Buscar este blog

viernes, 31 de agosto de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 5 )

Es curioso, esto de naufragar tiene sus ventajas.
Hace tres días que no me acuerdo de mis problemas de salud, ni de las cuestiones amorosas, ni de los líos del trabajo y del dinero. Además es un buen método para dejar de fumar.
Eso sí, pasas hambre; y lo de no saber si vas a morir ahogado, de inanición o de aburrimiento, te aleja del resto de tus problemas.
...
La cuestión está en que las horas pasan muy despacio, y que al final solo hay dos tipos de tiempo.
Las horas que estás bajo un sol abrasador, dispuesto a levantarte la piel y deshidratarte.
Las horas de oscuridad, donde la duda se centra en si tu cerebro estallará de locura, antes o después del amanecer.
...
Pierdes la noción del tiempo y de la relatividad.
Pensar cuesta bastante trabajo, así que de tener ideas nuevas, ni hablamos.
Es como cuando en tu vida entras en una rutina estéril, y poco a poco, día a día, te vas metiendo dentro de tí, en una espiral inoperativa e inútil.
...
El ángel rubio se pasa la mayor parte de su tiempo atenta a sus dos hijos.
Los abraza, les habla dulcemente, los acomoda dentro de la balsa.
Hace un par de horas he estado a punto de pedirle que me acunara un poco, pero enseguida me he arrepentido. Estaba fuera de lugar.
...
Hemos racionado las galletas y el agua potable.
El ángel rubio me mira de vez en cuando. Creo que calcula cuántos días pueden aguantar más, si me coge por los pies y me arroja por la borda.
No la culpo, es normal, Ser madre es lo que tiene.
Lo primero la supervivencia.
...
De vez en cuando intento rezar.
Reconozco que soy bastante torpe, y sólo me salen frases como:

"¡Bien Jefe, si es una prueba, te has pasado cinco pueblos!"
o
"¡Qué, supongo que te estarás divirtiendo, colega!"

Con este tipo de oraciones, no creo que me escuche siquiera.
Así, que hoy, al atardecer he cambiado de estilo y me he dirigido al cielo con un claro mensaje:

"¡Mándame una señal, dime qué tengo que hacer!"
...

Su eterno silencio me ha confundido siempre.
Uno espera encontrar en su vida una cosmología, una ideología o simplemente una retahila de explicaciones.
Y acaba en una balsa naranja, enmedio de un Océano.
...

Así que me enfado. Sí, me enfado.
Duermo un rato. Me despierto, sigo enfadado.
...

Cada día tengo menos fuerzas.
A veces me dan ganas de abandonar.

...

Amanece.
Miro alrededor.
Todo mar.
Debemos estar en las Conchimbambas.

...

El ángel rubio me mira.
Me da la sensación que me va a pedir algo:

"¿ Le importaría cortarse un trozo de brazo, hacerlo a la plancha con patatas fritas y servirlo para que mis hijos se puedan alimentar?"

Os juro que es lo que su mirada me transmite.

...

De repente se oyen golpes en el mar.
Me levanto para mirar y me pego un meque contra la balsa.
El chico del ángel rubio se levanta, me agarro a él y entre los dos formamos un conjunto más estable que cada uno por su parte.
Miramos hacia levante y los vemos.

Delfines.

Una manada.

...

A estos inteligentes seres marinos les llama la atención el color de nuestra balsa, y se acercan a curiosear.
Angel Rubio y su hija, miran por la borda. Asombradas.
...

Allí, enmedio de una vida arrasada por las circunstancias, débil y agotado, sin fe, hambriento y con muchas papeletas para palmar, los vi.

Seres inteligentes, nadando libres, jugando.

Y en el fondo del azul de sus ojos, un brillo de profunda inteligencia.

...

Y entonces, sólo entonces, entendí que alguien me mandaba un mensaje.

Mientras que los delfines me recordaban que el Jefe nos dio la cabeza, para algo más que para sostener el pelo.

Dios nos dio el cerebro para salir de cualquier atolladero.
...

Y eso, que los delfines lo sabían desde siempre, lo tuve que descubrir allí.

Jodido y al sol.

.


9 comentarios:

  1. No puedo esperar a la continuación. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se me va ocurriendo la historia segun lo que me pasa cada dia.
      Todo depende de la gente que me rodea.
      Mis historias son reflejo de mi entorno.

      Eliminar
  2. Menos mal que los delfines son inteligentes y ellos sabrán que hacer.

    Menos mal que los has visto....podía haber sido que no.

    Menos mal que el ángel y sus retoños rezaron también. Cuatro rezos siempre son mejor que uno.

    Menos mal que siempre te pueden pasar cosas peores y que siempre hay alguien peor que tú: los que no sobrevivieron, por ejemplo.

    ¿Estáis viendo ya la isla...?

    ResponderEliminar
  3. Menos mal que me leeis.
    Menos mal que no se como acaba.
    Menos mal que me sugeriste lo de la rubia.
    Menos mal que me lo tengo que inventar todo.
    Menos mal que es gratis.

    Para encontrar la isla van a tener que luchar.
    Como en la vida real.

    Menos mal.

    ResponderEliminar
  4. Pues si hay que luchar se lucha......eso si que lo sabemos hacer.

    Yo creo que ya estoy viendo a lo lejos una palmera.....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antes de la palmera verás las gaviotas, antes de las gaviotas los peces, antes de los peces el anzuelo.
      Y antes del anzuelo, la idea.
      ...
      No, si al final te contrato de secretaria.
      ¡No haces sino darme ideas!

      Eliminar
  5. Qué buen truco!!!
    Nuestros amigos los delfines al rescate.
    Lástima que ne la vida real no me valen en la calle donde vivo. A este paso, tendré que fabricarlos yo mismo.
    Igualmente te digo, que a este paso, o espabilas, o te veo embarcando en el arca de Noé....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Veamos, a Rojo le gustan los trucos de magia.
      Intentaré que aparezca una isla donde no hay más que agua.
      Pero claro, no tengo los medios que tenéis los magos. Ni pañuelos, ni juegos de espejos, ni movimientos de manos que distraen la atención del público, ni artilugios de doble fondo, ni cartas mágicas, ni varitas, ni ná de ná.
      Por eso me gusta escribir.
      Porque puedes intentar lo que en la realidad es imposible.
      Y eso, me pone.

      Eliminar
    2. Me gusta el reto de una isla donde no haya nada.
      Efectivamente, me gustan los trucos de magia, llevo toda la vida haciendo actuaciones, pero por lo visto, soy un mago muy raro, no tengo espejos, los movimientos de mis manos son tan lentos que no distraen a nadie, mis cartas las compro en las tiendas de los chinos, no tengo varita, ni siquiera tengo una cajita con doble fondo... pero si tengo lo que un mago necesita, la ilusión, el conocimiento y el amor por mi oficio suficientes para que mis espectadores vean otra realidad paralela, ya que sus sentidos solo perciben cosas imposibles.
      Por cierto, es para mi un honor que pienses de forma mágica por el hecho de tenerme como lector.

      Eliminar