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viernes, 24 de agosto de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 2 )

Dejamos las mochilas en la parte trasera de la aeronave, sujetas con una especie de red. En ellas estaban guardados los objetos personales: una brújula, una navaja multiusos, un diario, algo de ropa, aspirinas, el libro que juramos no abandonar y un bocadillo de chorizo envuelto en papel de plata.
Equipaje escaso, breve.
...
Sentados en aquellos viejos asientos de tubo de acero y loneta, nos apretamos el cinturón alrededor de la barrigota.
Empezamos a rodar por la pista. Botando como peonzas frágiles.
Los creyentes, rezando su última oración.
Los no creyentes, su primera.
...
Cuando un DC-3 llega a los doscientos cincuenta kilómetros a la hora, o vuela o te la pegas.
Algo debió de salir mal, porque aquella vieja cafetera se elevó sobre el terreno valdío de nuestras perdidas vidas.
...
Es como cuando estás en la feria y te montas en la montaña rusa.
Buscas constantemente el cable del cual debería estar suspendido el artefacto de marras.
Pero allí lo único que hay es aire en estado laminar, el cual crea presión sustentante sobre los planos de las alas, de cuya forma depende que tu alma pueda llegar al final del día viva.

Así que miras las alas con verdadero interés.
Te interrogas constantemente sobre la eficacia de los motores.
Vigilas con sobrecogimiento extremo las filas de roblones que unen las chapas metálicas del encastre de las alas con el fuselaje.
Y no dejas de tener a la vista la puerta de salida de emergencia.

...

Estás tan pendiente de todo aquel jaleo, tan atento a aquella increíble máquina de los demonios, que no los ves.

Estratos de nubes sedimentados en el vacío rosáceo.
Cúmulos de vapor de agua blanquecino, cuya silueta se perfila con rotundidad sobre un firmamento libre.
Territorios delineados por la mano de un angel dibujante.
Ríos de agua condensada que horadan una superficie de tenues veladuras.

La rotundidad de una burbuja de vida, que flota enmedio de un universo herrático y bravo.

...

Y como siempre, tú pensando en que aquello se puede venir abajo de un momento al otro.
Deseando llegar al final del día sano y salvo.

Y mientras tu corazón palpita borracho de adrenalina, te pierdes el gran espectáculo de la Creación.
Pendiente de salvar tu importante culo de los avatares de un vuelo difícil.
...

Como en tu vida real.

...


6 comentarios:

  1. Tus huellas digitales quedan impresas en el apoya brazos de tu asiento. Te horroriza volar.

    Si, ya lo sabes, nunca vas solo. En el mejor de los casos siempre viajaras acompañado por alguien.
    Eso te da igual. Bastante tienes con salvar tu culo como para preocuparte, en esos momentos, por salvar el de los demás......

    Pero, como en tu vida real, siempre acabas haciéndolo..... y al final el único que te estrellas eres tú, mientras los demás se comen su rico bocadillo de chorizo en esa isla donde han logrado aterrizar.

    ......

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  2. ¡ Que se van a comer mi bocata de chorizo, que resulta que he tostado el pan, le he puesto mantequilla y todo, he cortado las rodajas de chorizo que parecen los neumáticos de mi camión, y encima he puesto rodajas de tomate con aceite y sal, y tengo reservada una cerveza fresquita para el antes/durante y después del bocata !

    ¡A mí no me quita nadie mi bocata!
    ¡VamosporDiosporlaVirgenyportodoslosSantos!

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  3. jajajaja Por eso!!! Hay que tener un cuidado......

    Oye, que también hay rubias en ese avión?? Que me van a hacer la competencia!?

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    1. Venga, sea pues.
      No lo tenía pensado pero me parece bien poner a una rubia en el avión.
      Rubia y con pecas.
      Con un niño.
      Ni alta ni baja.
      Ni lista ni tonta.
      Ni fuerte ni débil.

      Una rubia tipo.

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  4. Bueno, no me gusta ser abogado del diablo, pero...
    Si lo estás contando, es porque has vuelto!!!!
    A ver, que me alegro mucho de que estés de vuelta, no me malinterpretes.
    A lo que iba, a mi me encanta la montaña rusa, y no digamos, el avioncito que me trajo de vuelta de Berlín, hace algunos años, y como no, el dulce traqueteo del tren de vía estrecha con el que me movía por Asturias.
    Pues eso, que espero ansioso el siguiente capítulo.
    Por cierto, en cuanto al bocata, me ha llevado mi tiempo, pero ahora mismo me estoy zampando uno igual, vamos, que me ha dado hasta envidia.

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    1. Si sigues leyendo puedo asegurarte un par de recetas de lo más sabrosas, que se pueden hacer en una isla misteriosa.

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