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sábado, 7 de julio de 2012

SUENAS DIVINA

Hoy es sábado.
Esta noche hemos quedado para celebrar el cincuenta cumpleaños de Conchi.
El grupo de amigos le vamos a hacer un regalo. No se si es un bolso, una preciosa blusa o un conjunto sexy.
Tal vez tenga suerte y sean las tres cosas, ¿quién sabe?, es una sorpresa.
...
Anoche recibí un mensaje de Maria Jesús, una amiga muy pasional, cuyo corazón está construido a base de nitroglicerina y claveles rojos.
"Que Diego le escriba un cuento".
El mensaje me lo transmitió a través de mi esposa, así que esta mañana me he levantado dispuesto a la tarea.
...
Amanece.
A las siete de la mañana, con el sol arriba y la fresca brisa de la mañana.
Arranco el coche, bajo la ventanilla y salgo.
...
Pongo música y me pongo a pensar qué le podemos decir a Conchi.
Y entonces me vienen imágenes y me acuerdo de algunas cosas que han pasado en nuestras vidas.
Algunas de ellas son más alegres que otras, pero todas son verdad.
...
¿Y si le regalamos una canción?
Sí, una canción de cumpleaños. Vale.

Me paro a pensar que cantamos fatal, que no sabemos tocar instrumento alguno y que esta noche nos vamos a reunir en un local donde se celebran eventos.

Y entonces..., ¿cómo le vamos a regalar una canción?

Pues muy fácil. Nos dejaremos llevar.
...

Sí, en estos casos lo mejor es dejarse llevar.
Y que surja lo que tenga que surgir.
...

Cerramos los ojos, y lo primero que vemos es a Conchi, con su cuerpazo serrano, saliendo del mar en una playa brasileña.
Es temprano, el agua está fresca y los primeros rayos de sol iluminan la espuma de las olas.
A su lado vemos a un chico con el pelo blanco y cuerpo danone.
Me suena su cara; es un amigo que vivió en Sau Paulo.
Él nos ha dicho muchas veces que la música brasileña debe escucharse en portugués; ha insistido en este extremo.
Así, que a las siete de la mañana, con el viento en la cara, empezamos a escuchar.

Tristeza não tem fim
Felicidade sim
A felicidade é como uma pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar

La melena de Conchi baila al son de la brisa carioca, en una playa nítida, como el abrazo de un amante.
El chico de los cabellos blancos la ronda, le da conversación.
Si se descuida se abalanzará sobre ella. Fijo.
 
A felicidade do probre parece
A grande ilusão do carnaval

A gente trabalha o ano inteiro

Por um momento de sonho para fazer a fantasia

De rei ou de pirata ou de jardineira

Pra tudo se acabar na quarta feira

 
Tristeza não tem fim

Felicidade sim

Conchi es una amiga que ha vivido intensamente.
No, éste no es el momento ni el lugar para dar detalles.
Su biografía es suya y de nadie más.
Tan sólo diré que ha vuelto a empezar.
Y ya he dicho mucho.

El chico del pelo blanco la coge de la mano.

A felicidade é como uma gota de orvalho
Numa pétala de flor
Brilha tranquila
Depois delevocila
cai como uma lágrima de amor


A felicidade é uma coisa louca
Mas tão delicada também
Tem flores e amores
De todas as cores
Tem ninhos de passarinhos
Tudo isso ela tem
E é por ela ser assim tão delicada
Que eu trato sempre dela muito bem


Tristeza não tem fim
Felicidade sim

¡Pero bueno!, el chico éste de Sao Paulo es un pulpazo.
No contento con cogerla de la mano, la está agarrando como si quisiera comérsela.
Sí, ahora mismo se la está comiendo.

Tristeza no tiene fin
Felicidad sí
La felicidad es como una gota
De rocío en un pétalo de flor
Brilla tranquila
Después de poco oscila
Y cae como una lágrima de amor


La felicidad de los pobres parece
La gran ilusión del carnaval
la gente trabaja el año
por un momento de sueńo
Para hacer la fantasía
de rey o de pirata o de jardinera
Para acabar con todo el miércoles




Tristeza no tiene fin
Felicidad sí
La felicidad es como la pluma
que el viento va llevando por el aire
Vuela tan leve
mas tiene la vida es breve
necesita que haya viento sin parar


Mi felicidad está sońando
en los ojos de mi novia
Es como esta noche
pasando, pasando


En busca de la madrugada
hablen bajo, por favor


Para que ella despierte alegre con el día
Ofreciendo besos de amor


Tristeza no tiene fin
Felicidad sí


Amanece en la vida de Conchi.
Tras cincuenta años de intensa vida, hoy, justo hoy, es uno de los días más importantes de su vida.

Porque en una playa carioca, acompañada por la canción que sus amigos le cantan, ella hoy...

Ha vuelto a empezar.

...





Conchi: tus amigos te deseamos otros cincuenta años de paseos contigo por la playa de la vida.

Escuchando tus canciones.

Suenan divinas, chica.

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1 comentario:

  1. Que gozada.....
    Todos los amigos blogueros me estáis alegrando la mañana con las canciones tan bonitas que escucháis y que nos dejáis escuchar a los demás.
    No te conozco pero felicidades a Conchi.
    Y pasarlo muy bien hoy!

    Un abrazo.

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