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jueves, 27 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 17 ): La gaviota astronauta.

Hoy le toca a Ángel Rubio contar un cuento.
Nos hemos sentado alrededor del fuego, y el Ángel ha comenzado a hablar despacio.
 Creo que se lo estaba inventando sobre la marcha, pues sonreía detrás de cada pausa.


 LA GAVIOTA ASTRONAUTA.

 De entre todas las gaviotas de mi bandada, yo soy la única que tiene estudios. El Señor Dios decidió que así fuera.
 Me preguntó lo que quería ser de mayor. “Astronauta”, le respondí. “Ésta parece lista, le daremos estudios y una vez que pase la prueba, la nombraremos gaviota principal”.

 Así que fui a la universidad; pero para no asustar a los humanos tuve que estudiar por la noche y a escondidas. Cuando las señoras de la limpieza acaban su trabajo y los bedeles cierran las puertas, me colaba por las ventanas de los despachos, buscaba las cátedras principales y estudiaba los bellos manuales del conocimiento.
 Durante un par de décadas tuve acceso a las principales bibliotecas del mundo, a los más lúcidos artículos, tesinas y fuentes del conocimiento; hasta entonces ninguna gaviota había analizado y sintetizado tanta información intelectiva. Estudié Magisterio, Economía, Sociología, Derecho Internacional y sobre todo Ingenieria Aeronaútica, mi verdadera pasión.

 Una vez estuve preparada el Señor Dios me puso a prueba. Me encomendó un trabajo muy importante para EL. “Gaviota astronauta-me dijo con su potente voz-, vas a volar a 400 km. de altura, me observas bien la cuenca mediterránea, y me analizas, con los profundos conocimientos que has adquirido de los humanos, las diferencias lingüísticas, sociales, económicas y religiosas de los habitantes de los países que bordean ese mar”.

¡Glups!, 400 km. son muchos; no creo que lo consiga.

“Debes intentarlo al menos, me dijo EL”.
 …

 Así que la mañana del domingo siete del septiembre del 2.008, esta pobre gaviota se puso a aletear en vertical, en contra de las leyes de la gravitación universal.


Al principio tuve miedo, pero conforme fui ascendiendo me di cuenta que el conocimiento adquirido me servía para seguir subiendo. Como una flecha.

Tras doce horas de aleteo vertical me situé a la altura que el JEFE me indicó y observé los países que rodean este bello mar interior. Os lo juro, me esforcé mucho, y tras recordar todo lo que había estudiado, me puse con tamaña empresa.

Pronto me quedé desolada.
 Desde aquí arriba no se aprecia ninguna diferencia entre países; es más, no hay fronteras.

 Intenté averiguar el porqué de las luchas, recelos y diferencias entre los humanos que pueblan estos países. Lo único que percibí es lo que tienen en común.
 …

Un bello mar azul y verde. Un resurgir diario de la vida animal y vegetal. Una cultura ancestral, que viene de muy antiguo, y que los hace ser hermanos. Un Dios que los ama.
 …

Bajé a tierra e informé al Señor Dios de mis conclusiones.
 Me respondió: ”Si no hay fronteras, deberíamos querernos un poco más”.

 Ser almas libres.

 ...



Capaces de volar a través de todos los vientos.

...


Donde nunca hubo fronteras.






...

Donde las risas de un payaso son contagiosas.











Cuando elevamos la vista al cielo, buscando paz.

...

6 comentarios:

  1. Gracias por recordarme lo que más me gusta en esta vida, las no-fronteras.

    http://youtu.be/lrry_ngjRJw

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  2. Así debería ser.

    http://www.youtube.com/watch?v=qsVLghPP0DQ

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  3. Anoche, como todos los jueves, reunida con gente que quiero y hablando de lo humano y lo divino alguien me dijo:

    -"que bonito escribió un tal "cutu" ayer en tu blog.

    Y yo les contesté orgullosa:

    -"sí, escribe cuentos!! es mi primo, es mi amigo....

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  4. Me alegro prima.
    Ya sabes, si quieres sorprender a alguien de tu cuadrilla, sólo me tienes que dar algunas pistas sobre la persona (qué le gusta de verdad) y más o menos su edad (para adaptar el lenguaje), y le sorprendemos.

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  5. Lo sé y hace tiempo que lo tengo en mente.
    Tarde o temprano te lo pediré.

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