia, pero ahora no estoy seguro si ha sido al contrario.

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  3. Qué imaginación tienes. Cuando vea una nube pensaré en ti. Un beso.

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  4. Recuerdo de pequeño pasarme el tiempo de los viajes mirando las formas de las nubes.
    Luego, en avión, ver cómo cambia la iluminación según la altura.
    Al viajar en coche, hay un momento mágico que es el atardecer. Parece que el cielo te regale un último brochazo de color.
    Y luego está la luz del amanecer. El otro día conseguí que mis hijas se levantaran para ver amanecer.
    ...
    Son buenos momentos, donde te puedes permitir volver a la mirada inocente.
    Y parece que el tiempo, no ha transcurrido.

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  5. Ayer volando (en avión... Ya me gustaría ser tan etérea como tú!)atravesé una maraña de nubes. Estaban de tormenta, chocándose unas con otras. Tengo pánico a volar y lo pasé fatal (lo confieso: hasta lloré).
    Y ahora yo pregunto: ¿esas nubes negras y horribles serán la condensación de gente mala que es la que provoca esas tormentas y la que, como consecuencia, me hace llorar?
    No sé....pregunto.....tú que has vivido la experiencia....

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  6. Mira que sufrir por ver al raton Mickey.

    Yo suelo beberme varios copazos antes de volar, y lo confieso, al final me asomo por la ventanilla del avion y veo al mismisimo Dumbo.

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  7. Bueno....la trompa sería la del mismisimo padre de Dumbo..... seguro!
    La verdad que no me pillan en otra, ni aunque sea lo primero que diga Walt Disney cuando le descongelen. Y si me vuelvo a montar en ese aparato del diablo llamado avión, porque Walt me lo haya pedido, será con tus copazos pero multiplicados por tres.
    Lo pasé fatal!! Encima logré asustar a una pobre chiquilla que viajaba sola. Acabó llorando (igual que yo) y gritando que nos ibamos a estrellar!!
    Ahora me entra carcajada pero.....

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  8. Te entiendo perfectamente.
    Soy especialista en ridiculos varios dentro de un avion.
    La ultima vez le exigi a dos azafatas. Que me abrazaran durante la maniobra de aterrizaje.
    Pensaron que era un ligon.
    Al final vino el copiloto a darme un besito y claro, me entro el panico.
    Casi me bajo en marcha.

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